31 may 2020

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VIOLENCIA POLICIAL

La muerte vuelve a Argentina de la mano del "gatillo fácil"

La muerte de cuatro jóvenes a mano de la policía bonaerense conmociona al país

Abel Gilbert

Estado en que quedó el coche tra la persecución policial.

Estado en que quedó el coche tra la persecución policial. / AFP

"Vuelen alto mis guerreros/ ahora van a pelear para llegar al cielo". A los chicos de la plaza Alsina de San Miguel del Monte les gusta el rap improvisado. Cantar es para ellos una manera de celebrar la vida. Pero con la caída del sol del miércoles, la música expandió a través del aire el dolor del duelo. Decenas de personas escucharon en un silencio funerario.

Dos de los raperos, los adolescentes Gonzalo Domínguez  y Danilo Sansone, ya no estaban ahí para sacar de sus gargantas estrofas inventadas en el momento. Habían perdido la vida junto con Camila López, de 13 años, y Aníbal Suárez, de 22 como consecuencia de un episodio atroz que conmociona a ese pueblito ubicado a 100 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires y a toda la Argentina.

El domingo por la noche, los cuatro iban despreocupados en su viejo Fiat 147. Cantaban, como siempre. Escucharon disparos. Suárez aceleró el carro, huyendo de una muerte que los encontró metros más adelante cuando el 147 embistió contra un camión estacionado. Nadie creyó en la hipótesis de un accidente. La desgracia había llegado otra vez por la "maldita policía", como se conoce a esa institución bonaerense desde hace décadas.

Fue otro episodio de "gatillo fácil". El modo de definirlo se ha naturalizado en Argentina pero da cuenta de cómo la letalidad policial forma parte de la costumbre en la periferia capitalina. Según el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) entre 1996 y 2018 se computan 2780 casos emparentados con el que estremece a San Miguel del Monte.

Los uniformados aseguraron en un principio que dieron la voz de alto al Fiat y no fue atendida y negaron los disparos. Un video mostró a un agente que abre una ventanilla del patrullero y apunta. Luego se conocieron las autopsias. Una bala estaba alojada en uno de los cuerpos. Otros proyectiles se encontraron incrustados en el automóvil. El ministro de Seguridad, Cristián Ritondo, anunció de inmediato el arresto de siete policías.

Un problema endémico

"La bonaerense" es un problema endémico de la Argentina desde la recuperación democrática en 1983. Durante la dictadura la había manejado el coronel Ramón Camps, recordado por su orgullo de haber hecho desaparecer a 5000 personas. Algo de sus métodos aberrantes se ha sedimentado con el tiempo en la fuerza. Desde entonces, le acompaña la sombra del delito interno y la sospecha. Las depuraciones son constantes. 

La actual gobernadora de la provincia, la macrista María Eugenia Vidal, expulsó en tres años a más de 12.000 uniformados. Unos 900 se encuentran bajo arresto. Los excesos encuentran cierto caldo de cultivo en mensajes de un Gobierno nacional cuya ministra de Seguridad, Patricia Bullrrich, exalta la "mano dura" que promueve en Brasil Jair Bolsonaro. El propio Mauricio Macri recibió elogiosamente en la sede presidencial a Luis Chocobar, un policía acusado de matar por la espalda a un joven ladrón de poca monta cuando se escapaba.

Como ha sucedido en otras partes de la provincia, en la Plaza Alsina, las familias de San Miguel del Monte se reunieron para reclamar un castigo para los culpables. Luego se llamaron a silencio. Llegó el rap. Los chicos querían decir lo mismo pero con música: "La violencia no soluciona nada pero qué pasa si perdés un amigo/ nada te la devuelve, ni siquiera a los tiros/ hoy fue gatillo fácil, ojalá que no le pase a algunos de los hijos que acá estamos parados pidiendo justicia por todo lo que pasó".