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XENOFOBIA EN LA CASA BLANCA

Críticas globales a los ataques racistas de Trump a las congresistas

El mandatario hace oídos sordos y redobla sus insultos

Solo un puñado de republicanos se suma a la condena

Idoya Noain

Alexandria Ocasio-Cortez (izquierda) y Ayanna Pressley (derecha) consuelan a Rashida Tlaib durante una audiencia del Comité de Supervisión y Reforma de la Cámara de Representantes sobre la decisión de Trump de separar a los menores inmigrantes de sus familias en la frontera. 

Alexandria Ocasio-Cortez (izquierda) y Ayanna Pressley (derecha) consuelan a Rashida Tlaib durante una audiencia del Comité de Supervisión y Reforma de la Cámara de Representantes sobre la decisión de Trump de separar a los menores inmigrantes de sus familias en la frontera.  / ERIK S. LESSER (EFE)

"Completamente inaceptable". "Racismo de los 50 directamente desde la Casa Blanca". "Nauseabundo". Mientras la mayoría de políticos republicanos y comentaristas conservadores en Estados Unidos han respondido con un silencio ensordecedor a la xenófoba y racista diatriba lanzada el domingo por el presidente de Estados Unidos, que dijo a cuatro congresistas de color que "vuelvan a sus países" (aunque las cuatro demócratas progresistas son ciudadanas estadounidenses y tres de ellas nacidas en el país), otras voces mundiales se han alzado para denunciar al mandatario.

Entre las críticas están la de la primera ministra de Reino Unido, Theresa May, que a través de un portavoz ha expresado su rechazo al "completamente inaceptable lenguaje usado para referirse a esas mujeres". También la del alcalde de Londres, Sadiq Khan, que ha declarado que Trump es el primer político "mainstream" que usa lenguaje habitual de "racistas y fascistas". En Twitter se ha podido leer también al europarlamentario belga Guy Verhofstadt diciendo que "cualquier político europeo que no lo condene tiene preguntas que responder y debe estar avergonzado de sí mismo". En España en el momento de escribir estas líneas ningún líder político ha abordado la polémica, que no va a cejar.

Este lunes, en una carta a los miembros de su partido en la Cámara Baja que preside, la demócrata Nancy Pelosi les ha anunciado que trabajan ya en el borrador de una resolución de condena a Trump, al que acusan de "haber ido más allá de sus bajos estándares". 

Oídos sordos

Para Trump ni las críticas mundiales ni las de demócratas ni las contadas muestras de repulsa de políticos republicanos tienen el más mínimo efecto. De hecho, lejos de disculparse o dar algún paso atrás, lo que ha hecho el mandatario este lunes es redoblar sus insultos y acusar a las víctimas de sus ataques de ser ellas "racistas". Incluso ha exigido una disculpa y ha defendido que "mucha gente está de acuerdo" con él.

"Todo lo que digo es que si no son felices aquí se pueden marchar. Estoy seguro de que mucha gente no las echará de menos", ha dicho ante la prensa en la Casa Blanca. Horas antes había tuiteado una parte de unas declaraciones del senador republicano Lindsay Graham en las que este llamaba "panda de comunistas" a las congresistas, nombrando directamente a Alexandria Ocasio-Cortez, y aseguraba que "odian a Israel y odian a nuestro propio país". Lo que Trump no recogió fue la parte en que Graham le recordaba que son ciudadanas estadounidenses y, en una tibia llamada al civismo, le pedía "apuntar más alto2”.

Trump, de quien Ocasio-Cortez ha dicho este lunes que usa "lenguaje típico de supremacistas blancos" y al que ha acusado de "sentirse cómodo llevando al Partido Republicano al racismo descarado", también ha hecho oídos sordos a las escasas críticas de republicanos, que se cuentan con los dedos de una mano. El exgobernador de Ohio, John Kasich, ha definido los insultos de Trump como "deplorabes y por debajo de la dignidad del cargo" y el congresista tejano Will Hurd ha tildado de "racistas y xenófobos" los tuits de Trump.