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CONTROVERSIA EN LA ISLA

La jefa del Ejecutivo de Hong Kong anuncia la "muerte" de la ley de extradición

Los manifestantes rechazan el plan de Carrie Lam y anuncian nuevas movillizaciones

Adrián Foncillas

Carrie Lam da por muerta la polémica ley de extradición en Hong Kong. / ANTHONY WALLACE (AFP / VÍDEO: EFE)

La ley de extradición "está muerta". La jefa ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, ha vuelto a descartar que el proyecto que ha catalizado las protestas masivas en la excolonia vuelva a tramitarse. Tampoco han satisfecho sus últimas declaraciones a la oposición, que rechaza todo lo que no sea una retirada definitiva. El asunto se ha reducido ya a un infantiloide e irrelevante debate semántico.

Lam ya había aclarado dos semanas atrás que ese proyecto se extinguiría con el final de la legislatura el año próximo. Las manifestaciones y los enfrentamientos se habían encadenado en la excolonia y el clima social, razonó, imposibilitaba su trámite. Este martes ha introducido un matiz temporal: la ley “no morirá” sino que ya “está muerta”. La norma se encuentra en un estado técnico de “suspensión temporal” pero importa poco: es seguro que el gobierno no se atreverá a reintroducir un proyecto que sacó a dos millones de hongkoneses a la calle.

Y el conflicto se ha estancado por la terquedad de ambas partes: la del gobierno por no pronunciar la fórmula “retirada definitiva” y la de los jóvenes por reclamársela cuando todos saben que la ley no saldrá nunca del cajón.  

Expiración automática

Lam abundó en la idea antes de reunirse con sus asesores. “La hemos suspendido y no está ya en el calendario. Reiteramos que cuando la actual legislatura finalice, en julio del próximo año, expirará de forma automática. Lo que digo hoy no es muy diferente de lo que ya dije, pero quizá la gente necesitaba escuchar una respuesta más clara. La ley ha muerto. Así que la gente no tiene que preocuparse de que se reanuden las discusiones sobre la ley en la actual legislatura”. Era previsible que no contentara a la oposición. El Frente Civil de Derechos Humanos, que ha convocado las protestas del último mes, le ha pedido que “no engañe con las palabras”.

Lam también ha pedido sus disculpas por su responsabilidad en la agitación que asola la isla. “Entiendo completamente que las respuestas de este gobierno no han satisfecho los deseos del pueblo, especialmente de lo jóvenes”, ha reiterado. Lam, que encadenó tres disculpas en cuatro días, ha perseverado en el tono conciliatorio con sus críticos.

Ha aceptado las reuniones públicas que le exigían los representantes de los jóvenes y reiterado que su Gobierno no definió como “disturbios” aquellos enfrentamientos callejeros que lo serían sin duda en cualquier otro lugar del mundo. Pero ha rechazado la constitución de una comisión independiente para examinar lo que los jóvenes definen como brutalidad policial. Esas investigaciones, ha sostenido Lam, serán a nivel interno y todas las partes podrán aportar sus alegaciones.

Movilizaciones

La isla ha sumado cinco manifestaciones en el último mes y medio por ese proyecto de ley que, según sus críticos, habría permitido que los hongkoneses fueran enviados a la turbia justicia del continente. La más multitudinaria contó con dos millones de asistentes mientras que la del domingo apenas superó los 200.000, siempre según los organizadores.

El derrumbe de la asistencia podría deberse al cansancio por un extenuante calendario de movilizaciones o a las reticencias por juntarse con los mismos que saquearon recientemente el Parlamento. La sociedad hongkonesa es tan celosa de los derechos y libertades heredados de los británicos como de la estabilidad y armonía social que necesita la isla para seguir atrayendo las inversiones internacionales.

Temas: China Hong Kong