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Elecciones primarias

Macri pone en juego su reelección en medio del naufragio económico en Argentina

El Gobierno confía en superar los malos augurios que le dan los sondeos gracias al rechazo emocional contra el kirchnerismo

Abel Gilbert

Mauricio Macri, en un mitin electoral en la ciudad de Córdoba.

Mauricio Macri, en un mitin electoral en la ciudad de Córdoba. / AP / NICOLÁS AGUILERA

Mauricio Macri medirá este domingo invernal la consistencia de sus sueños de ser reelegido presidente de los argentinos. Las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) funcionan como una suerte de tomografía de las intenciones de voto de cara a los comicios generales del 27 de octubre. El grado de polarización y encono que habita en la sociedad es tan profundo que las terceras opciones han quedado descartadas. La pelea de Macri es con el binomio que forman Alberto Fernández y la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner: MM contra FF. Las encuestas ubican al peronismo reunificado como ganador de las PASO. Macri sabrá en la noche del domingo si sus deseos de permanencia se terminan en la primera vuelta o se celebra un balotaje (segunda vuelta) el 17 de noviembre en el que reverdecerán sus posibilidades de triunfo.

La lucha por el voto se ha vuelto más inmaterial y costosa que nunca a lo largo de esta campaña. Fernández de Kichner hizo un proselitismo editorial: cada multitudinaria presentación de su libro 'Sinceramente' se convirtió a la vez en un mitin electoral. Por lo demás, las tribunas y las grandes movilizaciones cedieron su lugar a las redes sociales y las páginas de internet.  La iracundia y el agravio, las promesas de redención y las 'fake news' inundaron las pantallas de los teléfonos y ordenadores de los usuarios. Macri prevaleció en el mundo virtual. El Gobierno ha destinado un enorme presupuesto a sus publicidades en las que le ruega no volver a un pasado que, sugiere, ha sido ominoso. Ha superado en seis meses más de los 50 millones de dólares que se usaron en comunicación oficial a lo largo del 2018.

Coyuntura económica desfavorable

Más allá de las apelaciones, el macrismo sabe que enfrenta las PASO en medio de un panorama económico sombrío: el precio del dólar volvió a dispararse en la recta final de la campaña a pesar de los esfuerzos de contener la devaluación con los recursos prestados por el FMI y unas tasas de interés bancarias exorbitantes del 63%.

La consigna "no volvamos al pasado" también atiborra la ciudad. El kirchnerismo debió comprometerse en una sutil operación de borrado al sacar de centenas de carteles la letra "p". Lo que se lee entonces es "asado", una de las comidas preferidas de una sociedad ante todo carnívora y que ha reducido de manera sensible el consumo de los productos vacunos. En los hechos, millones de personas no pueden "volver" al asado porque el salario real se ha derrumbado un 15%. Un 49% de la población económicamente activa tiene trabajos precarios o informales. Los pensionistas perdieron un 23% de su capacidad de compra respecto del 2015. Se ha pasado de ingerir 217 litros de leche a 133.

El azote de la pobreza

Macri realizó su primera campaña proselitista con el lema de "Pobreza Cero". En el 2017 pidió a la sociedad que lo evalúe por su "capacidad" para desterrar el flagelo. En el primer semestre del 2018, un 27,3% de los argentinos se encontraba en esa condición. En marzo de este año ya eran un 34,1% y la indigencia, un 7,1%. El 49,6% de los niños que viven en zonas urbanas son pobres y 11,3% son indigentes. La secretaría de Trabajo ha informado de que se pierden 186 puestos por día en las industrias. En cuatro años han cerrado 19.131 empresas, lo que representa una retracción del 3,4% respecto a los registros del fisco del 2015.

A pesar de la acumulación de infortunios, el macrismo no da por perdida su batalla por la reelección. El resultado de las PASO estará en gran parte determinado por lo que suceda en las urnas de la provincia de Buenos Aires, que concentra el 40% del padrón electoral. La carismática gobernadora María Eugenia Vidal se enfrenta con Axel Kicilof. El joven exministro de Economía de Cristina la aventaja en los sondeos pero ella cree que puede dar la vuelta a la tendencia. 

El factor emocional

El Gobierno apuesta a las emociones profundas e incluso irracionales de una parte de los electores. "Dios quiere hacer una alianza con nosotros", aseguró la diputada Elisa Carrió, una de las figuras más votadas del macrismo. La legisladora tachó al kirchnerismo de nazi por augurar el desastre si la derecha se mantiene en el Gobierno. "Así hacía Hitler. Agarraba a la gente cansada y repetía todos los días lo mismo".

Macri y su principal gurú, el ecuatoriano Jaime Durán Barba, están convencidos de que el antiperonismo es una fuerza visceral más poderosa que los desencantos con la actual gestión. La crisis, estiman algunos asesores macristas, no es condición suficiente para que la clase media, decisiva en la contienda, dé la espalda al presidente. Se recuerda en ese sentido que en 1989 y bajo los efectos de una hiperinflación que destruyó el tejido social y productivo, el candidato de la Unión Cívica Radical (UCR, centroderecha) Eduardo Angeloz obtuvo un 37% de los sufragios. Macri sabe que el odio puede pesar más que la billetera. Por eso fue más práctico que ideológico en su última exhortación. "No se necesitan argumentos, no es necesario dar explicaciones", dijo a sus potenciales votantes a través de las redes sociales.