14 jul 2020

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39 kilos de cocaína

Prisión para el militar de la comitiva de Bolsonaro detenido en Sevilla por narcotráfico

El arrestado se encuentra custodiado a la espera de pasar a disposición judicial

Viajaba en un avión de las Fuerzas Aéreas Brasileñas como avanzadilla de la comitiva presidencial

Julia Camacho Juan José Fernández

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. / Reuters

La Guardia Civil ha detenido al sargento de las fuerzas aéreas brasileñas Manoel Silva Rodrigues, miembro de la comitiva que acompaña a un viaje a Japón al presidente de BrasilJair Bolsonaro, al detectar en el aeropuerto de Sevilla una maleta con 39 kilos de cocaína que le pertenece.

Tras pasar la noche arrestado en la Comandancia de la Guardia Civil de Montequinto, el juzgado en funciones de guardia ha ordenado el ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza del sargento arrestado, al que se investiga por un presunto delito contra la salud pública, según confirman fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA).

Fuentes de la investigación han informado de que el militar, perteneciente al Grupo Especial de Transporte de la Fuerza Aéreas Brasileña (FBA) y de unos 37 años, viajaba junto a otros compañeros en un avión en dirección a Japón, donde el presidente del país tiene previsto participar en la cumbre del G-20. Tras partir de Brasilia, en Sevilla hicieron una parada. La aeronave, que sería la que el dirigente utilizaría como reserva, actuaba como una "avanzadilla" de la comitiva del presidente Bolsonaro, y estaba previsto que ambos aviones llegaran este miércoles al país asiático.

Nada más aterrizar en Sevilla al mediodía del martes, pasajeros y maletas fueron sometidos al preceptivo control policial en el aeropuerto, a cargo del Grupo Fiscal de la Guardia Civil, algo que debía desconocer el arrestado, que no disponía de protección diplomática. La sorpresa saltó al hallar los agentes ocultos en una maleta 39 kilos de droga repartidos en 37 paquetes. La valija fue identificada rápidamente como propiedad del militar, puers había bajado con ella de la cabina del avión, y no iba en la bodega de carga. El sargento quedó arrestado de inmediato acusado de un delito contra la salud pública.

Inspección rutinaria

La detección de la droga que transportaba el militar brasileño ha sido posible porque el viaje del avión de reserva del presidente brasileño y su parada en Sevilla no han sido consideradas por las autoridades aéreas españolas escala técnica, indican fuentes policiales cercanas al caso. La comitiva había comunicado que se quedaba 24 horas en la capital andaluza.

Además su equipaje no se consideraba valija, expican las mismas fuentes, por ser el militar detenido un miembro común de la tripulación. Eran en total 21 tripulantes y viajeros los que iban en el avión, y sus equipajes fueron sometidos en su totalidad al paso por la cinta de seguridad tras no considerarse escala su parada.

En las instalaciones de Aena, van a la misma cinta con escáner las maletas del personal de séquitos presidenciales que no tienen consideración de diplomáticos. La revisión a la que se sometió la maleta era rutinaria, y no aleatoria ni tampoco personal. Solo "cuando se ve algo raro se averigua de quién es la maleta", explican las fuentes policiales.

En este caso, lo raro fueron 37 placas de cocaína prensada, perfectamente empaquetadas y de algo más de un kilo de peso cada una. Fuentes cercanas a la investigación del caso se inclinan, de momento, por la hipótesis de que la droga tenía como destino Sevilla.

El presidente Bolsonaro confirmó la detención a través de sus redes sociales, en las que ha ofrecido la colaboración del Ministerio de Defensa de su país y ha asegurado que de ser cierta la noticia, el militar "será juzgado y condenado conforme a la ley".

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— Jair M. Bolsonaro (@jairbolsonaro) 25 de junio de 2019

Escoltas problemáticos

Esta incautación de droga es la más importante realizada hasta ahora por las Fuerzas de Seguridad del Estado a personal de séquitos de dirigentes extranjeros.

Los problemas de seguridad con integrantes de estos equipos en tránsito o de visita se habían vuelto muy infrecuentes últimamente, según fuentes policiales. En 2007, un miembro de la seguridad personal del dirigente cubano Raúl Castro fue retenido por la Policía Nacional en Madrid por circular en posesión de armas no permitidas ni declaradas, concretamente una granada de mano.

En los años 90 fueron relativamente frecuentes los problemas con escoltas de personalidades de Oriente Medio en la Costa del Sol, destacando por posesión de armas y repetidos desórdenes públicos en Puerto Banús (Marbella, Málaga) cuatro integrantes de la guardia personal del vicepresidente sirio, Rifat El Assad, tío del actual presidente.

El contacto con el negocio de las drogas es una tentación para los escoltas de personalidades, por las facilidades que tienen para eludir el control policial sobre sus equipajes en viajes oficiales.

El 27 de marzo de  2017, la Guardia Civil detuvo al policía municipal que hacía de escolta personal del alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto (PNV), por su colaboración como ‘mula’ o transportista para una red de narcotraficantes con implantación en Euskadi.

El 16 de septiembre de 2013 fue detenido un mosso d’Esquadra escolta del entonces presidente catalán Artur Mas, pero en este caso no por transportar droga, sino por cultivarla: cien plantas de marihuana crecían en su casa de Mora d’Ebre (Tarragona).