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LUTO EN CHINA

Muere el 'carnicero' de Tiananmén

El exprimer ministro Li Peng defendió la entrada de los tanques en la plaza

Adrián Foncillas

Li Peng, en octubre del 2017.

Li Peng, en octubre del 2017. / AP / NG HAN GUAN

El obituario de Xinhua, la agencia oficial, describe a un prócer. Un excelente miembro del partido, un leal soldado comunista, un espectacular revolucionario del proletariado, un líder y hombre de Estado. Fuera de los círculos del partido es más conocido como el “carnicero de Tiananmén”. El exprimer ministro Li Peng murió ayer a los 90 años en Pekín por una enfermedad no aclarada.

Li ha sido una de las figuras capitales y más controvertidas de la política china del último medio siglo. Ejerció como primer ministro entre 1987 y 1998, y después presidió la Asamblea Nacional Popular hasta el 2003. Son los años en que su país protagonizó la mayor transformación económica y social de la historia pero su memoria siempre quedará grapada a aquellas semanas estivales de 1989.

Contrarrevolucionarios

La concentración de estudiantes en la plaza de Tiananmén había dividido al partido. Los partidarios del diálogo, liderados por el secretario general, Zhao Ziyang, frente al ala dura, defendida por Li. Contó Zhao en sus memorias escritas durante su arresto domiciliario que Deng Xiaoping estuvo de acuerdo con su propuesta de disolución pacífica, pero que los informes inflamados de sus adversarios desembocaron en el célebre editorial del 'Diario del Pueblo', que hablaba de los estudiantes como “enemigos del Partido y contrarrevolucionarios”. La declaración de la Ley Marcial, anunciada en televisión por Li el 20 de mayo, permitiría dos semanas después la entrada de los tanques en la plaza.

Han pasado 30 años y el partido mantiene la censura sobre el capítulo más ominoso de su historia contemporánea. Y ha tenido que morir Li para encontrar una referencia oblicua en la agencia oficial. “Jugó un papel importante en la mayor lucha que amenazó el futuro del partido y del país”, señala. “Tomó decisivas medidas para detener el levantamiento y pacificar los disturbios contrarrevolucionarios”, añade. Sí, “pacificar”.

Purgas generalizadas

Li nació en la provincia central de Sichuan y creció huérfano tras la muerte de su padre, glosado como mártir comunista, a manos de los nacionalistas de Chiang Kai-shek. Avanzó en las filas del partido bajo el ala del mítico primer ministro, Zhou Enlai, quien pilotó junto a Mao el país durante tres décadas. Esa cercanía le permitió regatear las purgas generalizadas de la Revolución Cultural y su estrella no dejó de brillar tras la apertura. Li, con formación en ingeniería hidroeléctrica, necesitó toda su influencia para sacar adelante la Presa de las Tres Gargantas. Esa mastodóntica infraestructura, que aseguró el suministro del agua a buena parte del país a cambio de desplazamientos masivos, generó una oposición inédita. El Parlamento, cuya misión es aprobar por mayoría absoluta todos los proyectos gubernamentales, vivió una histórica jornada con un tercio de votos en contra.

Deng acabó apartando de la primera línea a Li por su oposición a la apertura económica y su defensa a ultranza de las esencias maoístas. Mantuvo un perfil bajo hasta su retirada de la política activa en el 2003 y colocó a sus tres hijos en puestos de referencia en el sector energético. El partido impidió la publicación de unas memorias con las que pretendía limpiar su responsabilidad en las protestas de 1989. Para la Historia, siempre será “el carnicero de Tiananmén”.

Temas: China