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LA CORRUPCIÓN EN ARGENTINA

Comenzó el primer juicio contra Cristina Fernández de Kirchner

La causa por supuestos sobreprecios en la obra pública se desarrollará en paralelo a la campaña electoral

Fernández de Kirchner, primera en las encuestas, será la candidata a vicepresidenta de su ex ministro Alberto Fnernández

Abel Gilbert

Cristina Fernández de Kirchner, en una imagen de archivo.

Cristina Fernández de Kirchner, en una imagen de archivo. / EITAN ABRAMOVICH (AFP)

Cristina Fernández de Kirchner se sentó este martes en Buenos Aires en el banquillo de los acusados en medio de un revuelo generalizado para responder por presuntos delitos de corrupción en la concesión de obra pública que se le imputan. Se trata de la primera causa que afronta la expresidenta argentina y actual senadora, quien está involucrada en una decena de procesos más.

En la tarde del lunes, los integrantes del Tribunal Oral Federal 2 rechazaron varias peticiones de suspensión formuladas por los abogados de algunos de los acusados. Además, todavía falta que el Tribunal Supremo se pronuncie sobre un recurso de los abogados de Fernández de Kirchner, quienes reclaman nuevos peritajes sobre las obras sospechadas de hechos irregulares. La defensa de la exmandataria considera que si se confirma que no existieron sobreprecios la acusación dejará de tener sentido y mostrará su carácter político en un año crucial. En octubre se realizan las presidenciales. Cristina decidió no pelear por un tercer mandato de manera directa y se postulará en las primarias del peronismo como acompañante de la fórmula que encabeza su exjefe de ministros, Alberto Fernández. Para algunos analistas, ese movimiento de la mujer que encabeza las encuestas de popularidad ha sido una jugada política magistral. Otros creen lo contrario, que es una muestra de debilidad y el reconociento de que en el mundo de hoy no existen las condiciones para llevar adelante su programa político. Por eso, señalan, se ha corrido al centro.

Por estas horas, la candidatura a vicepresidenta de Fernández de Kirchner encuentra otra explicación: de esta manera, ella evita el desgaste que puede derivarse de una constante exposición mediática en el banquillo de los acusados. "Claramente no se trata de hacer justicia. Sólo armar una nueva cortina de humo que pretende distraer a los argentinos y las argentinas -cada vez con menos éxito- de la dramática situación que vive nuestro país y nuestro pueblo", dijo ella antes de entrar a la sede del Tribunal. El Gobierno de derechas de Mauricio Macri se ha convertido en parte querellante a través de la Oficina Anticorrupción y de la Unidad de Información Financiera. Junto a la expresidenta serán juzgados el exministro de Obras Públicas, Julio De Vido, actualmente en prisión, y Lázaro Báez, un exempleado de banca amigo del extinto Néstor Kirchner que a partir de esa relación devino en un próspero empresario de la construcción. También se encuentra encarcelado aunque no hubo hasta el momento una sentencia.  

Expectativas de condena

Durante la primera jornada de un juicio que se extenderá hasta fines de 2020, los secretarios del Tribunal lleyeron parte de las acusaciones. En el escrito se señala que Néstor y Cristina Kirchner crearon a imagen y semejanza a un empresario amigo, en este caso Báez y lo enriquecieron "a lo largo de 12 años a expensas del interés de la sociedad". El macrismo está convencido de que el juicio debería terminar en condena porque los investigadores pudieron detectar las irregularidades en las licitaciones, la falta de controles y una defraudación de proporciones. Para la defensa de la expresidenta todo es un disparate. La investigación comenzó apenas Macri llegó a la presidencia a partir de  una denuncia de la Dirección Nacional de Vialidad que estaba a cargo de Javier Iguacel, un declarado antikirchnerista que recogió parte de sus pruebas de manos de un falso abogado, Marcelo D'Alessio, actualmente detenido por extorsión y sus lazos con sectores del servicio de inteligencia.

Los dos ingenieros y el contador contratados como auditores por la Dirección de Vialidad consideraron en un informe que el Estado no pagó nada en la austral provincia de Santa Cruz que no hubiera sido construido. Iguacel desestimó, sin embargo, el dictamen. El fiscal federal Eduardo Taiano reclamó entonces que se peritasen las obras con la participación de las partes involucradas. Fue reemplazado por fiscales de probadas relaciones con el Gobierno que calcularon sobreprecios del 64%. Los defensores de los exfuncionarios rechazaron por infundada esa conclusión.

Aunque las obras fueron avaladas por el Congreso de la Nación en el marco de la ley de Presupuesto, Fernández de Kirchner es la principal acusada. El juicio, que involucra a 160 testigos, entre ellos a Alberto Fernández, tendrá lugar en paralelo a la campaña electoral. Cada semana se realizará una audiencia y es posible que tras el receso invernal las sesiones se dupliquen.

"Estamos viviendo una época en la que tal vez la recesión económica nos hace castigarnos por demás, pero estamos viviendo una transformación bestial. Era impensado hace unos años atrás. Creo que tenemos que creer en lo que estamos haciendo y apostar a que con la verdad sobre la mesa esto va a funcionar", dijo Macri sobre el juicio. Para el kirchnerismo se trata solo de un acto de persecución y venganza política que, a las puertas de las elecciones, busca disimular los efectos de una crisis económica que ha puesto al país al borde de la suspensión de pagos.