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ESTRATEGIA CONTROVERTIDA

Tensa calma en EEUU ante la amenaza de redadas contra inmigrantes

El miedo se dispara en muchas comunidades, que se preparan para la operación anunciada por Trump

Expertos en seguridad acusan al presidente de segjir fines electoralistas, restando poder a las autoridades migratorias

Idoya Noain

Activistas de los derechos de los inmigrantes reparten información sobre cómo actuar ante las redadas anunciadas por Trump para deportar a extranjeros en situación irregular. 

Activistas de los derechos de los inmigrantes reparten información sobre cómo actuar ante las redadas anunciadas por Trump para deportar a extranjeros en situación irregular.  / MARCO BELLO (REUTERS)

En El buen chapín, un modesto establecimiento en la quinta avenida de Sunset Park, un barrio de clase trabajadora de Brooklyn dominado tanto por la población hispana como por uno de los mayores Chinatowns de Nueva York, doña Dina está acostumbrada a hacer de todo: servir comidas, realizar envíos de dinero a Centroamérica o vender casi cualquier cosa, desde zapatillas y telas hasta productos de limpieza o alimentación. Para lo que no estaba preparada esta guatemalteca que llegó a Nueva York sin papeles hace 32 años era para el momento que vivió hace unos días y que cuenta con el corazón roto: una clienta, mujer hondureña sin papeles, le visitó para ver si podría encargarse de asegurarse de que su hija de seis meses, ya nacida en Estados Unidos y por lo tanto ciudadana, era enviada a Honduras si ella era detenida y deportada este fin de semana en las redadas que se esperaban del ICE, la agencia policial migratoria de EEUU, y defendidas en público por su director en funciones, Matthew Albenc.

Angustiosos preparativos como los de esa madre son solo una muestra del miedo y la ansiedad con que viven miles, millones de inmigrantes en EEUU, especialmente los hispanos, a los que Donald Trump ha demonizado y criminalizado desde que lanzó su carrera política y una vez que llegó a la Casa Blanca. El miedo se ha palpado en barrios como Sunset Park, donde en otros negocios como Usulteco, un restaurante salvadoreño casi vacío el viernes por la tarde, una camarera dominicana constata que muchos clientes “han dejado de venir, se quedan encerrados en sus casas”. Y ese terror ha escalado hasta niveles agónicos en el último mes, desde que el 17 de junio Trump anunciara vía Twitter su intención de poner en marcha una operación especial de esas redadas. Aunque el mandatario pospuso temporalmente el plan, lo reactivó anunciándolo para este domingo, con nueve ciudades y al menos 2.000 inmigrantes como objetivo, incluyendo familias.

Tensa calma

A la hora de escribir estas líneas no había confirmación de que las redadas se estuvieran produciendo. Aunque tanto en The Wall Street Journal como en la cuenta del grupo de activistas proinmigrantes Coalición Nuevo Santuario circularon informaciones de actuaciones de ICE el sábado en Nueva York en casas de Sunset Park y en Harlem, no había constancia de arrestos ni confirmación de que no se tratara de intervenciones rutinarias que realiza a diario una agencia que, en el 2018, ejecutó al día unos 440 arrestos y unas 700 deportaciones. Tampoco al cierre de esta edición se habían confirmado redadas este domingo en otras ciudades señaladas como Miami,  Houston, Atlanta o Los Ángeles.

La aparente calma no esconde ni alivia la tensión y nadie descartaba que en cualquier momento arrancara una operación que puede prolongarse varios días. Pero también quedaba en evidencia, una vez más, la capacidad de Trump de usar con fines políticos y electoralistas tanto la política migratoria como un discurso de mano dura y xenofobia, aunque sea a costa de restar efectividad a las autoridades migratorias.

Sus anuncios y amenazas, por ejemplo, han hecho que en las últimas semanas y, especialmente los últimos días, se hayan incrementado las campañas de grupos y organizaciones de activistas para educar a los inmigrantes y recordarles cómo actuar para evitar arrestos o garantizar que se respetan sus derechos y también ofreciendo asistencia legal gratuita. Muchos inmigrantes han aprendido a no abrir la puerta o a comprobar que ICE tiene una orden judicial firmada y no usa, como a menudo, sus propias órdenes de registro, que no tienen validez. Autoridades en ciudades santuario han renovado su promesa de que no colaborarán con las operaciones federales.

Expertos en seguridad nacional e inmigración como John Sandweg, que trabajó en el departamento del 2009 al 2014, han explicado que “no hay absolutamente ninguna razón operativa para hacer las redadas públicas” con antelación, algo “inexcusable” y que “minimiza completamente la efectividad de la propia operación”.

Arengar a las bases racistas

La única motivación de Trump, según ha dicho Sandweg a NBC, son “razones políticas”. Y esa era una denuncia repetida el viernes en una vigilia en Nueva York para protestar por la política migratoria y las separaciones de familias en la frontera y reclamar el cierre de los campos de internamiento de migrantes adultos y, especialmente, de menores. “Lo hace para arengar a sus bases más racistas, ni siquiera usa ya mensajes en código”, opinaba Claire, una tejana de 38 años afincada en Nueva York. “Trump no trata a los inmigrantes como seres humanos, no tiene respeto, ni garantiza que se cumplan los procesos debidos. [Barack] Obama tampoco fue fabuloso en este terreno pero al menos veía y trataba a estas personas como seres humanos”.

En la protesta en Foley Square, con un pin con el mensaje a favor de “abolir ICE”, estaba también Aberlardo, un mexicano de 36 años que llegó a EEUU sin papeles cuando tenía solo 7 años y tardó 7más en regularizar su situación. “El miedo también se vivía en los años 90, creciendo teníamos miedo de que nos iban a coger para llevarnos para atrás, pero la diferencia es que a la gente no se le metía en campamentos”, reflexiona. “El trato ahora es mucho peor, mucho más cruel --zanja--. Y Trump está fomentando la segregación racial”.