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ELECCIONES EUROPEAS

Los candidatos a presidir la Comisión Europea chocan por el clima

Los seis principales aspirantes confrontan sus programas en un debate decisivo celebrado en Bruselas

Silvia Martinez / Bruselas

Los seis candidatos a presidir la Comisión Europea, durante el debate celebrado en Bruselas el 15 de mayo del 2019. En la pantalla, la alemana Ska Keller, del Partido Verde Europeo.

Los seis candidatos a presidir la Comisión Europea, durante el debate celebrado en Bruselas el 15 de mayo del 2019. En la pantalla, la alemana Ska Keller, del Partido Verde Europeo. / AFP / ARIS OIKONOMOU

Hace un mes que terminó la octava legislatura del Parlamento Europeo y los eurodiputados se despidieron del hemiciclo. El esloveno Lojze Peterle, por ejemplo, tocando con su armónica el himno de la UE, la ‘Oda a la Alegría’ de Beethoven. Este miércoles los representantes de las seis principales familias políticas europeas han regresado al de Bruselas, transformado en un gigantesco plató de televisión, para participar en un debate preelectoral que ha dejado patente las diferentes recetas a la hora de afrontar el cambio climático o la política comercial, los dos asuntos que más discordia y tensión han generado, y la fractura entre derecha e izquierda.

Las posibilidades de que alguno de ellos –Manfred Weber (PPE), Frans Timmermans (PSE), Margrethe Vestager (ALDE), Ska Keller (Verdes), Jan Zahradil (ACRE) y Nico Cué (IUE)- alcancen la presidencia de la Comisión Europea son inciertas en algunos casos y nulas en otros. Pero a una semana de las elecciones al Parlamento Europeo, que tendrán lugar entre el 23 y 26 de mayo, ninguno de los grandes grupos se ha querido perder la ocasión de presentar su programa sobre el futuro de Europa. Han sido 90 minutos de preguntas y respuestas sobre inmigración, paro, cambio climático, relaciones comerciales y la amenaza del populismo.

La hora y media de discusión ha arrancado con la inmigración. El alemán Weber ha propuesto nombrar un nuevo comisario responsable de las relaciones con África, mientras que el socialista Timmermans ha abogado por un plan Marshall para África y ha atacado a los países que multan a los barcos que rescatan inmigrantes en el mediterráneo como el de Italia. Mientras tanto, Keller y Cué, hijo de un minero asturiano que huyó de España y llegó a Bélgica sin papeles, han hecho hincapié en el drama humano que suponen las muertes en el mediterráneo. 

El único que se ha desmarcado ha sido el euroescéptico checo Zahradil que ha arremetido contra las soluciones de la Comisión Europea y ha avisado que “nunca repetiría el mismo error”, en referencia a la redistribución de refugiados que “ha ahondado en las divisiones” entre el Este y el Oeste. Este político, que comparte bancada con los conservadores británicos, también ha defendido la renacionalización de políticas. “No podemos seguir avanzando hacia una unión cada vez más estrecha. Necesitamos una UE recortada, flexible, descentralizada en la que la Comisión Europea respete a los gobiernos nacionales, no los combata ni les de lecciones”, ha arengado.

Grietas por el paro y el clima

Las primeras grietas entre las recetas de unos y otros llegaban en el siguiente bloque dedicado al paro. Los candidatos de los socialdemócratas y de la izquierda europea han defendido la creación de un salario mínimo. La liberal Margrethe Vestager, en cambio, considera que no es la solución porque hay sistemas distintos y lo mismo el alemán Weber que se ha escuchado en que los ciudadanos no le preguntan por salarios mínimos sino por un trabajo.

Pero el mayor choque del debate se ha producido en relación a las políticas sobre cambio climático. “Una urgencia”, a juicio de representante de los ecologistas. “Tenemos un único planeta y hay que protegerlo. No podemos pactar con el clima. Las medidas ya están sobre la mesa, solo hay que aplicarlas”, ha insistido Ska Keller. Con ella han cerrado filas Cué y también Timmermans que ha ofrecido un gran pacto de izquierdas que incluya desde el partido del griego Alexis “Tsipras” hasta En Marche de Emmanuel “Macron”. “Mi oferta es que colaboremos para que la Comisión Europea coloque el clima en lo más alto”, ha reivindicado. 

Una declaración que ha sido percibida por el cabeza de filas del PPE como un ataque. “Para alcanzar una Unión Europea neutral de carbono no hay que crear divisiones. Estamos comprometidos con esta causa” pero “donde discrepamos es en el camino” porque “yo no acepto que los perdedores sean los pobres, los trabajadores de la industria automovilística”, ha alegado Weber. “Estoy harto de esta excusa”, la ha reprochado con dureza Timmermans que ha contratacado también por las políticas de austeridad y que ha intentado distanciarse en todo momento del jefe de filas de los populares.

Las diferencias también han quedado patentes cuando han hablado sobre la fiscalidad de las empresas. La liberal Vestager ha recordado que hay empresas que solo pagan el 0,005% en impuestos y ha defendido la necesidad de que haya una equidad fiscal porque para ella “un paraíso fiscal es un lugar en el que todo el mundo paga sus impuestos”. Su colega Timmermans ha abogado por “un tipo mínimo de imposición” para las empresas del 18%, en línea con los planteamientos de los Verdes. “Necesitamos justicia tributaria, aumentar el tipo de impuestos que pagan las tecnológicas y un nivel mínimo para los impuestas”, ha secundado Keller.