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LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN RUSIA

Más de 400 detenidos en una marcha de apoyo al periodista ruso Golunov

"La libertad es una droga que llevo, guardo y distribuyo entre los jóvenes; deténganme", proclamaban algunos de los manifestantes

El reportero de la publicación opositora 'Meduza' fue liberado tras demostrarse que la acusación de tráfico de drogas era falsa

Marc Marginedas

Dos agentes detienen al líder opositor ruso Aléxei Navalny durante las protestas por la detención del periodista de investigación Ivan Golúnov, este miércoles, en Moscú.

Dos agentes detienen al líder opositor ruso Aléxei Navalny durante las protestas por la detención del periodista de investigación Ivan Golúnov, este miércoles, en Moscú. / MAXIM SHEMETOV (REUTERS)

Los responsables y editores de Meduza, la publicación en la que trabaja el reportero de investigación Iván Golunov, habían recomendado a sus lectores y simpatizantes aprovechar la jornada festiva hoy en Rusia para celebrar su liberación tras los días de tensión vividos durante el fin de semana, y alejarse de las manifestaciones. Ello, sin embargo, no ha impedido que más de un millar de personas desafiaran de forma espontánea la prohibición de las autoridades moscovitas y desfilaran este miércoles por las calles del centro de la capital de Rusia en protesta por la burda acusación de tráfico de drogas contra el periodista, que finalmente demostró ser una patraña para silenciar sus trabajos sobre la corrupción en la alcaldía y en el Gobierno. La policía ha practicado más de 400 detenciones, incluyendo la del bloguero anticorrupión y principal líder opositor, Alekséi Navalni

"He venido aquí porque quiero vivir en un país normal; aquí nos gobierna un clan, que es el clan de Putin y sus amigos de la KGB", comenta Yúlia Magurtumova, de 23 años, arrebujada en una bandera tricolor de Rusia. Los lamentos y las críticas de algunos destacados miembros de la oficialidad rusa respecto a la rocambolesca detención de Golunov, entre los que se encuentra la portavoz del Ministerio de Exteriores, Maria Zajárova, los caracteriza como "hipocresía". "Han tenido que recular (con Golunov), y las cosas ahora no pintan bien para ellos; el petróleo está bajando, Rusia está en crisis y el descontento de la gente va a ir a más", valora.

Panfletos y camisetas

Poco antes de arrancar la marcha, Alekséi posa orgulloso para los fotógrafos enfundado en una camiseta con una proclama en la que se burla de montajes policiales como el que ha llevado a Golunov al arresto domiciliario durante varios días. "La libertad es una droga que llevo, guardo y distribuyo, sobre todo entre los menores de edad; deténganme". Algunos participantes repartían panfletos en los que recordaban casos similares de activistas o reporteros encarcelados bajo acusaciones de narcotráfico. "Soy/somos Artyom y Lilia; Artyom y Lilia Milushkiny son activistas de "Rusia Abierta" de Peskov; Artyom está en un centro de detención preventiva y Lilia en arresto domiciliario" por tráfico de drogas, se leia en uno de los pasquines.

Otros de los carteles abogaban por una "reforma de la política sobre drogas", una de las más duras de Europa, y planteaban una serie de medidas que los órganos legislativos rusos debían adoptar para equiparar sus leyes a las del resto del continente. David Chikov, de 16 años, ha acudido a la convocatoria en la estación de metro de Chistie Prudi por pura indignación. "No pueden hacer una cosa así, no pueden culpar a un inocente, puede pasarle a cualquiera", clama. La sociedad civil, según su opinión, "esta demostrando que se pueden conseguir cosas". La marcha transcurrió en silencio y no hubo ningún desorden en todo su recorrido.

Una vez acabada, centenares de manifestantes se congregaron en el cruce de los bulevares Strastnoy y Petrovski. Fue entonces cuando efectivos de la policía y la Rosgvardia, la guardia nacional se emplearon más a fondo, cargando en diversas ocasiones contra los participantes, y deteniendo de forma aleatoria a los congregados, muchos de los cuales se resistían mientras sus compañeros gritaban: "¡Vergüenza, vergüenza!". "No molesten el paso de los ciudadanos", advertía, mientras tanto, una y otra vez, una voz policial a través de un megáfono.             

Temas: Rusia