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cambio político

Los socialdemócratas logran los apoyos para gobernar Dinamarca

Mette Frederiksen renuncia a sus medidas más duras contra la inmigración para encabezar un gobierno de centro-izquierda y convertirse en la mandataria más joven de la historia del país

Carles Planas Bou

Mette Frederiksen anuncia el acuerdo para formar gobierno.

Mette Frederiksen anuncia el acuerdo para formar gobierno. / EFE / CLAUS RASMUSSEN

Mientras en casi toda Europa se asfixian en una crisis perpetua, en Dinamarca los socialdemócratas han conseguido llegar a un acuerdo para encabezar el próximo Gobierno. Así lo anunció este martes por la noche Mette Frederiksen, líder del partido, que en los próximos días se convertirá en la primera ministra más joven de la historia del país escandinavo.

Tras 20 días de negociaciones —el periodo más largo desde 1988— los socialdemócratas han cerrado un pacto con los socioliberales, el Partido Popular Socialista y la Alianza Rojo-Verde para conformar el primer gobierno de centro-izquierda desde el 2011. El llamado bloque rojo contará con 90 diputados en el Folketing, el Parlamento danés, pero aún así gobernarán en minoría. “Hemos demostrado que una nueva mayoría puede convertir las esperanzas de los daneses en acciones”, ha celebrado Frederiksen.

El pasado 5 de junio los socialdemócratas consiguieron mantenerse como primera fuerza política de Dinamarca con un 29,5% de los votos, un resultado ligeramente peor que en el 2015 pero que les permitió aumentar un escaño. A pesar de la mejora de los liberal-conservadores del anterior primer ministro Lars Løkke Rasmussen sus socios de Gobierno, liberales y la extrema derecha, se hundieron, cerrando la puerta a un nuevo Ejecutivo de centro-derecha.

Renuncias anti-inmigración

Para cerrar ese acuerdo, cuyos detalles se darán a conocer este miércoles, los socialdemócratas han tenido que ceder y renunciar a algunas de sus medidas anti-inmigración más controvertidas. Tras tomar las riendas del partido en el 2015, Frederiksen logró dirigir un giro conservador con el que tendieron la mano a conservadores y ultraderecha para restringir la inmigración.

En los últimos cuatro años los socialdemócratas han apoyado la confiscación de bienes a los refugiados, la prohibición del velo islámico y el endurecimiento de la ley penal contra los inmigrantes. Frederiksen vinculó la llegada de extranjeros “no occidentales” a una amenaza contra el Estado del bienestar danés. Esa estrategia les ha hecho perder más votos hacia partidos de izquierda que capturarlos de la derecha anti-inmigración.

Ahora el rechazo de sus socios a asumir los postulados más radicales ha forzado a la próxima primera ministra, de 41 años, a descartar los planes de mandar a los solicitantes de asilo a la isla desierta de Lindholm y a aceptar el sistema de reparto de refugiados en cuotas establecido por las Naciones Unidas, algo que el país no hace desde 2016.

Ambicion Verde

Además de una política migratoria mucho menos incendiaria que hasta ahora, el nuevo Gobierno de centro-izquierda danés también revertirá los recortes del anterior Ejecutivo en sanidad y educación e incrementará el gasto público para reforzar su sistema social.

Así mismo, redoblará sus esfuerzos para combatir el cambio climáticoCopenhague ya avanzó la semana pasada que uno de sus planes más ambiciosos será recortar en hasta un 70% las emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2030, una medida aplaudida por las organizaciones medioambientales. Frederiksen ha descrito este acuerdo como “uno de los primeros del mundo en definir realmente ambiciones verdes”.

La victoria electoral de los socialdemócratas y su acuerdo con las formaciones de centro-izquierda para formar un nuevo gobierno evidencian el regreso nórdico a una política más progresista tras años de recortes y acomodación de la extrema derecha. Además de Dinamarca, en el último año los socialdemócratas han hecho lo mismo en Suecia y Finlandia. Este jueves se darán a conocer los miembros del nuevo Ejecutivo.

Temas: Dinamarca