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Relaciones diplomáticas

Se intensifican las diferencias entre los EEUU y Turquía en torno a Siria

Crece la tensión entre estos dos países luego de la reunión que sostuvieron Mevlüt Çavusoglu y Mike Pompeo y las posteriores declaraciones del gobierno estadounidense

El Periódico

Mike Pompeo, el secretario de Estado de los EEUU en una conferencia de prensa.

Mike Pompeo, el secretario de Estado de los EEUU en una conferencia de prensa. / AFP

La relación entre Turquía y Estados Unidos vivió un nuevo episodio de tensión cuando el ministro de Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, acusó a Washington de emitir un comunicado que no refleja fielmente el contenido de su reunión con el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo.

"Yo estaba allí y sé que no se emplearon esas palabras", acusó Cavusoglu al ser preguntado por su encuentro con el secretario de Estado de los EEUU. La polémica surgió cuando, tras el encuentro que mantuvieron los dos ministros, el Gobierno estadounidense emitió un comunicado en el que señalaba que ambos abordaron la posibilidad de que Ankara lance una ofensiva en el norte de Siria.

Las diferencias en Siria

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha amenazado con recurrir al Ejército debido a la presencia en la zona de milicias kurdas, que considera "terroristas" por su relación con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), proscrito en Turquía.

Sin embargo, Washington se ha comprometido a defender a estas milicias que combatieron a su lado contra los terroristas del Estado Islámico en Siria. "Respecto a Siria, particularmente, nunca mencionaron nada sobre las acciones unilaterales de Turquía. Tan solo acordamos seguir trabajando juntos", aseguró Cavusoglu.

A lo largo de los últimos meses, Ankara y Washington han negociado la posibilidad de establecer una "zona segura" en la frontera entre Turquía y Siria para evitar conflictos con los kurdos. Asimismo, el ministro turco se refirió al otro gran escollo que lastra en estos momentos la relación bilateral, la adquisición por parte de las Fuerzas Armadas turcas del sistema de misiles S-400 de fabricación rusa, una operación a la que se opone el Pentágono.

No hay amenazas reales

Cavusoglu se comprometió a que la adopción del sistema ruso "no representará ninguna amenaza" para los miembros de la OTAN, que es el argumento esgrimido por Washington para exigir a Ankara que cancele la operación. El ministro defendió la "transparencia" del proceso y volvió a decir que, a pesar de la insistencia de los EEUU, es "un trato hecho", por lo que no hay marcha atrás.

En este sentido, el ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas, reconoció que éste es un tema que ha sido abordado durante el encuentro ministerial de la OTAN, pero puso en duda que los esfuerzos estadounidenses puedan llegar a buen puerto.