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EL FUTURO DEL GIGANTE ASIÁTICO

Xiongan, de pantanal a ciudad del futuro

China planea levantar una urbe moderna, inteligente y ecológica en una zona deprimida del país

El futuro bastión tecnológico presenta dudas por el terreno inestable y el gran control social de Pekín

Adrián Foncillas

Unos herreros en una nave industrial en la provincia de Hebei, en China. 

Unos herreros en una nave industrial en la provincia de Hebei, en China.  / GREG BAKER (AFP)

Xiongan tiene la fealdad imbatible y el escaso refinamiento de las pequeñas ciudades chinas de provincias. Los puestos ambulantes de bocadillos de carne de burro y el lago Baiyangdian que inspiró al escritor Sun Li son sus únicos rasgos distintivos. Pero sobre esta anodina zona pretende China levantar la ciudad del futuro.

Pekín anunció el 1 de julio del pasado año que Xiongan (provincia de Hebei) sería "otra zona de relevancia nacional después de Shenzhen y Pudong". En la memoria persisten como mojones de la reforma económica. La primera era una aldea de pescadores cuando fue premiada a principios de los 80 con una de las tres primeras Zonas Económicas Especiales, experimentos controlados de capitalismo. Hoy es una moderna megaurbe de 20 millones de habitantes que mira desacomplejada a la vecina Hong Kong. La segunda, en la orilla del río opuesta a Shanghái, solo ofrecía cultivos y mosquitos. Ahora presume del skyline más epatante de Asia.

La transformación de Xiongan, a 120 kilómetros al sur de Pekín, es lenta, pero nadie duda de que el empuje presidencial le asegura el éxito. Ocupa un extraño limbo temporal, cerradas ya las viejas fábricas de ropa y plástico y en espera de la industria más vanguardista. Un mastodóntico complejo de oficinas ordena el proceso. Hasta aquí peregrinan empresarios de todo el país. Zhang Da, de 24 años, busca oficina para localizar su empresa de maquinaria industrial para exportar a todo el mundo. "Shanghái y Shenzhen son demasiado grandes y la competencia es muy alta. En China, si quieres que te vayan bien los negocios, tienes que seguir al Partido Comunista", explica. Todas las infraestructuras estarán completadas en el 2022 y la ciudad alcanzará su apogeo en el 2035.

Pekín señala a Xiongan como una "estrategia crucial para este milenio". "Es un nuevo capítulo en la transición histórica hacia un crecimiento coordinado y sostenible. Más que una réplica del pasado, nos revela el futuro de las ciudades", ha explicado la agencia oficial Xinhua. Ocupará 2.000 kilómetros cuadrados, el triple de la extensión de Nueva York. La apuesta por la calidad en lugar de la acostumbrada cantidad limitará la población a cinco millones de habitantes y prohibirá las compañías sin valor añadido. Será una ciudad moderna, inteligente y ecológica que utilizará el 100 % de energías limpias y finiquitará la costumbre china de arruinar el medioambiente para después arreglarlo.

Se espera que la sinergia entre empresas tecnológicas y los institutos de investigación conviertan a Xiongan en un faro global. Aquí desembarcarán muchas compañías de Zhongguancun, el distrito tecnológico de Pekín, y unidades de ciencia e ingeniería de la reputada Universidad Tsinghua. Alibaba, Baidu y Tencent, los gigantes tecnológicos chinos, abrirán sucursales allí. Alibaba conectará el transporte, la energía, el agua y otros servicios urbanos a su nube, lo que permitirá la gestión íntegra a través del big data. Baidu estudia un sistema de transporte de inteligencia artificial con vehículos sin conductor que eliminará semáforos y atascos.

