OPERACIÓN LAVA JATO

Sergio Moro, otra vez juez y parte

El ministro de Justicia de Brasil quiere destruir unos mensajes que supuestamente demostrarían la operación contra Lula

El ministro de Justicia de Brasil, Sergio Moro.

El ministro de Justicia de Brasil, Sergio Moro. / SILVIA IZQUIERDO (AP)

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Abel Gilbert

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Dos semanas atrás, un grupo de periodistas puertorriqueños reveló las conversaciones privadas del gobernador Ricardo Roselló. Sus comentarios en Telegram habían sido tan ofensivos en cuestiones de sexo y género que se desató una ola de protestas populares. Roselló dimitirá el 2 de agosto. La trama política brasileña tiene una matriz similar: un intercambio prohibido a través de Telegram entre Sergio Moro, entonces juez y en la actualidad ministro de Justicia, y el fiscal de la llamada operación Lava Jato, Deltan Dallagnol, en el marco de la causa que buscó demoler la figura de Luiz Inácio Lula da Silva y llevarlo después a la cárcel para sacarlo de una carrera electoral que benefició a Jair Bolsonaro.

El ministro quiere destruir los mensajes que habían sido interceptados por unos supuestos 'hackers' recientemente descubiertos y detenidos por la Policía Federal. Pero solo el poder judicial está en condiciones de decidir qué hacer con los textos de la discordia, una vez que la policía investigue. A Moro le cuesta dejar de ser juez y parte. Brasil no es Puerto Rico, y por eso ahora va a por la cabeza de Glenn Greenwald, el periodista de 'The Intercept' que dio a conocer sus conversaciones.