10 abr 2020

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COMICIOS EN EL BÁLTICO

Lituania elige nueva presidenta en la primera vuelta de las elecciones

Los tres principales candidatos a la jefatura de Estado mantienen su apoyo a la UE y a la OTAN para oponerse a Rusia y proponen reducir la desigualdad

Carles Planas Bou

Los tres candidatos a la presidenta de Lituania, de izquierda a derecha: el primer ministro Saulius Skvernelis, la diputada Ingrida Simonyte y el economista Gitanas Nauseda. 

Los tres candidatos a la presidenta de Lituania, de izquierda a derecha: el primer ministro Saulius Skvernelis, la diputada Ingrida Simonyte y el economista Gitanas Nauseda.  / Mindaugas Kulbis (AP)

Los ciudadanos de Lituania han empezado a votar este domingo en la primera vuelta de unas elecciones que decidirán quien será su próxima presidenta. Las encuestas sitúan muy cerca a tres de los nueve candidatos, lo que apunta a que el principal cargo del país tendrá que dirimirse en la segunda vuelta del próximo 26 de mayo, coincidiendo con las elecciones europeas. Gane quien gane, parece que Vilna mantendrá su política de oposición a Moscú.

A pesar de ser la única de las tres repúblicas bálticas que no limita con Rusia, el país sostiene una postura muy crítica con el Kremlina quien ven como una amenaza agresora, especialmente desde el inicio de la Guerra en Ucrania y la anexión de Crimea en el 2014. Este ha sido hasta ahora el tono de Dalia Grybauskaite, la presidenta saliente. Convertida en la política más popular del país, deja la presidencia tras 10 años en el cargo ya que la ley lituana prohíbe concurrir para un tercer mandato.

La principal favorita para relevarla es Ingrida Simonyte, exministra de Finanzas durante la época de recortes en el sector público, candidata de la cristianodémocrata Unión de la Patria y la figura más crítica con Moscú. Los últimos sondeos demoscópicos le dan a esta política un 26,2% de los votos. En segunda posición figura el economista Gitanas Nauseda, que concurre como independiente y apunta a un 24,6% de los votos. El tercer favorito es el actual primer ministro Saulius Skvernelis. Cabeza de lista del partido agrario Unión de los Campesinos y Verdes (al cual no pertenece), cuenta con una intención de voto del 16,6%.

A favor de la UE y la OTAN 

Así se espera que, a falta de una sorpresa, los resultados de este domingo no sean suficientes para determinar quien será el próximo presidente de Lituania. La más que probable segunda vuelta del próximo 26 de mayo será entre los dos candidatos más votados hoy. Sea quien sea, los tres principales favoritos comparten su política de oposición a Rusia y con ello un fuerte apoyo a su permanencia en la Unión Europea (UE) y en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

El actual primer ministro de Lituania y candidato a la presidencia, Saulius Skvernelis, vota con su mujer y sus hijas en Vilna. / valda kalnina (efe)

A diferencia de otros países como Alemania donde el presidente se limita a ser una figura diplomática e institucional, el sistema lituano es semi-presidencial, lo que le otorga un rol más relevante y activo. De esta manera, el o la cabeza de Estado es el responsable de designar el primer ministro y su gobierno y, como comandante en jefe, supervisa la política exterior y de seguridad, puede decretar el Estado de emergencia y vetar leyes. También tiene el poder de nombrar los jueces, el fiscal general y el jefe del banco central. Ese papel semi-ejecutivo hace que estas elecciones sean aún más relevantes.

Referéndums nacionales 

Los tres principales candidatos también comparten la idea de incrementar la inversión pública destinada a mejorar las condiciones sociales de sus ciudadanos. Y es que con casi un tercio de la población en riesgo de pobreza o exclusión social Lituania se ha convertido en el segundo país de la UE con mayor desigualdad salarial, solo por detrás de Bulgaria. Simonyte y Nauseda apuntan por un aumento de los impuestos.

Además de decidir la jefatura de Estado este domingo los lituanos también deberán votar sobre dos referendos. Uno de ellos será para decidir si hay que reducir el tamaño del parlamento y el número de diputados y el otro sobre la extensión de la doble nacionalidad a los ciudadanos emigrados desde 1990.