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Duras negociaciones por el reparto de cargos en la UE

Los jefes de estado y de gobierno de la UE intentan, por segunda vez en diez días, cerrar un acuerdo sobre la nueva cúpula comunitaria

Líderes del PPE y de los países del este plantan clara al intento de situar a Timmermans al frente del Ejecutivo comunitario

Silvia Martinez

 Frans Timmermans, vicepresidente de la Comisión Europea.

 Frans Timmermans, vicepresidente de la Comisión Europea. / AFP / GEORG HOCHMUTH

La negativa del Partido Popular Europeo (PPE) y la dura oposición de los países del grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia) a la fórmula de compromiso negociada en los márgenes del G-20 de Osaka este pasado fin de semana, que auparía al socialista holandés Frans Timmermans a la presidencia de la Comisión Europea, ha puesto cuesta arriba la posibilidad de un acuerdo sobre el reparto de los altos cargos europeos en la cumbre extraordinaria que se celebra este domingo en Bruselas.

La intención del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, es que los líderes de la UE respeten el proceso de los 'spitzenkandidaten' –los cabezas de lista propuestos por los grupos políticos- para garantizar el apoyo de la Eurocámara, aunque es consciente de que la propuesta de compromiso promovida por los líderes de España, Holanda, Francia y Alemania genera fuertes resistencias, tanto en el PPE como entre los países del grupo de Visegrado, radicalemente opuestos a Timmermans, a quien consideran tóxico por su papel en defensa del estado de derecho. 

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, ha remitido una carta al presidente del PPE, Joseph Daul, en la que califica de "error muy serio e histórico" dejar vía libre a los socialistas porque sería "humillante", minaría la "autoridad y dignidad" del partido y supondría un golpe para el prestigio del PPE. "No, Frans Timmermans no es un candidato de compromiso. Divide a Europa y no entiende a Europa central, no entiende a los países que afrontan la crisis postcomunista", ha arremetido también el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki

Fórmula de compromiso polémica

Según la fórmula ideada en los pasillos de G-20, el puesto más codiciado –la presidencia de la Comisión- iría para los socialistas. El 'spitzenkandidaten' conservador, el alemán Manfred Weber, no se quedaría con las manos vacías pero tendría que contentarse con presidir el Parlamento Europeo, que es prerrogativa exclusiva de la Cámara y que elegirá a su presidente este próximo miercoles, haya acuerdo o no entre los líderes europeos.

A cambio de esta cesión, el PPE también se quedaría el alto alto representante para la política exterior de la UE, que desde su creación ha estado en manos de los socialistas, mientras que la presidencia del Consejo Europeo podría recaer en manos de un miembro de la familia liberal, para el que suena el belga Charles Michel. La presidencia del BCE, mientras tanto, podría ir para un francés aunque este cargo no se decidirá ahora.

Este escenario no garantizaría, en principio, la paridad de género que tanto han reivindicado líderes como Pedro Sánchez Emmanuel Macron aunque, de llegar a buen puerto, sería una importantísima victoria para los socialistas europeos ya que desplazarían de lo más alto del Ejecutivo comunitario, una pieza clave en el engranaje comunitario, al Partido Popular Europeo que ostenta el cargo desde hace quince años. La fórmula, sin embargo, ha hecho aguas antes de que Tusk la pusiera sobre la mesa y ha obligado a los líderes a multiplicar sus encuentros bilaterales antes del inicio de la cumbre que ha arrancado con tres horas de retraso. 

Estas negociaciones previas han puesto en evidencia a la cancillera alemana, Angela Merkel, que se ha quedado sola defendiendo su principio de acuerdo con socialistas y liberales, sin apoyo del resto de líderes del PPE que se han rebelado y han dejado claro que no están dispuestos a renunciar a la presidencia del Ejecutivo comunitario. "Desde el punto de vista del PPE, la gran mayoría de los primeros ministros no creen que debamos renunciar a la presidencia de la Comisión tan fácilmente sin pelear", ha resumido el primer ministro irlandés, Leo Varadkar. Y no solo porque el PPE fue el partido más votado en las pasadas elecciones europeas sino porque Timmermans generaría "una mayor división entre este y oeste".

Proceso de 'spitzenkandidaten'

Los grupos políticos de la Eurocámara siguen insistiendo en que solo aceptarán como presidente de la Comisión a uno de los 'spitzenkandidaten', un sistema que rechazan algunos líderes europeos, que ven en él una forma de limitar su capacidad para elegir a la persona que consideren más adecuada para el cargo. Nadie, sin embargo, quiere una nueva crisis política en la UE y es este contexto en el que había resurgido la candidatura de Timmermans, actual vicepresidente primero de la Comisión y que dirigentes como Macron dieron por descartado hace 10 días.

Cualquier propuesta necesita en el Consejo de una mayoría cualificada, apoyada por el 72% de los países (al menos 21) con el 65% de la población de la UE, con lo cual el envite no se presenta fácil. "No va a ser una deliberación fácil. Donald Tusk va a tener una noche difícil. Intentaremos ser constructivos pero es importante evitar un conflicto interinstitucional entre el Consejo y el Parlamento", ha reivindicado Merkel. La noche, auguran muchos dirigentes, será larga y no se descarta continuar el lunes con un desayuno de trabajo.

Primer intento fallido

El primer intento por pactar los nombres de la nueva cúpula de altos cargos de la UE, en la cumbre del pasado 20 y 21 de junio, terminó en fracaso porque ninguno de los tres candidatos propuestos por los grupos políticos (o 'spitzenkandidaten') para la Comisión Europea: Manfred Weber (PPE), Frans Timmermans (S&D) y Margrethe Vestager (Liberales) lograron el consenso necesario ni en el Consejo ni en la Eurocámara. 

Macron cantó victoria por el golpe al proceso del 'spitzenkandidaten' -que no está dispuesto a aceptar si no hay listas transnacionales europeas- aunque 10 días después, los 28 intentan recomponer el puzzle antes de que el Parlamento Europeo vote nuevo presidente este próximo miércoles. 

Las negociaciones entre los dirigentes europeos han sido intensas en las últimas horas y se multiplican las reuniones bilaterales y a varias bandas para intentar despejar el camino al nuevo puzzle de puestos. Por ejemplo, Pedro Sánchez, se ha reunido Emmanuel Macron, Angela Merkel y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, que también ha intensificado su agenda con varios encuentros con los liberales, Macron, el primer ministro holandés, Mark Rutte, y los dirigentes del este de Europa.