Ir a contenido

La OTAN refuerza su presencia en el mar Negro para contener a Rusia

El jefe de la Alianza Atlántica acusa a Moscú de poner en peligro al mundo con sus violaciones del tratado nuclear

Ricardo Mir de Francia

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. / OLIVIER HOSLET (EFE)

La OTAN ha tratado de cerrar filas para mostrar un frente unido contra Rusia y otras amenazas emergentes, a pesar de las diferencias que han aflorado entre algunos de sus miembros durante la reunión ministerial celebrada esta semana en Washington para conmemorar el 70 aniversario de la organización.

El secretario general, Jens Stoltenberg, ha vuelto a acusar a Rusia de violar el tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF, de sus siglas en inglés), que ha servido desde 1987 para que Washington y Moscú eliminaran parte de sus arsenales nucleares, y ha dicho que la OTAN se prepara adoptar medidas en caso de que las presuntas violaciones rusas persistan. "Se les está agotando el tiempo", advirtió Soltenberg. "Rusia ha convertido el mundo en un lugar más peligroso", añadió.  El secretario de Estado, Mike Pompeo, ha acusado a Moscú de manener una "política imperalista" y de querer romper la Alianza.

Por el momento, los 29 países de la Alianza Atlántica se han puesto de acuerdo en reforzar su presencia militar en el mar Negro. Stoltenberg anunció un paquete de medidas para redoblar la cooperación con Georgia y Ucrania, países donde Rusia ha intervenido en los últimos años para frenar su acercamiento a la OTAN y la Unión Europea. Habló de programas de formación para la Marina de ambos países, un incremento de las patrullas en el Mar Negro e iniciativas para compartir información. Al mismo tiempo, señaló que la Alianza no pretende instalar misiles nucleares terrestres en Europa para responder a las "violaciones" rusas del tratado INF. 

El acuerdo rusoturco

Países como Grecia han abogado en los últimos días por dar prioridad al diálogo, pero la preocupación por la actitud cada vez más asertiva de Moscú fuera de sus fronteras es evidente. Inquieta particularmente su acuerdo con Turquía para venderle un sistema de misiles antiaéreos S-400, que a ojos de la OTAN podría comprometer valiosa información de las defensas de la alianza.

"Turquía tiene que elegir", dijo el miércoles el vicepresidente de EE UU, Mike Pence. "¿Quiere seguir siendo parte de la alianza militar más exitosa en la historia mundial o quiere arriesgar la seguridad de esa alianza tomando decisiones temerarias que socavan su integridad?". Turquía tiene el ejército más numeroso de la OTAN y es un aliado clave en su organigrama, pero su relación con EE UU no pasa por el mejor momento. 

Con el paso de las décadas la Alianza ha dejado de ser una organización exclusivamente centrada en contener a Rusia en Europa para ampliar su campo de acción al Mediterráneo, Oriente Próximo y otras regiones del planeta. Un espacio de actuación cada vez mayor que empieza a tomar también en consideración a China. “Tenemos que adaptar nuestra alianza para hacer frente a amenazas emergentes. Ya sea la agresión rusa, la inmigración incontrolada, los ciberataques, las amenazas a la seguridad energética o la competencia estratégica china, incluida la tecnología 5G", dijo el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo. 

Washington está presionando a sus aliados para que impidan a las tecnológicas chinas llevar la delantera en la instalación de las redes 5G, particularmente a Huawei. "China ha estado por primera vez sobre la mesa, hemos hablado bastante", ha dicho el canciller español, Josep Borrell. "No es un rival militar, pero sí una potencia asertiva y la OTAN se está planteando cómo afrontar el desafío", ha añadido el ministro socialista.