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Emergencia nacional

Trump veta la tecnológica china Huawei

El presidente estadounidense declara una emergencia económica nacional para prohibir los negocios con la compañía

El Gobierno chino califica la medida de "vergonzosa e injusta" en plena guerra arancelaria

Adrian Foncillas / Agencias

Trump veta negocios con firmas extranjeras como Huawei para evitar espionaje. / BRENDAN SMIALOWSKI (AFP / VÍDEO: EFE)

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha alegado una presunta emergencia económica nacional para aprobar el miércoles una orden ejecutiva que prohíbe el uso de tecnología de "adversarios extranjeros" cuando supone "riesgos inaceptables" para la seguridad del país. La orden no cita a países ni compañías. No es necesario porque se entiende que señala a Huawei, tercamente presentada durante meses por Washington como un espía a las órdenes de Pekín. La nueva normativa impide que compañías estadounidenses vendan tecnología a Huawei sin el permiso especial del Gobierno.

Pekín ha calificado esas sanciones de "vergonzosas e injustas", en la primera reacción a la última embestida estadounidense en el marco de una fragorosa guerra comercial que desborda los límites arancelarios y que ha golpeado de lleno a la compañía de Shenzhen. "Pedimos a Estados Unidos que deje de oprimir a las compañías chinas bajo el pretexto de su preocupación por la seguridad y facilite un ambiente justo y sin discriminaciones para las inversiones y las operaciones", ha afirmado Geng Shuang, portavoz del Ministerio de Exteriores, en su rueda de prensa diaria.

Opinión exprés

A tiros contra China

Georgina Higueras

Periodista

El mandatario plasmó su decisión en una orden ejecutiva, que se dirige contra los "adversarios extranjeros" de Estados Unidos, pero no nombra específicamente a China. La orden ejecutiva da al secretario de Comercio, Wilbur Ross, 150 días para establecer qué compañías deben estar sujetas a nuevas limitaciones por suponer un peligro para la seguridad de Estados Unidos.

La ley anti-Huawei impedirá que Estados Unidos "disfrute de la mejor y más avanzada tecnología", ha aclarado la multinacional china. "Si Estados Unidos limita a Huawei, no hará el país más seguro ni lo hará más poderoso. Solo le forzará a usar equipos alternativos inferiores y más caros, quedando por detrás de otros países y en definitiva dañará a las empresas y consumidores estadounidenses", sostiene la compañía en un comunicado publicado en el diario 'Global Times'. Huawei se muestra abierta a negociar con Washington los mecanismos para acreditar la "seguridad" de sus productos.

La orden ejecutiva de la Casa Blanca llega con los canales de comunicación rotos, sin nuevas rondas de negociación previstas y con todas las esperanzas de tregua puestas en la reunión que Trump y Xi Jinping mantendrán el mes próximo en Japón durante la cumbre del G-20. 

El pasado viernes,  EEUU anunció una subida de aranceles del 10 % al 25 % a importaciones chinas por valor de 200.000 millones de dólares; a lo que China contestó este lunes con otro incremento del 10 al 25 % en los impuestos a las importaciones estadounidenses, valoradas en 60.000 millones de dólares. 

Una emergencia nacional

Trump ha proclamado la orden ejecutiva invocando una ley de 1977 que otorga autoridad al presidente para regular el comercio del país en respuesta a una "emergencia nacional". Al respecto, el mandatario argumentó que la intromisión de firmas de países rivales en las telecomunicaciones de EEUU supone una "emergencia nacional".

En un comunicado, la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, afirma que la decisión de Trump busca "proteger los servicios y tecnología de información y comunicación" de Estados Unidos. En una decisión posterior a la orden ejecutiva, el Departamento de Comercio incluyó a Huawei en una lista de compañías y personas a las que se prohíbe el acceso a tecnología estadounidense.

Avanzan las disputas

En la práctica, la orden de Trump agudiza la batalla por el control de las redes 5G. Estados Unidos lidera una campaña global para impedir que las compañías chinas, como Huawei, se hagan con el control de las redes 5G, que permiten navegar por internet con mucha más velocidad y podrían facilitar el desarrollo de vehículos autónomos y técnicas para hacer cirugía por control remoto.

De hecho, el Gobierno estadounidense ha presionado a la Unión Europea (UE) para que imponga restricciones sobre Huawei, que se encuentra a la cabeza del desarrollo de la tecnología 5G. Washington teme que China use las redes 5G de Huawei para espionaje, unas acusaciones que la compañía china ha negado categóricamente en el pasado.

Guerra con China

Ya en agosto del año pasado, Trump firmó una ley que impedía a los funcionarios de EEUU usar en su trabajo equipos de Huawei y de otros proveedores de equipos de telecomunicaciones con sede en China, como ZTE. 

Además, la semana pasada, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) prohibió a China Mobile, el operador de telefonía móvil con más abonados en China, el acceso al mercado de EEUU. por motivos de seguridad y anunció que estaba revisando la actividad de otros operadores del gigante asiático. 

Una tecnológica atrapada en la batalla comercial

Huawei se ha visto atrapada en la batalla comercial desde que Estados Unidos la calificó como un riesgo a su seguridad nacional y prohibió la venta de sus productos a las agencias oficiales y proveedores. Washington ha presionado sin pausa a las cancillerías occidentales para que siguieran sus pasos. En su éxito influye más la sintonía geopolítica que los sesudos análisis técnicos: Nueva Zelanda y Australia han apartado a Huawei de sus redes 5G mientras Alemania ha ignorado los ruegos de Trump.

La tecnológica resistió con paciencia confuciana la ola de insidias que llegaron de Washington e incluso la detención de su directora ejecutiva en Canadá tras la petición estadounidense. En marzo, agotados los canales de diálogo, demandó al Gobierno ante la justicia estadounidense por prohibir sus productos. Según sus abogados, había actuado como juez y parte al castigar a la multinacional por espionaje a pesar de la falta de pruebas. Sostiene Huawei que aquella decisión viola al menos tres preceptos constitucionales, incluido el que prohíbe señalar a un individuo o grupo y castigarle sin juicio.