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Decisiones polémicas

Amnistía Internacional confirma la restricción de los derechos humanos en Brasil

Las políticas del presidente Jair Bolsonaro son peligrosas, pueden aumentar la violencia y amenazan a grupos vulnerables o contrarios a su ideología

El Periódico

La directora ejecutiva de Amnistia Internacional Brasil, Jurema Weneck, y la directora de AI para America, Erika Guevara Rosas.

La directora ejecutiva de Amnistia Internacional Brasil, Jurema Weneck, y la directora de AI para America, Erika Guevara Rosas. / EFE

Casi cinco meses después de la asunción del presidente Jair Bolsonaro, Amnistía Internacional (AI) lanzó la acción "Brazil for Everyone" (Brasil para todo el mundo), en la que emitió un mensaje de alerta sobre el discurso antiderechos humanos del mandatario.

Jurema Werneck, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Brasil, afirmó que "en octubre de 2018, en cuanto acabó el proceso electoral, avisamos que las posturas de Bolsonaro representaban un peligro real para los derechos humanos en el país", que comienza a concretarse en medidas y acciones.

Agregó que "lamentablemente nuestra preocupación empieza a hacerse realidad: el gobierno de Bolsonaro ha adoptado medidas que amenazan los derechos a la vida, a la salud, a la libertad, a la tierra y al territorio de la población brasileña, tanto rural como urbana, que lo que desea es una vida digna y sin miedo".

Políticas de Bolsonaro

En la acción que presentó, Amnistía Internacional expresó su preocupación por medidas y acciones de Bolsonaro para la flexibilización de la regulación sobre tenencia y posesión de armas, que puede contribuir al aumento del número de homicidios en Brasil.

También alerta sobre la nueva política nacional sobre drogas, que endurece su carácter punitivo y atenta contra el derecho a la salud; sobre las medidas negativas para los derechos de los pueblos indígenas y los quilombolas; y su injerencia en el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil.

AI denunció disposiciones de la ley anticrimen, como la flexibilización de la regulación de la legítima defensa de la policía y del uso de la fuerza y de armas de fuego; y medidas contrarias a los derechos a la verdad, a la justicia y a reparaciones de las víctimas de crímenes del Estado durante el régimen militar.

Asimismo, se pronunció contra los ataques a la independencia y autonomía del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, y el mantenimiento de la retórica hostil a los derechos humanos por parte de las autoridades de alto nivel, incluido el presidente de la República.

Debido a esto, una delegación de AI, integrada por Werneck y la directora de la oficina de Amnistía Internacional para América, Erika Guevara Rosas, entregaron al presidente Bolsonaro una carta en la que se exponen estas preocupaciones y se formulan recomendaciones para garantizar, promover y proteger los derechos humanos en el país.

Un país peligroso

"Algunas de las medidas adoptadas o propuestas por este gobierno durante estos cinco meses suscitan mucha preocupación y pueden agravar el riesgo de homicidios por arma de fuego, legitiman una política de seguridad basada en el uso de fuerza letal", explicó Werneck.

Indicó que "en 2017, AI reveló que Brasil se había convertido en uno de los países más peligrosos de América para los defensores y defensoras de derechos humanos, y Global Witness destacó que era el más peligroso del mundo para los derechos humanos relacionados con la tierra y con el medio ambiente".

"Es urgente que el presidente Jair Bolsonaro adopte medidas para revertir esta situación, respete los tratados internacionales firmados por Brasil, garantice la libertad de actuación de las personas y organizaciones que trabajan por la construcción de una sociedad mejor", señaló la directora de AI en Brasil.

Para Guevara Rosas, resulta preocupante la reducción del espacio de actuación de la sociedad civil por la adopción de numerosas leyes que buscan controlar e impedir el trabajo de las organizaciones no gubernamentales. "En Brasil, esta retórica empieza a traducirse en medidas concretas. Por eso pedimos a Bolsonaro que adopte medidas firmes y decisivas para proteger y garantizar los derechos humanos en todo el país, y para cerciorarse de que las personas que los defienden y se movilizan en su defensa, puedan hacerlo sin temor a represalias".