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CITA CON LAS URNAS

En busca del sustituto de Juncker

Los seis principales candidatos a presidir la Comisión Europea confrontan sus programas en un debate decisivo

Silvia Martinez

Jan Zahradil, Nico Cue, Ska Keller, Margrethe Vestager, Frans Timmermans y Manfred Weber candidatos a suceder en la presidencia a Jean Claude Juncker.

Jan Zahradil, Nico Cue, Ska Keller, Margrethe Vestager, Frans Timmermans y Manfred Weber candidatos a suceder en la presidencia a Jean Claude Juncker. / AP / ARIS OLKONOMOU

Seis son los nominados que confrontarán este miércoles sus posiciones en el único debate en el Parlamento Europeo antes de las elecciones del 26 de mayo. El problema es que ninguno suscita pasiones ni siquiera en la burbuja europea, por lo que el resultado final es de lo más incierto. Si no hay consenso entre los partidos, los líderes podrían optar por una alternativa como el negociador jefe del 'brexit', el francés Michel Barnier, el político que más kilómetros y capitales ha recorrido en los últimos dos años y que se ha ganado la confianza de la Eurocámara.

Más allá de la opción de Barnier, que asegura no competir por el puesto, estos son los perfiles de los principales candidatos que se postulan:

Manfred Weber (PPE)

Si nos atenemos a los sondeos, el candidato del PPE, Manfred Weber (1972, Alemania), es el que más posibilidades tiene de salir victorioso del envite electoral y, en teoría, de suceder a Jean-Claude Juncker. En la práctica, y pese a contar con el apoyo de la cancillera, Angela Merkel, su falta de experiencia ejecutiva, así como de carisma, juegan en su contra. Eso y que sigue siendo un gran desconocido: solo el 26% de los alemanes saben quién es.

En el 2003, con 29 años se convirtió en el diputado más joven del Parlamento bávaro. Al año siguiente dio el salto a Bruselas y ya no se ha movido de aquí, donde ha ido escalando hasta convertirse en el jefe del filas del grupo y portavoz en el hemiciclo. Weber es el mayor defensor del proceso de spitzenkandidaten (candidaturay echa pestes ante los intentos de que el nombre de la futura jefa (o jefe) del ejecutivo comunitario salga de una reunión de líderes a puerta cerrada. 

Frans Timmermans (PSE)

Tampoco el candidato de los socialdemócratas, el políglota Frans Timmermans –habla holandés, inglés, francés, italiano, alemán y ruso- parece contar con muchas más posibilidades de aunar el consenso, aunque en su caso sí ha sido secretario de Estado de Asuntos Europeos, ministro (de Exteriores entre el 2012 y el 2014) y vicepresidente primero del Ejecutivo comunitario.

En contra de Timmermans (Holanda, 1961) juegan los sondeos que auguran que los socialdemócratas quedarán en segundo posición. Y, sobre todo, sus duros enfrentamientos en los últimos meses con varios países de Europa del este, sobre todo Hungría y Polonia, lo que le ha granjeado enemigos.

Margrethe Vestager (Alianza de los Liberales y Demócratas)

Oficialmente, Margrethe  Vestager (Dinamarca, 1968) no es candidata. Forma parte de la terna propuesta por el partido ALDE para mostrar su descontento con el sistema. Su nombre, sin embargo, sigue estando en las quinielas. Tiene la ventaja de ser una de las pocas mujeres en la contienda, clave si los gobiernos respetan el equilibrio de género, y de pertenecer a un grupo que tiene previsto refundarse en uno nuevo, posiblemente con la incorporación de En Marche de Emmanuel Macron, que previsiblemente ejercerá un papel de bisagra en el nuevo Parlamento. A su favor también juega su experiencia como ministra y comisaria de Competencia, un cargo en el que se ha convertido en el azote de las multinacionales.

Ska Keller (Partido Verde Europeo)

Ska Keller (Alemania, 1981) es la única de los seis nominados que ya concurrió como candidata en el 2014. Activista medioambiental y eurodiputada desde el 2009, considera que el mayor reto al que se enfrenta Europa es el cambio climático. El fuerte repunte de los ecologistas, especialmente en Alemania, podrían afianzar el peso de su partido en la siguiente legislatura pero sus posibilidades de alcanzar lo más alto de la Comisión son ínfimas. Hace unos meses visitó a Raül Romeva Oriol Junqueras en la cárcel.

Jan Zahradil (Alianza de los Reformistas y Conservadores)

El checo Jan Zahradil (República Checa, 1963) es el candidato de la Alianza de los Reformistas y Conservadores, el grupo en el que se sientan los conservadores británicos y los polacos del Partido Ley y Justicia (PIS). Es eurodiputado y presidente de ACRE cuya continuidad no está clara ya que podría terminar desapareciendo o sus integrantes formar un nuevo grupo euroescéptico. Este es el grupo con el que ha tenido contextos el español VOX.

Nico Cué (Partido de la Izquierda Europea)

Nico Cué, sindicalista belga y de origen español, es el último de los candidatos que ofrecerá su visión de Europa. En este grupo se integran Izquierda Unitaria Podemos. Sus posibilidades de llegar a ocupar alguno de los altos cargos en juego, empezando por la presidencia de la Comisión son inexistentes.

Un arduo proceso para la proclamación

El Parlamento Europeo mantuvo el pulso y consiguió salir vencedor en el 2014 imponiendo a su candidato a presidente de la Comisión Europea, conocido como spitzenkandidaten en la jerga de la burbuja comunitaria. El elegido por aquel entonces fue el exprimer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker, cabeza de lista del partido más votado entonces, el Partido Popular Europeo, y cuyo mandato termina el 31 de octubre. Cinco años después la posibilidad de consolidar el proceso, que nació para garantizar una mayor legitimidad democrática a través de esta especie de elección indirecta, se presenta cuesta arriba.

Para empezar, porque el acuerdo preelectoral que tenían populares y socialistas para apoyarse mutuamente ha estallado durante la legislatura. En segundo, porque aunque lograran ponerse de acuerdo los sondeos auguran que no sumarán la mayoría necesaria y serán necesarios otros pactos. Y, por último, por la férrea oposición de muchos dirigentes europeos, empezando por el francés Emmanuel Macron, que podrían aprovechar para enterrar un sistema que les priva de la capacidad de decidir el nombre del futuro responsable del Ejecutivo comunitario, una institución clave en el engranaje comunitario.

Según el Tratado, son los jefes de Estado y de Gobierno quienes, teniendo en cuenta el resultado electoral, proponen el candidato que debe ser aprobado por la Eurocámara. La convocatoria de una cumbre extraordinaria el 28 de mayo, dos días después de las elecciones, para lanzar el proceso de renovación de los altos cargos en juego –además de la presidencia de la Comisión, se decide la del Parlamento Europeo, el Consejo Europeo, el Banco Central Europeo y el alto representante para la política exterior- podría cortocircuitr las posibilidades de que cualquiera de los spitzenkandidaten logren consolidar una candidatura en las apenas 48 horas de plazo que tendrán para sellar alianzas. Si no lo consigurn los mandatarios tomarán el mando y es cuando surgirán nuevos nombres.