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Movimiento telúrico

California siente sus seismos más fuertes en dos décadas

Se anticipan más réplicas fuertes de los movimientos tectónicos de jueves y viernes, que han dejado daños leves

Idoya Noain

Desperfectos causados por el terremoto en el sur de California. / AFP / FREDERIC J. BROWN / VÍDEO: EFE

Tiembla el sur de California. Tras un movimiento sísmico de 6.4 grados en la escala Richter el jueves que ya había sido el más fuerte registrado en el estado en dos décadas la tierra volvió a sacudirse a las 20.19 hora local del viernes con un terremoto que alcanzó los 7.1 grados. Aunque el epicentro estuvo localizado en el desierto de Mojave, lejos de grandes núcleos urbanos, se registró a solo 900 metros de profundidad, lo que hizo que los fuertes temblores se sintieran en un área enorme, no solo en la gran urbe de Los Ángeles, 241 kilómetros al suroeste, donde se extendieron los nervios, sino hasta en el vecino estado de Nevada al este y en México al sur.

No hay víctimas mortales pero sí algunos heridos leves en los núcleos de población más cercanos al epicentro, especialmente en Ridgecrest, una localidad de 28.000 habitantes, y Trona, de 2.000. Allí se han registrado también daños, aunque no significativos, en infraestructuras, así como varios incendios y fugas de gas, impacto en carreteras y numerosas casas y construcciones destruidas o afectadas.

El gobernador del estado, Gavin Newsom, ha declarado el estado de emergencia en el condado de San Bernardino. Ha solicitado también una declaración de emergencia al presidente, Donald Trump, para poder acceder a fondos federales para contribuir a un trabajo de respuesta que, como ha explicado el director de los servicios de emergencia del estado, Mark Ghilarducci, representa un “reto” especialmente por lo remoto de la zona más afectada.

Réplicas durante semanas

Expertos y autoridades han avisado a una comunidad con los nervios ya agitados por los dos grandes temblores que las réplicas podrán sentirse durante días, semanas e incluso meses y años. Y la ciencia apunta a que los movimientos más inmediatos podrán ser fuertes y, por tanto, peligrosos. “Es una secuencia (sísmica) y va a continuar”, explicó en una rueda de prensa la sismóloga Lucy Jones, una de las mayores autoridades en la materia.

La noticia más tranquilizadora es que según expertos como Tom Heaton, consultado por ‘The New York Times’, es remota la conexión entre las fallas involucradas en estos terremotos con la de San Andrés, la gigante falla transcontinental que marca la frontera de la placa Norteamericana con la del Pacífico, recorre parte de sus 1.300 kilómetros cerca de zonas densamente pobladas. San Andrés es considerada la mayor amenaza sísmica para los californianos, que como todos los pobladores de la costa oeste de EEUU viven conscientes de la posibilidad de la llegada de un terremoto devastador, la amenaza que popularmente todo el mundo conoce como el ‘Big One’.