EL DRAMA MIGRATORIO

Congresistas demócratas, testigos directos del horror "inadmisible" que viven los migrantes detenidos en la frontera de EEUU

Ocasio-Cortez y otros 13 representantes constatan en persona las "horribles condiciones" en tres instalaciones de frontera

La tensa visita coincide con revelaciones sobre un grupo xenófobo, racista y sexista que los agentes mantenían en Facebook

Alexandria Ocasio-Cortez, tras visitar el centro de detención de inmigrantes de El Paso, en Tejas.

Alexandria Ocasio-Cortez, tras visitar el centro de detención de inmigrantes de El Paso, en Tejas. / AFP

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Idoya Noain

Hace dos semanas fue un grupo de abogados el que reveló la inhumana situación de los niños migrantes bajo custodia de la patrulla fronteriza de Estados Unidos en Clint (Tejas). El lunes se sumaron a la denuncia 14 congresistas demócratas del caucus hispano en la Cámara Baja tras visitar personalmente esas mismas instalaciones de migrantes en Clint así como otra en El Paso, donde también acudieron a una oficina de reasentamiento de refugiados. Tras escuchar los testimonios demoledores de menores y adultos migrantes en muchos casos separados de sus hijos sobre sus deplorables condiciones, y mientras la Administración de Donald Trump sigue negando el acceso a la prensa, su relato certifica el horror “inadmisible”.

Esa expresión, así como la de “guerra psicológica”, es la que usó para describir lo que había visto Alexandria Ocasio-Cortez, una de las representantes indignadas tras la visita. Y es que la delegación oficial comprobó de primera mano la precaria atención que reciben los migrantes, que denuncian que reciben escasa comida, productos de higiene o medicación y un trato denigrante y abusivo. “Se siente como una cárcel y les tratan como si estuvieran encarcelados”, denunció el representante Joseph Kennedy.

Ocasio-Cortez, que volcó sus denuncias en Twitter y compartió imágenes tomadas por el representante Joaquín Castro (que logró sortear el veto a teléfonos que las autoridades impusieron a los congresistas), aseguró que la realidad es incluso peor de lo que ellos pudieron ver.

Algunas mujeres les contaron que fueron trasladadas al interior de instalaciones desde tiendas en el exterior y solo se les permitió ducharse cuatro días antes de la llegada de la delegación del Congreso, precisamente cuando se anunció la visita oficial.

También, que los guardias les habían llegado a decir que “bebieran agua del váter”. Según contó Ocasio-Cortez, la congresista Ayanna Pressley comprobó al intentar abrir el lavabo en una pieza que comparte pila e inodoro que no salía agua del grifo.

Grupo secreto xenófobo y sexista 

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La visita estuvo plagada de tensión, especialmente porque llegó el mismo día en que la web de investigación ProPublica hacía unas escandalosas revelaciones sobre un grupo secreto que 9.500 agentes fronterizos en activo o retirados mantenían en Facebook cuyos mensajes están plagados de xenofobia, desinformación, odio, racismo y sexismo, en algunos casos dirigido concretamente a Ocasio-Cortez. La agencia de fronteras se vio forzada el lunes a denunciar como “completamente inapropiados” los comentarios vertidos en la red y anunció la apertura de una investigación interna sobre el grupo, donde se calificaba de “putas” a algunas congresistas demócratas o se cuestionaba la veracidad de la imagen que conmocionó al mundo del salvadoreño Óscar Martínez y su hija Valeria, muertos cuando cruzaban el Río Bravo.

La situación no es solo inhumana para quienes son detenidos en EEUU tras cruzar la frontera. El lunes Human Rights Watch publicó un informe denunciando la “situación extremadamente precaria” en la que se encuentran los migrantes centroamericanos que, bajo la política de la Administración Trump aceptada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, son enviados a México para esperar allí a que se resuelvan sus peticiones de asilo en EEUU. Hay "severa escasez de espacio en los refugios" en ciudades fronterizas como Tijuana, Juárez y Mexicali; la inseguridad es rampante y muchos migrantes además no tienen recursos económicos para garantizarse mínimos como la alimentación. Hasta el 30 de junio han sido enviados a México en ese programa casi 17.000 migrantes, casi un tercio de ellos menores de edad.