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FACCIONES CRIMINALES RIVALES

Al menos 57 muertos en un enfrentamiento entre bandas en una prisión en Brasil

Un total de 16 de los asesinados fueron decapitados en el Centro de Recuperación Regional de Altamira

Abel Gilbert

Una cárcel en una imagen de archivo. 

Una cárcel en una imagen de archivo.  / RICARD CUGAT

Al menos 57 presos murieron este lunes en un enfrentamiento entre bandas rivales del estado amazónico de Pará, en el norte de Brasil, según informaron fuentes oficiales.  El espanto aumentó al conocerse que 16 reclusos fueron decapitados. Se calcula que 20 internos se encuentran heridos de gravedad. La Superintendencia del Sistema Penitenciario del Pará (Susipe) señaló que el detonante de la violencia fue un enfrentamiento entre facciones de bandas de narcotraficantes "Comando Vermelho", de fuerte incidencia en Río de Janeiro, y CCA. Todo comenzó durante el desayuno. Los incidentes se extendieron a lo largo de la mañana. Dos agentes cercelarios fueron tomados como rehenes. Fueron liberados después de una larga negociación mediada por la policía civil y los fiscales.

El servicio penitenciario brasileño tiene desde hace tiempo la marca del horror. En mayo pasado murieron 57 presos muertos en cuatro cárceles de Manaos, capital del estado de Amazonas, en el noreste del país. En septiembre de 2018, siete detenidos perdieron la vida en el Centro Regional de Recuperación de Altamira (CRRALT). Durante el motín, un grupo de 16 prisioneros intentó escapar de la unidad sin éxito.

Superpoblación carcelaria

"Vamos a abarrotar la cárcel de bandidos. ¿Está mal? Yo prefiero la cárcel repleta de bandidos a un cementerio lleno de inocentes", aseguró Jair Bolsonaro durante la campaña electoral que lo llevó a la presidencia. Según cifras del 2016, Brasil cuenta con la tercera mayor población de presos del mundo: entonces eran 726.712 internos. Los especialistas en cuestiones de seguridad no dudan en considerar esas cifras sobrepasadas por una realidad marcada por presidios anacrónicos en donde impera el hacinamiento y que son gestionados con bajo presupuesto como consecuencia del ajuste estatal.

El otro gran problema tiene que ver con que la mitad de los detenidos carece de condena firme. La oenegé Conectas estima que el 75% de las unidades penitenciarias son manejadas por el crimen organizado. En el 2017, el Ejército decomisó en 31 prisiones un total de 10.882 armas, lo que equivale a una por cada dos reclusos.

Los dramas carcelarios comenzaron a hacerse visibles en octubre de 1992, cuando tuvo lugar en Sao Paulo la llamada masacre de Carandiru. Una revuelta masiva concluyó con la muerte de 111 reclusos por parte de la Policía Militar del Estado. El nombre de Carandiru está asociado desde entonces a la violación de derechos humanos más grande en la historia de Brasil.

Temas: Sao Paulo Brasil