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VISITA DE ESTADO

Trump recibe a Farage, habla con Johnson y especula sobre varios aspirantes a suceder a May

El mandatario estadounidense confirma que la sanidad pública británica estará incluida en las negociaciones del nuevo tratado comercial

Begoña Arce

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, y la primera ministra británica, Theresa May, durante su encuentro este martes en Downing Street.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, y la primera ministra británica, Theresa May, durante su encuentro este martes en Downing Street. / Alastair Grant (AP)

Donald Trump volvió a utilizar el martes su visita de Estado al Reino Unido para intervenir de lleno em la política británica. Durante la conferencia conjunta con Theresa May, elogió a algunos de los enemigos de la primera ministra. Trump entró a juzgar a varios de los aspirantes a suceder a una May, que humillada aguantó las especulaciones con una sonrisa forzada. “Conozco a Boris (Johnson), puede hacer un buen trabajo. Conozco a Jeremy (Hunt, el ministro de Exteriores), puede hacer un buen trabajo. No conozco a Michael (Gove), el actual ministro de Medio Ambiente” , declaró Trump. Al líder de la oposición, Jeremy Corbyn, lo calificó de “fuerza negativa”.

Conversación con Johnson, entrevista con Farage

 La agenda oficial con la primera ministra saliente era sólo la parte oficial de la jornada. Buena parte de la atención estaba puesta en los posibles contactos de Trump con candidatos al liderazgo y otros miembros del Partido Conservador. A lo largo del día el presidente tuvo tiempo de hablar por teléfono durante veinte minutos, con Johnson, que declinó la invitación a una entrevista cara a cara, porque le coincidía con un encuentro de campaña con otros aspirantes, organizado por One Nation. Trump si se entrevistó en cambio con Gove, que podría ser frente a Johnson, según las encuestas, en la última fase del proceso eliminatorio de selección. El miércoles lo hará con Hunt. Además, Trump recibió en la residencia del embajador americano donde se aloja, al líder del Partido del Brexit, Nigel Farage, quien comentó en un tuit, “Buena reunión con Presidente Trump. Realmente cree en Brexit y está encantado con el viaje a Londres”. Trump también recibió a los exministros conservadores, Iain Duncan Smith y Owen Paterson, abogados ambos de la línea dura del ‘brexit’ y la salida sin acuerdo.

 Sanidad pública

“El ‘brexit debe y va a ocurrir”, afirmó Trump, que ofreció a los británicos el caramelo envenado de un acuerdo comercio comercial “extraordinario”, “muy, muy sustancial”, una vez concluida la salida. En la conferencia de prensa con May aludió al “tremendo potencial” de un futuro pacto bilateral, cuando los británicos dejen la Unión Europea. Un acuerdo que puede ampliar por, “dos o tres”, señaló sin ofrecer detalles, el actual intercambio comercial entre ambos países, valorado en 240.000 millones de dólares el pasado año. Pero Trump confirmó que en la negociación estará incluida la sanidad pública británica, entre otros sectores de la economía.  “Creo que todo en el acuerdo comercial estará sobre la mesa. Cuando estas negociando un tratado, todo está sobre la mesa el NHS (servicio nacional de salud) y todo lo demás”. May se apresuró a añadir, “pero en los acuerdos comerciales, por supuesto, las dos partes deciden lo que debe o no debe estar incluido en el futuro pacto comercial”.  El brexit duro podría suponer la entrada de las empresas farmacéuticas, aseguradoras americanas y otro capital privado en el sistema de salud británico, gratuito y universal hasta ahora. Varios candidatos a la sucesión de May puntualizaron inmediatamente  que “el NHS no está en venta”.  Las actuales normas del NHS permiten sin embargo los contratos a firmas americanas y de cualquier otro país. De hecho en torno al 7%  del sector sanitario en Inglaterra está ya en manos de proveedores privados. La compañía americana, United Health, es uno de esos grupos, junto a firmas británicas como Circle o Virgin.

 Despedida amarga 

La conferencia en los salones del Foreign  Office, era la amarga despedida de la escena internacional de la primera ministra, que este viernes dimitirá como líder del Partido Conservador. Su posición durante la visita presidencial no ha sido ciertamente la que ella esperaba.   Cuando hace tiempo se programó el viaje de Trump, May contaba con haber finalizado a estas alturas el ‘brexit’, tener el país encauzado hacia una salida ordenada de la Unión Europea y sentarse a hablar seriamente con el mandatario americano sobre del futuro acuerdo comercial bilateral. La realidad ha sido completamente distinta. El ‘brexit’ le ha costado el puesto a May, quien ya no tiene poder alguno. La administración americana deberá esperar aún, meses o quizás años, a que se resuelva el ‘brexit’ y finalice el periodo transitorio de salida, si al final hay acuerdo. Trump deberá negociar con otro primer ministro británico, de ahí que no hiciera el esfuerzo en discutir el asunto con el actual equipo de gobierno, sabiendo que deberá hacerlo con el que le releve.