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ELECCIONES EUROPEAS

Del fin del 'roaming' al cerco al plástico

El Parlamento Europeo cierra la octava legislatura con una frenética actividad legislativa que deja acuerdos importantes

Del 2014 al 2019 hubo más de 2.000 horas de debates y discusiones, 255 sesiones plenarias y 27.000 votaciones

Silvia Martinez

El Parlamento Europeo, durante la sesión plenaria del pasado 27 de marzo.

El Parlamento Europeo, durante la sesión plenaria del pasado 27 de marzo. / JEAN-FRANCOIS BADIAS (AP)

En menos de una semana el Parlamento Europeo cerrará una etapa convulsa. Marcada por las amenazas a la seguridad, la crisis migratoria y económica, la incertidumbre internacional y las tensiones comerciales con Estados Unidos, el auge de los partidos populistas y el fin de la “gran coalición” entre las dos grandes fuerzas que han dominado la política europea en las últimas décadas: el Partido Popular Europeo y el Partido Socialista Europeo que, según los sondeos, quedarán en las elecciones por debajo del umbral del 50% y necesitarán de nuevos aliados y equilibrios para lograr una mayoría en la cámara que permita seguir progresando en la integración europea. 

Los claroscuros de estos cinco años no empañan, sin embargo, el prolífico balance de esta etapa. Pese al compromiso que asumió la Comisión Europea al inicio de legislatura de legislar “menos pero mejor”, nunca la actividad legislativa de la Eurocámara había sido tan elevada. De julio del 2014 a febrero del 2019, la Cámara ha votado en 27.657 ocasiones, ha adoptado 1.128 actos legislativos –frente a 749 en la legislatura precedente-, ha sometido a voto 1.870 resoluciones, 1.129 actos no legislativos (dictamen de opinión) y 32.231 enmiendas, según un análisis de la Fundación Robert Schuman, en 255 sesiones plenarias, 2.187 horas de debates y negociaciones y 46.069 preguntas parlamentarias. 

Cifras que revelan una frenética actividad legislativa –la Eurocámara es colegisladora junto al Consejo- del Parlamento en todo tipo de ámbitos que abarcan desde el medio ambiente, hasta la protección de los consumidores, la justicia o la energía, muchos de ellos con un impacto real para la vida de los ciudadanos. Estos son algunos de los votos que han marcado la legislatura.

Adiós al 'roaming'

Asunto estrella de la legislatura, superó el último obstáculo hace dos años con la aprobación por amplísima mayoría del acuerdo para limitar las tarifas que las operadoras de telecomunicaciones pueden imponer a sus clientes cuando utilizan el teléfono móvil en otro Estado miembro y garantizar el fin del conocido como roaming.

La norma entró en vigor el 15 de junio de 2017. El tope máximo fijado por la UE fue de 3,2 céntimos por minuto para las llamadas, 1 céntimo por sms y una reducción gradual del techo máximo para los datos, desde 7,7 euros por giga a partir del 15 de junio de 2017 a los 2,5 por giga que tendrán que aplicar como máximo a partir del 1 de enero del 2022.

Coto al plástico  

Son varias las medidas adoptadas en este terreno. Hace cuatro años se aprobó la primera iniciativa para prohibir la utilización de bolsas de plástico de un solo uso, pero el gran empujón ha llegado este año con la aprobación de una nueva normativa que pretende eliminar del mercado para el 2021 pajitas, platos, cubiertos de plástico y otros productos de un solo uso que contaminan el medio ambiente. Cada año, según las cifras de Bruselas, se generan en la UE más de 25 millones de toneladas de residuos de plásticos pero solo el 30% termina en la cadena de reciclaje.

Menos emisiones de CO2

Otro de los votos que marcarán la diferencia para los ciudadanos es la reducción de emisiones de CO2 de los coches –representan el 20% del total- que gracias a la presión y las enmiendas del Europarlamento serán más ambiciosos de lo que pretendían los gobiernos europeos: un objetivo de reducción del 37,5% para todos los nuevos vehículos comercializados en el 2030 (frente al 30% propuesto por la Comisión Europea.

Mejpor protección para los autores

Una de las batallas más difíciles y enconadas de los últimos años en la Eurocámara ha sido la protagonizada por las reglas que regulan los derechos de autor, para adaptarlas a la nueva realidad de internet y garantizar una remuneración más justa a creadores y artistas por parte de plataformas como Google, Youtube o Facebook.

Tras unas negociaciones sin precedentes entre los defensores de un internet libre y quienes defienden más garantías para los autores, la norma superó el último obstáculo en marzo con el 53% de los votos frente al 42% que votaron en contra y el 5% que se abstuvo. PPE, PSE y Liberales se aliaron y votaron a favor pero con un elevado número de eurodiputados rebeldes en el bando socialista y liberal. 

La polémica del CETA

Desde que entró en vigor el Tratado de Lisboa, el Parlamento Europeo tiene poder para aprobar o rechazar los tratados comerciales que negocia la Comisión Europea. Esta legislatura ha aprobado tres –Japón, Singapur y Canadá- con distinto grado de aceptación.

El más polémico sin duda ha sido el Tratado de libre comercio con Canadá (CETA en sus siglas en inglés), que elimina los aranceles y protege 140 indicaciones geográficas protegidas, y que logró el 59% de votos a favor y 36% en contra, prácticamente todos los ecologistas, la izquierda, la ultraderecha y los euroescépticos así como parte de los socialistas. El Parlamento Europeo, según el Instituto Jacques Delors, logró imponerse y obligar a los gobiernos a sustituir el mecanismo de resolución de disputas entre inversores y estados por un nuevo tribunal que garantice el control de los gobiernos en la elección del arbitraje y transparencia.

Reubicación de refugiados

Es otro de los debates que han dominado la legislatura y que más polémica han suscitado. La Eurocámara respondió con solidaridad a la llegada de un millón de refugiados en el 2015 y aprobó con suma celeridad, en cuestión de semanas, la propuesta para reubicar a 120.000 solicitantes de asilo.

La iniciativa puso de manifiesto, sin embargo, la brecha geográfica. Los eurodiputados de Hungría, República checa, Polonia, Eslovaquia, Rumanía además del Reino Unido votaron en contra masivamente. La Eurocámara también ha aprobado durante la legislatura un mecanismo de reubicación obligatorio en el marco de la reforma de la política de asilo que sigue bloqueada a nivel de gobiernos.