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el futuro de europa

Las siete asignaturas pendientes del nuevo curso legislativo europeo

La negociación del presupuesto o la reforma de la política de asilo quedarán aparcadas al menos hasta el otoño

Silvia Martinez

un grupo de refugiados espera ser rescatado por el barco alemán Sea Watch 3 frente a las costas de la isla de Lampedusa.

un grupo de refugiados espera ser rescatado por el barco alemán Sea Watch 3 frente a las costas de la isla de Lampedusa. / REUTERS / NICK JAUSSI

La octava legislatura del Parlamento Europeo bajará la persiana este domingo con un nutrido bagaje de propuestas aprobadas o acordadas pero también una larga lista de expedientes legislativos bloqueados por la falta de acuerdo con los gobiernos europeos. Las negociaciones, sin embargo, quedarán en punto muerto hasta el otoño ya que la Eurocámara no estará en disposición de empezar a negociar con el Consejo al menos hasta después del parón estival. Estos son los asuntos más espinosos que han quedado abiertos.

El nuevo presupuesto 2021-2027

La Comisión Europea presentó en mayo del año pasado su propuesta que aboga por destinar uno de cada cuatro euros a medidas contra el cambio climático y duplicar la financiación destinada a juventud, como el programa Erasmus. El plan, el primer presupuesto diseñado a 27, también propone aumentar las partidas dedicadas a investigación, inmigración, política de seguridad y defensa y reducir el gasto agrícola y la cohesión. El objetivo inicial era cerrar un acuerdo antes de las elecciones europeas. En diciembre pasado los líderes de la UE se dieron de bruces con la realidad y marcaron como objetivo otoño del 2019. Visto el calendario, y que Reino Unido todavía está en el club, lo más probable es que el acuerdo se retrase hasta el 2020. El Parlamento Europeo, que ya ha cerrado su posición, juega un papel crucial ya que deberá codecidir el presupuesto con el Consejo.

La reforma del sistema europeo de asilo

Es sin duda el gran fracaso de esta última legislativa y uno de los principales objetivos tras la constitución de la nueva Eurocámara que arrancará el 2 de julio. La crisis migratoria desatada en el 2015 puso de manifiesto que el sistema en vigor, que obliga al país de entrada a tramitar las peticiones de asilo, no servía para aliviar la presión sobre los países de entrada, esencialmente entonces Grecia e Italia. Tampoco funcionó el plan de reparto diseñado por Bruselas para distribuir a 160.000 refugiados en los distintos Estados miembros. Todo lo contrario ha abierto una profunda brecha entre el este y el oeste que ha terminado en los tribunales. El resultado es que el paquete de propuestas de la Comisión para crear un sistema común de asilo ha quedado aparcado.

La reforma del espacio Schengen

La crisis migratoria y los atentados terroristas de París y Bruselas desataron una reacción en cadena que se cobró una víctima colateral: la libre circulación dentro del espacio Schengen. Fueron muchos los países que decidieron reintroducir controles fronterizos y algunos de ellos –Austria, Alemania, Dinamarca, Suecia y Noruega- los mantienen hoy en día. En el 2017, la Comisión Europea presentó una propuesta para actualizar las reglas y garantizar que los controles internos seguirán siendo algo “excepcional”. Casi dos años después los planes siguen sin aprobarse. Consejo y Parlamento empezaron a negociar pero a principios de año decidieron suspender las conversaciones por la falta de acuerdo. El Europarlamento quiere reducir el período inicial de controles autorizados de 6 a 2 meses, limitar el plazo máximo a un año en vez de los dos años actuales y más garantías de los gobiernos.

La privacidad y las pruebas digitales

Europa es líder mundial en estándares de protección de datos pero sus reglas sobre privacidad de las comunicaciones electrónicas están anticuadas. Los servicios de internet, según la Comisión Europea, pueden leer nuestras comunicaciones en internet sin nuestro consentimiento. La propuesta de modernización de las reglas, presentada en enero del 2017, sigue boqueada. También han quedado pendientes los planes para bloquear la difusión de contenidos terroristas en internet y obligar a las grandes plataformas –como Facebook, Google o Twitter- a retirarlos de la red en un plazo de una hora.

Agua del grifo gratis de mejor calidad

La Comisión Europea quiere mejorar el acceso a agua potable en toda la UE. Bruselas calcula que entorno al 5% de la población de la UE está en riesgo de sufrir problemas de salud derivados de la mala calidad del agua y que el 11% tiene problemas para acceder a este preciado líquido. Su propuesta, presentada el 1 de febrero del 2018 a raíz de la primera iniciativa ciudadana exitosa, pretende reducir los riesgos sanitarios por debajo del 1% y garantizar que todo el mundo tiene acceso a agua del grifo de buena calidad. El plan, por ejemplo, plantea que los restaurante y bares tengan que ofrecer agua del grifo gratis.

Un sistema europeo de garantía de depósitos

La propuesta de la Comisión Europea data de noviembre del 2015. Es el último pilar que queda por aprobar para completar la unión bancaria, mejorar la protección de los ciudadanos, y de sus ahorros, ante nuevas crisis de deuda como la del 2012 y aumentar la estabilidad y resistencia del sistema. Además del nuevo fondo de garantía de depósitos la UE debe poner en marcha todavía un fondo para evitar que los ciudadanos paguen de su bolsillo las crisis. Este cortafuegos será, sin embargo, muy limitado y el fondo de garantía de depósitos sigue bloqueado por las reticencias de Alemania y otros halcones del norte de Europa.

Coordinación de sistemas de seguridad social 

17 millones de europeos, el 3,3% de la población, vivían y trabajaban en el 2017 en otro Estado miembro, el doble que en la década anterior. La interacción entre los sistemas de seguridad social de los diferentes países de la UE es compleja, lo que genera una carga a trabajadores, empresas y administraciones. Bruselas propuso en diciembre del 2016 simplificar las normas. La tramitación, sin embargo, no ha concluido y ha quedado aparcada hasta la nueva legislatura. Bruselas también ve clave la modernización de la fiscalidad y la adopción de un nuevo instrumento contra el proteccionismo de terceros países. Bruselas presentó su propuesta en 2016. Todavía está bloqueada.