Bastión tecnológico

Esa utopía o distopía, según la perspectiva, costará en los próximos 15 años unos 313.000 millones de dólares (unos 276.000 millones de euros), según la consultora Morgan Stanley. En el 2020 será inaugurado el tren de alta velocidad que unirá Xiongan con la capital en media hora. La lluvia de yuanes viene acompañada de algunos de los más talentosos políticos. A Xiongan ha sido destinado Chen Gang, responsable del sector tecnológico de Pekín, mientras que Xu Qin, antiguo alcalde de Shenzhen, ha sido nombrado gobernador provincial.

Xiongan será el bastión tecnológico de un megaproyecto urbanístico que englobará Pekín, la ciudad portuaria de Tianjin y Hebei, la provincia que las abraza. Se conoce como Jingjinji, se extenderá en 215.000 kilómetros cuadrados, contará con 120 millones de habitantes y trasladará al norte el motor económico que tradicionalmente ha ejercido el sur.

Paradojas

Algunos expertos han subrayado los riesgos. La ubicación se antoja mejorable. Xiongan se asienta sobre unas marismas que desaconsejan la construcción de un proyecto elefantiásico. También es vulnerable al clima extremo. Las lluvias torrenciales desbordaron en 1963 el lago Baiyangdian y dejaron 340.000 muertos en las peores inundaciones de la Historia moderna en China. Dos décadas después, en cambio, la sequía secó el lago.

Y después está la paradoja de espolear la inteligencia artificial o los institutos de investigación sin aflojar las bridas del control social. "El problema de China es que por un lado necesita la creatividad y por el otro necesita la conformidad", señala Austin Williams, director del Proyecto Ciudades del Futuro y autor del libro La revolución urbana de China. "Necesita conseguir el éxito tecnológico pero aún no permite que sus ciudadanos accedan a Google. La contradicción es seria. Las trabas intelectuales e ideológicas a las que China se enfrenta son probablemente más difíciles de resolver que la caída de la productividad o la necesidad de subir el crecimiento económico", señala.

Son contratiempos que palidecen ante el ímpetu de un presidente con ínfulas mesiánicas y ansias de posteridad que ha hecho de una fangosa y polvorienta región el pivote del megaproyecto urbano Jingjinji. Shenzhen se vincula a Deng Xiaoping, el arquitecto de las reformas, como Pudong está relacionada con su sucesor, Jiang Zemin. Xi busca su legado imperecedero con Xiongan, la futura Shangri-la que traerá la felicidad a sus ciudadanos y la inspiración a urbanistas de todo el mundo. Hoy suena quimérico pero la historia contemporánea china es una continua derrota de los escépticos. ¿Quién pensó que aquellos pescadores rivalizarían con Hong Kong?

La burbuja inmobiliaria más rápida de la Historia

Miles de chinos de todo el país tomaron al asalto esta zona pantanosa un día después del anuncio por sorpresa del Gobierno. Los lugareños lo recuerdan como el lunes loco. Dirá el tiempo si Xiongan duró los mil años que promete pero ya ha entrado en la Historia como la burbuja inmobiliaria más vertiginosa. Atascos en las carreteras de acceso, sin habitaciones en los hoteles ni billetes en los trenes. Los visitantes durmieron en tiendas de campaña frente a las agencias inmobiliarias y persiguieron por las calles a los lugareños con el dinero en bolsas. Cualquier cálculo de revalorización es inviable. Se ofrecía cualquier cantidad y se cerraba el trato en el acto.

Qiao Xing, financiera de 26 años, recuerda que un amigo de su padre vendió su viejo apartamento alejado del centro por cinco millones de yuanes (655.000 euros), diez veces su tasación. El Gobierno chino, probablemente el que más se esfuerza en el mundo por combatir las burbujas inmobiliarias, acababa de menospreciar la genética habilidad de su pueblo para otear el negocio. Los funcionarios patrullaron las calles con altavoces recordando que la especulación estaba prohibida y la fiesta terminó un día después. Las autoridades cerraron todas las agencias y prohibieron la compraventa entre particulares. Xiongan proveerá de vivienda oficial a los nuevos inquilinos a precios subvencionados, aplicando la fórmula de Singapur.