Guerra comercial
Huawei reclama a la justicia de EEUU que acabe con el boicot cuanto antes
La tecnológica advierte de que el acoso de Washington perjudicará a 3.000 millones de usuarios

Huawei pide a Estados Unidos que declare inconstitucional la prohibición de sus productos. / periodico
La tecnológica china Huawei ha solicitado a la justicia estadounidense que declare inconstitucional cuanto antes el boicot a sus productos. La compañía ha recordado que Washington no ha aportado aún ninguna prueba que apuntale sus acusaciones de espionaje y subrayado que el acoso está castigando a millones de usuarios de todo el mundo. Las revelaciones llegaron esta mañana en una conferencia de prensa celebrada en su sede de Shenzhen (provincia sureña de Guangdong) donde ha quedado resumida su doble estrategia en estos tiempos convulsos: una musculosa campaña de relaciones públicas para vencer las insidias y respuestas judiciales contra las leyes estadounidenses.
En el centro de la batalla judicial está la ley de autorización de defensa nacional aprobada el pasado año que prohíbe el uso de productos de Huawei a las agencias oficiales y a sus contratistas. La compañía demandó meses atrás al Gobierno estadounidense ante un tribunal de Tejas porque, a su juicio, aquella norma vulnera al menos tres preceptos constitucionales y rompe la separación de poderes. Está previsto que la vista oral empiece el 19 de septiembre y es evidente que los plazos judiciales juegan en contra de una compañía en situación crítica. Por ello ha presentado este miércoles (ayer en Estados Unidos) una moción de juicio sumario por la que solicita al juez que levante esa prohibición antes de la conclusión del proceso.
Último recurso
"El sistema judicial es el último recurso para obtener justicia. Huawei tiene confianza en la independencia y la integridad del sistema judicial estadounidense”, ha afirmado Song Liuping, jefe de los servicios jurídicos de la empresa, en una conferencia a la que ha asistido EL PERIÓDICO.
Huawei está encajando buena parte de las bofetadas de la guerra comercial. La campaña de demolición de Washington, justificada en un presunto riesgo para su seguridad nacional, incluye insidias, leyes adhoc y presiones a gobiernos para que secunden su boicot. "Los políticos estadounidenses están usando toda la fuerza de un país para perseguir a una compañía privada. No es normal, nunca se había visto en la Historia", ha declarado Song. "No hay pruebas, no hay nada. Sólo especulaciones", ha remachado. Y ha advertido sobre el inquietante precedente que sienta: "Hoy son las telecomunicaciones y Huawei. Pero mañana podría ser tu industria, tu compañía y tus usuarios".
Song también ha incidido en los 3.000 millones de usuarios repartidos en 170 países que han quedado afectados. En su discurso ha subrayado los daños colaterales que sufrirá Estados Unidos: las 1.200 compañías estadounidenses que venden tecnología a Huawei, las decenas de miles de trabajadores a los que emplean y las vastas zonas rurales sin banda ancha en las que Huawei planea instalar sus redes. "La conectividad es un derecho humano básico y el Gobierno de Estados Unidos lo está poniendo en riesgo", ha enfatizado.
Lista negra
Trump incluyó recientemente a la compañía en una lista negra que prohíbe a sus compañías venderle tecnología sin una autorización gubernamental expresa. A Huawei se le amontonan las malas noticias desde entonces. Google y los principales proveedores de chips y semiconductores han roto sus vínculos comerciales mientras Reino Unido y Japón han retrasado los lanzamientos de los últimos teléfonos Huawei.
La angustiante campaña estadounidense plantea hasta qué punto está amenazada la compañía que hoy es líder global en telecomunicaciones y solo tiene por delante a Samsung en el sector de la telefonía. Sus riesgos se concentran en las redes 5G, en las que Huawei aventaja en dos o tres años a sus competidores occidentales. La compañía ha estado acumulando inventarios y diversificando su cartera de proveedores en los últimos tiempos, ha tranquilizado Song, y sus más de 40 contratos firmados aseguran el funcionamiento normal en uno o dos años.
Washington y Pekín ofrecen motivaciones opuestas sobre el asunto. La primera ve a la compañía como un espía a las órdenes del Partido Comunista de China. La segunda acusa a Trump de pretender expulsarla del mercado a patadas porque pone en riesgo la hegemonía estadounidense. Los indicios apoyan la versión china. Trump ignoró recientemente la presunta amenaza a su seguridad nacional al anticipar que la presión sobre la firma china podría ser negociada en el contexto de la guerra comercial. Y sus asesores han aclarado que es "diez veces mejor matar a Huawei que firmar cualquier acuerdo comercial".
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