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COMICIOS EN EL PAÍS NÓRDICO

La ultraderecha empaña la victoria socialdemócrata en Finlandia

La agenda de austeridad perjudica el gobierno de liberales, da alas a la izquierda y permite al SDP volver a ser la fuerza más votada del país

A pesar de su división interna los antiinmigración Verdaderos Finlandeses mantienen resultados y se catapultan como segunda fuerza del país

Carles Planas Bou

Los socialdemócratas finlandeses logran un triunfo agónico sobre la ultraderecha. En la foto, el cabeza de lista del SDP, Antti Rinne.  / JARNO KUUSINEN (EFE / VÍDEO: EFE)

Sonrisas contenidas y poca celebración. Tras 20 años sin ser la fuerza más votada de Finlandia, este domingo los socialdemócratas (SDP) han logrado una importante victoria que no evita su sabor agridulce. El partido encabezado por Antti Rinne ha logrado un 17,7% de los votos que les da la primera oportunidad para formar un nuevo gobierno pero que queda empañada por el aguante de la ultraderechista Verdaderos Finlandeses (PS), que ha capturado un 17,5% y queda en segunda posición con el 99% de votos escrutados.

La victoria socialdemócrata también se debe al castigo a parte del Ejecutivo saliente, formado por un tripartito entre liberal-conservadores y la extrema derecha. Así, el Partido de Centro del hasta ahora primer ministro Juha Sipilä ha sufrido un duro batacazo al obtener un 13,9% de los sufragios, lejos del 21,1% que el 2015 le permitió encabezar el gobierno. La otra pata liberal del gobierno, el Partido de Coalición Nacional, ha encajado una caída menos abultada hasta el 16,9%, en otro mensaje de que aliarse con la extrema derecha termina saliendo caro.

Resistencia ultra

Inmune a su accidentado paso por el Ejecutivo, la extrema derecha ha respondido a las encuestas que la situaban como cuarta fuerza con un duro golpe sobre la mesa. Así, la formación antiinmigración tan solo pierde un 0,1% del resultado obtenido en el 2015, que les permitió entrar en el Gobierno por primera vez en la Historia, y se sitúa como primer partido de la oposición a tan solo un escaño  de los ganadores (39 frente a 40).

Nada parece hundir al cada vez más consolidado movimiento ultranacionalista finlandés. Tras entrar en el Gobierno junto a liberales y conservadores, el PS tuvo que rebajar su posición euroescéptica, lidiar con la llegada de los refugiados, aceptando su cuota de llegadas, y ver como sus socios se aliaban con la oposición para aprobar el matrimonio gay.

Eso fracturó al partido y Timo Soini, su líder desde 1997, decidió dejar paso. En junio del 2017 las bases eligieron a Jussi Halla-aho, del ala más radical, condenado por agitación étnica al asegurar que robar era una “condición genética” de los somalíes y quien incluso llegó a afirmar que la deuda griega no se podía solucionar sin una dictadura militar.

Todo eso fue demasiado para los miembros de la coalición de gobierno, que renunciaron a seguir cooperando con los xenófobos. Sin embargo, parte de los ministros ultraderechistas menos radicales, entre ellos Soini, decidieron escindirse y crear un partido nuevo para mantener su cargo. Como se confirma ahora, esa decisión les ha salido muy cara. La ultraderecha consolida su presencia en el tablero político mientras que la nueva formación, Reforma Azul, se ha quedado con tan solo un 1% de los votos.

Mejora de la izquierda

La agenda de austeridad impulsada por Helsinki, con recortes de 4.000 millones de euros que han afectado la educación, la seguridad social y la sanidad, se ha pagado cara en uno de los países donde el Estado del bienestar está más arraigado.

Así, en un escenario poco común en Europa, los votantes han recompensado a los partidos de izquierda que han hecho campaña contra el cambio climático y la desigualdad a base de un mayor gasto social e impuestos. Por un lado, los Verdes han crecido hasta el 11,5% de los votos -- sus mejores resultados históricos -- mientras que la socialista Alianza de Izquierda lo ha hecho un 8,2%, situándose como quinta y sexta fuerza respectivamente.

Gobierno de coalición

A diferencia de sus vecinos nórdicos, en Finlandia los gobiernos en minoría no son usuales. Con hasta ocho partidos en el hemiciclo, el voto fragmentado y una mayoría necesaria de 101 diputados, se esperan coaliciones entre tres o más formaciones, algo que debido a las diferencias ideológicas entre ellos se antoja complicado. Además, por primera vez desde 1945, los tres grandes partidos (socialdemócratas, liberales y conservadores) no suman el 50% y ninguna formación llega al 20%.

Con una victoria pírrica, los socialdemócratas deberán iniciar unas negociaciones que muy probablemente se solaparán con las elecciones europeas del próximo 26 de mayo. Varios analistas señalan la posibilidad de que para su próximo Ejecutivo cuenten con la Coalición Nacional, los Verdes y los liberales del Partido Popular, que han obtenido un 3,9%. Aunque la mayoría de partidos rechaza cualquier negociación con la ultraderecha, su relevancia política será difícil de obviar.

Temas: Finlandia