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TENSIÓN EN ORIENTE PRÓXIMO

La UE y EEUU chocan en su respuesta a Irán

La jefa de la diplomacia, Federica Mogherini, urge al secretario de Estado estadounidense a evitar "cualquier escalada militar"

También insta al Gobierno de Teherán a respetar todos sus compromisos y cumplir con el acuerdo nuclear

Silvia Martinez

Pompeo, a su llegada a Bruselas.

Pompeo, a su llegada a Bruselas. / AP / Virginia Mayo

El anuncio de Estados Unidos de ampliar las sanciones a Irán y la respuesta de Teherán amagando con reanudar el enriquecimiento de uranio y bloquear el estrecho de Ormuz, un paso estratégico clave por el que transita buena parte del crudo mundial, han reavivado las tensiones y amenazan con hacer estallar un nuevo conflicto militar en Oriente Próximo. Es el temor que han trasladado este lunes la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, y sus homólogos de Alemania, Reino Unido y Francia al secretario de estado estadounidense, Mike Pompeo, que se ha plantado por sorpresa en Bruselas.

Pompeo, que ha viajado de urgencia a la capital comunitaria buscando un cierre de filas de la UE con Washington que no ha logrado, se ha entrevistado por separado, en los márgenes del consejo de ministros de Exteriores, con los representantes de Alemania, Francia y Reino Unido –firmantes del acuerdo nuclear en el 2015 junto a Rusia, China y Reino Unido- así como con Mogherini. Todos ellos le han trasladado la necesidad de rebajar la tensión y evitar una escalada militar. “Es un momento crucial y delicado en el que la actitud más responsable debería ser de máxima restricción y evitar ninguna escalada militar”, ha avisado Mogherini tras el Consejo.

Llamadas a la calma

“No queremos que termine en un conflicto militar y pensamos que el acuerdo nuclear con Irán es la única base para que Irán no disponga de armas nucleares. Por eso apoyamos el pacto”, ha secundado el alemán Heiko Maas. La reunión se produce tras el sabotaje este pasado domingo a cuatro petroleros en un puerto de Emiratos Árabes Unidos. El Gobierno iraní se ha desmarcado con celeridad de lo ocurrido pero la situación es tensa.

“Estamos muy preocupados por el riesgo de que ocurra un conflicto por accidente, con una escalada que no sea intencionada", ha reconocido el ministro británico Jeremy Hunt. “Necesitamos calma y, sobre todo, asegurarnos de que Irán no vuelva al camino de la renuclearización", ha insistido el británico, Jeremy Hunt. Y es que, si Irán llegara a convertirse en una potencia nuclear, otros vecinos podrían seguir y “ya es la región más inestable en el mundo. Sería un paso en la dirección equivocada", ha alertado.

Estrategias dispares

La estrategia de Washington y Bruselas difiere totalmente. “En algunas cuestiones tenemos diferencias y divergencias muy serias”, ha admitido Mogherini, que ha instado a Irán a respetar sus compromisos y cumplir con el tratado nuclear. Francia va más lejos y avisa de que la respuesta estadounidense de sanciones no llevará a buen puerto. “La posición americana de aumentar las presiones y las sanciones no nos conviene”, ha indicado el ministro francés, Jean-Yves Le Drian, que también ha tachado de “preocupante” el ultimátum del presidente iraní, Hassan Rohani, de cerrar el estrecho de Ormuz. 

También el ministro español Josep Borrell considera preocupante la situación y asegura que España hará "lo imposible para mantener vivo este acuerdo” para evitar que “se vaya al traste definitivamente” porque de él “depende en buena medida nuestra seguridad en la región”. El Gobierno también espera que Teherán reconsidere su posición y no se desvincule del pacto. “Estamos intentando convencer a los iranís de que la participación europea debe darles alguna razón para que ellos no lo denuncien también y volvamos a la situación de antes del acuerdo, que sería una derrota de la diplomacia”, ha admitido confiado en que el “delicado equilibrio” roto por Trump no termine rompiéndose del todo.

Borrell ha explicado que España está considerando la posibilidad de formar parte de la empresa financiera (Intex en sus siglas en inglés) creada por el Reino Unido, Alemania y Francia para esquivar las sanciones estadounidenses y posibilitar que las empresas europeas puedan seguir trabajando con Irán.