30 sep 2020

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Alerta ambiental

La deforestación del Amazonas se dispara con el Gobierno de Bolsonaro

Según imágenes por satélite, tan solo en el pasado el mes de mayo se registró una deforestación de 739 kilómetros cuadrados en esta área de Brasil

El Periódico

Muestras de la deforestación por la tala ilegal en el Amazonas de Brasil. 

Muestras de la deforestación por la tala ilegal en el Amazonas de Brasil.  / Reuters

La deforestación de la selva amazónica en Brasil, se ha disparado durante el último mes bajo la Administración del presidente, Jair Bolsonaro, según imágenes recogidas por un satélite de alerta temprana.

El Instituto Brasileño de Investigación Espacial (INPE), el sistema de alerta DETER ha registrado una deforestación de 739 kilómetros cuadrados (285 millas cuadradas) durante el mes de mayo, el primero de los tres meses en que la tala tiende a aumentar después de la temporada de lluvias en la región.

Las políticas de Bolsonaro

En este sentido, un grupo de expertos ha explicado que se cree que los madereros ilegales han aumentado su actividad, alentados por el levantamiento parcial de las protecciones ambientales bajo la Presidencia de Bolsonaro.

La deforestación supera ahora los 550 kilómetros cuadrados respecto al mes de mayo de 2018 y supone más del doble de la deforestación de hace dos años. "Si esta curva ascendente continúa, podríamos tener un mal año para la selva amazónica", manifestó Claudio Almeida, jefe del programa de monitoreo satelital del INPE. "Dependerá de cuánta vigilancia haya en los próximos dos meses críticos", ha añadido.

Los datos se suman a las preocupaciones de activistas medioambientales, que han advertido de que el Gobierno de Jair Bolsonaro, que ya lleva cinco meses en el cargo, ha desmantelado las agencias de conservación, ha mostrado escepticismo sobre la lucha contra el cambio climático y ha recortado el presupuesto de fiscalización ambiental.

Beneficios a la industria agrícola

La agencia de protección ambiental de Brasil, IBAMA, que se ha quedado sin fondos en los últimos años, ha perdido autoridad desde que Bolsonaro llegó al poder en enero. Además, la comisión forestal ha sido trasladada al Ministerio de Agricultura, que está dirigido por aliados de la industria agrícola del presidente.

Para Marcio Astrini, coordinador de políticas públicas de Greenpeace Brasil, el Gobierno de Bolsonaro es "antiambiental" y ha presionado para reducir la protección de los bosques sin presentar un plan para combatir la deforestación. "Con Bolsonaro las personas que destruyen bosques se sienten seguras y quienes protegen los bosques se sienten amenazados", ha alertado Astrini.