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COMICIOS EN GRECIA

Grecia contra Macedonia del Norte

Casi el 70% de los griegos, según los sondeos, rechazan el acuerdo firmado por el primer ministro, Alexis Tsipras, por el cambio de nombre del vecino del norte

Adrià Rocha Cutiller

Pancartas contra el acuerdo con Macedonia en el Partenón.

Pancartas contra el acuerdo con Macedonia en el Partenón. / REUTERS / ALKIS KONSTANTINIDIS

Fue, visto desde Europa y desde el mundo, un éxito rotundo de la diplomacia internacional. Les valió, para sus firmantes e impulsores —los primeros ministros griego y macedonio, Alexis Tsipras y Zoran Zaev—, una nominación al Premio Nobel de la Paz.

Ha triunfado en el exterior, pero el acuerdo para el cambio de nombre de Macedonia del Norte, ratificado este pasado enero entre una bronca enorme, ha creado muchísimos problemas en casa. Y Costas Douzinas, parlamentario de Syriza —el partido de Tsipras— y presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento heleno, las ha vivido en carne propia. La tensión duró varios días. La sufrió como pocos.

"En privado, miembros de otros partidos me decían que el acuerdo estaba bien. Que el texto solucionaba el problema. Pero en público, durante el debate parlamentario, recibí insultos y bullying constante", explica el diputado, que vuelve a presentarse a las elecciones pero no las tiene todas consigo: "Puede que todo esto me haya costado mi reelección. Puede que no salga elegido. Pero no me arrepiento de nada. Estoy orgulloso de lo que hemos hecho".

La mayoría, sin embargo, no lo ve así. Casi el 70% de los ciudadanos griegos ven este acuerdo, por el que se soluciona una disputa que ha durado dos décadas y media, como un error histórico. Se han pronunciado, en Grecia, palabras muy gordas: que Tsipras es un traidor a la patria y que Macedonia del Norte aprovechará su nuevo nombre para invadir y reclamar para sí la provincia griega de Macedonia, cuya capital es Salónica.

"Crimen histórico"

"Este acuerdo es la razón principal por la que Tsipras perderá las elecciones de este domingo. En las manifestaciones que organizamos acudieron tres millones de personasMacedonia es griega y no se puede permitir el uso de ese nombre a un país eslavo. El acuerdo es un crimen histórico", dice Georgios Tatsios, presidente de la Federación Griega de Asociaciones Culturales Macedonias. Tatsios pide hacer la entrevista telefónica porque, dice, no vive en Atenas sino en la "Macedonia real", la de verdad, la única, la irrepetible: el norte de Grecia.

El problema, así, es puramente nacionalista. Ambos países —Grecia y Macedonia del Norte— reclaman para sí el legado histórico de Alejandro Magno, que construyó su imperio, que llegó hasta Egipto e India, desde esta región del sur de los Balcanes, ahora dividida en estos dos estados. Y los mitos fundacionales, claro, no se pueden compartir con el vecino, ya sea el de arriba o el de abajo.

Revocar o modificar

"Que los lectores lo piensen así: que imaginen que ahora viene Francia y dice que sus ciudadanos son españoles, y que quieren el territorio de España. Y que también quieren su historia y su pasado. Por supuesto que la gente protestaría", resume Tatsios, que pide, al nuevo gobierno que surja de las elecciones, que destruya por completo el pacto.

Lo tendrá difícil, porque Nueva Democracia (ND), el partido favorito en los sondeos, ya ha dicho que no lo va a hacer. "No podemos romper el acuerdo, pero lucharemos para mejorarlo —dice Haris Theoharis, candidato al parlamento para ND—. Fue terrible y negociaremos para cambiarlo. Y seremos extremadamente duros y severos. Pero el cambio de nombre a Macedonia del Norte se respetará".

Lo que ND espera conseguir: que el idioma de Macedonia del Norte no se llame macedonio; que los habitantes de Macedonia del Norte no se llamen macedonios.

El acuerdo, sin embargo, es celebrado por muchos porque permitirá que Macedonia del Norte pueda, al fin, tras 28 años de independencia, tener acceso a la OTAN y la UE. Pero podría acabar constándole, también, el puesto a Alexis Tsipras.

"Si un líder no toma riesgos, entonces no es un líder —resume Costas Douzinas, miembro de Syriza—. El problema entre los dos países nos había costado penas a ambos. Puede que perdamos el domingo, pero este acuerdo me lo llevaré como el mayor éxito político de toda mi vida".