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CURIOSA INICIATIVA

Un pueblo de Alemania compra toda la cerveza de los supermercados para boicotear un festival neonazi

Los vecinos de Ostritz, al este del país, se organizan para dejar sin bebida a los asistentes de un concierto de rock neonazi en el que acudieron hasta 700 radicales

Carles Planas Bou

Manifestantes neonazis se encaran con la policía en Chemnitz.

Manifestantes neonazis se encaran con la policía en Chemnitz. / FILIP SINGER

Sin birra no hay fiesta. Este pasado fin de semana los vecinos de la localidad de Ostritz, al este de Alemania, recurrieron a la originalidad y compraron toda la cerveza de los supermercados locales para boicotear un controvertido festival neonazi. “Estamos orgullosos de haber dado ejemplo de compromiso cívico”, explicó Michael Schlitt, presidente de la fundación IBZ que organizó esa respuesta colectiva.

Los 700 neonazis que acudieron a los conciertos de rock del festival ‘Schild und Schwert’ (Escudo y espada) se encontraron con fuertes medidas restrictivas que no esperaban. El acto fue permitido con la condición impuesta por el Tribunal Administrativo de Dresde de que debía prohibirse el alcohol para evitar escaladas de violencia. Tras la sentencia, la policía requisó a los asistentes hasta 4.200 litros de cerveza. Durante los controles en la entrada del recinto se requisaron otros 200 litros más.

Evitar burlas las restricciones

Esa prohibición dejó a los neonazis con las manos vacías. Como acto cívico de protesta los vecinos de esta pequeño pueblo de 2.400 personas vaciaron las estanterías de cerveza de los supermercados cercanos para evitar que los asistentes pudieran burlar las restricciones de las autoridades. “Queríamos dejar a los nazis secos”, aseguró el activista local Georg Salditt al tabloide ‘Bild’.

Según cifras de la policía, hasta 2.000 personas protestaron de forma pacífica frente al festival en una demostración colectiva de repudio al neonazismo. Además, estos contraprogramaron los conciertos con un festival de paz para celebrar el centenario del club de fútbol local y dos manifestaciones.

La fundación IBZ ha asegurado que utilizará los suministros de cerveza confiscados para celebrar una “bonita fiesta” con los vecinos que participaron en la protesta contra la congregación neonazi.

Bajo vigilancia

Miembros de células clandestinas altamente violentas, muchos de los neonazis acudieron a la tercera edición de este festival con vendajes para ocultar tatuajes con mensajes que están prohibidos por la Constitución alemana. Aún así, la policía registró un total de 32 delitos y cinco infracciones administrativas entre los varios nostálgicos del régimen de terror de Adolf Hitler por exhibir simbología que viola las leyes federales. El año pasado acudieron 1.200 personas, casi el doble.

Celebrado en Ostritz, municipio limítrofe con las fronteras polaca y checa, el festival fue vigilado de cerca por las autoridades. Hasta 1.400 agentes de la policía se desplegaron en la ciudad para evitar cualquier problema. La autoridades de Sajonia fueron apoyadas por agentes de Sajonia-Anhalt, Turingia y Berlín, así como de la policía federal alemana y de las fuerzas de seguridad de Polonia.

Este año su celebración fue especialmente controvertida, pues ahí se reúnen miembros del grupo neonazi ‘Combate 18’, al que pertenecería el principal sospechoso detenido por haber perpetrado el asesinato de Walter Lübckepolítico conservador que fue tiroteado a principios de junio tras defender la acogida de los refugiados.

Temas: Nazismo Alemania