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TESTIMONIO EN VIVO Y EN DIRECTO

El día que un tren suizo se estropeó en un túnel

El convoy que enlazaba hoy la estación central de Zurich con su aeropuerto se estropeó y, sin cundir el pánico, hubo que cambiar de tren

Solo una niña de cinco años rompió a llorar y se encontró con decenas de padres y madres que la consolaron con enorme mimo

Sergi Mejías

Instante en que decenas de pasajeros se bajaron del tren de Zurich, tras sufrir, hoy, una averia camino del aeropuerto.

Instante en que decenas de pasajeros se bajaron del tren de Zurich, tras sufrir, hoy, una averia camino del aeropuerto. / SERGI MEJIAS

Lo cuentan de los trenes japoneses, pero se podría explicar, dicen, bueno, sí, seguro, de la red de ferrocarriles suizos. Dicen que el japonés, cuando entra en el tren, pone la alarma de su móvil o reloj a las 15.34 horas, que es la hora y minuto exacto en que su tren parará en ‘su’ estación. El pasajero japonés se duerme en su asiento y, en cuanto suena su alarma, sale disparado del tren, sin mirar la estación, si mirar nada, porque sabe que son las 15.34 y el tren acaba de detenerse en el andén de la estación de destino.

Los trenes suizos, cómo no, son también muy puntuales y exquisitos en todo. Tienen fama, sí. Pero resulta que, miren por dónde, los trenes suizos también se estropean, también sufren averías, también tienen retrasos, sí, sí, aunque parezca mentira. Nos ha ocurrido hoy a toda la familia y a decenas de pasajeros que, tranquila y felizmente, viajábamos de la estación central de Zurich (Zurich HB) a Zurich aeropuerto.

Todo muy sereno

El tren se ha estropeado ¡por fortuna! muy cerquita de una zona de servicio, aún metido un poquito en el túnel y, desde luego, en ningún momento ha cundido el pánico. Por diversos motivos. Uno, estábamos en Suiza, un país sereno por tradición. Segundo, los responsables de sus ferrocarriles enseguida han ido ofreciéndonos avisos por megafonía en los que repetían, cada diez minutos (o, incluso, tal vez, antes) que “estamos intentando solucionar el problema técnico que ha sufrido su tren, no se preocupen”.

Evidentemente, como el problema técnico ha sido serio, grave, al final no ha habido más remedio que evacuar, desalojar, todos los vagones, el tren entero, y todo se ha hecho, por supuesto, pese a ocurrir en el interior de un túnel con serenidad. Solo una niña, de unos cinco años, se ha puesto a llorar por la tensión, pero tenía muchos, todos, los ‘padres’ y ‘madres’ del mundo para tranquilizarla.

Al final, gran ovación 

Hemos salido, pegaditos a la pared del túnel, en fila y hemos llegado, inmediatamente, a una zona de servicio. Las salidas estaban algo lejanas, una a tres kilómetros hacia un lado y otra, a un kilómetros, más o menos, hacia el otro. Al llegar a esa zona de servici, nos han atendido amablemente los empleados de los ferrocarriles y, pese a estar una hora parados, finalmente nos han llevado en otro tren al aeropuerto. Cierto, alguno ha perdido su avión, pero la ovación que ha resonado en el tren al llegar a la estación Zurich Aeropuerto ha sido inmensa.

Pero, sí, amigos, sí, los trenes suizos y, tal vez, tal vez, los japoneses, también sufren retraso (de minutos) e, incluso, se estropean.

Temas: Viajes