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ESTRATEGIA DE LONDRES

La solicitud de la prórroga del 'brexit' de May desata una nueva tormenta en Londres

Los laboristas exigen explicaciones a la primera ministra y los 'tories' proeuropeos la acusan de rendición

Begoña Arce

La primera ministra británica, Theresa May.

La primera ministra británica, Theresa May. / HENRY NICHOLLS (REUTERS)

Theresa May contra el Parlamento. La tormenta política del ‘brexit’ sacude hasta los cimientos el Palacio de Westminster. El enfrentamiento entre los diputados y la primera ministra alcanzó la noche del miércoles una virulencia sin precedentes. En una nueva declaración al país, que quiso ser solemne, desde la residencia oficial de Downing Street, May echó la culpa a los diputados, “incapaces de ponerse de acuerdo”, del retraso en alcanzar un pacto para la salida de la Unión Europea la fecha prevista. “Estoy segura de que ustedes, el público, están hartos, casados de luchas internas, de juegos políticos” señaló. “Ustedes quieren que este proceso concluya” y “yo estoy de vuestra parte”.  Horas antes, en la Cámara de los Comunes de los Comunes ya había acusado al Parlamento del actual desbarajuste, entre gritos pidiendo su dimisión. “Nunca me he sentido tan avergonzado de ser un miembro del partido Conservador”, declaró el diputado Dominic Grieve.  May, “se ha pasado la mayor parte del tiempo castigando a la Cámara por su mal comportamiento. En ningún momento se ha parado a pensar si en realidad la forma en que ha ella está liderando este gobierno,  ha podido contribuir a esta situación”.

May confirmó a la Cámara la petición oficial a la Unión Europea de una extensión corta del Artículo 50, por un periodo de tres meses. "He escrito esta mañana al presidente Tusk, presidente del Consejo Europeo, informándole de que el Reino Unido quiere una extensión del Articulo 50 hasta el 30 de junio", afirmó. "El Gobierno tiene la intención de presentar propuestas para una votación vinculante y si esa votación se supera, la extensión dará tiempo a la Cámara para considerar la ley del Acuerdo, si no la Cámara deberá decidir cómo proceder", dijo. May advirtió a los diputados que, "como primera ministra, no está dispuesta a retrasar el ‘brexit’ más allá del 30 de junio”.

La oposición laborista solicitó un debate de urgencia para que se explicaran las razones por las que el Gobierno ha pedido la ampliación del 'brexit'. "No es muy decoroso para el Reino Unido, el que el acuerdo se ponga a votación una, y otra, y otra vez"”, señaló Keir Stamer, encargado del ‘brexit’ en las filas laboristas. "Si termina saliendo adelante por unos pocos votos, después de intentarlo muchas veces, esa no será una base apropiada para la futura relación con la UE, porque carece de toda credibilidad”. 

Cesión a los rebeldes euroescépticos

La petición de una prórroga tan corta aumenta además el riesgo de que el Reino Unido acabe marchándose de manera desordenada, si a finales de junio no se ha logrado un acuerdo. La primera ministra renunció a pedir una periodo más largo, tal y como había sugerido el día anterior, argumentando que los ciudadanos, y ella misma, están hartos con la indecisión del Parlamento y quieren concluir con el asunto.

Pero la idea de una prolongación más amplia del ''brexit', (se llegó a hablar de hasta dos años) había provocado una gran pelea el martes en la reunión del gabinete en la que se discutió la petición. Varios ministros defensores del ‘brexit’ duro amenazaron con dimitir y tumbar a May. La revuelta también se extendió a los diputados rebeldes conservadores. Ahora, sin esa presión, May parece creer que los defensores de la línea dura terminarán cediendo y apoyando su acuerdo en una nueva votación que posiblemente tendría lugar la próxima semana. Pero su decisión puede inducir exactamente a lo contrario. Con la ampliación a corto plazo asegurada, los eurófobos pueden optar por rechazar el acuerdo, sabiendo que de esa forma  lograrán la salida por las bravas, sin pacto alguno.

Desde el anonimato, uno de los ministros  declaró a la jefa de política de la BBC, Laura Kuenssberg, que la decisión de May de una ampliación corta,  “es una rendición cobarde a los defensores de la línea dura. Ella sabe que es una mala elección para el país, pero está poniendo por delante sus intereses a corto plazo".

La decisión de si el acuerdo se vuelve a presentar a los diputados dependerá de las negociaciones con el Partido Unionista Democrático (DUP), que tiene 10 diputados en Westminster, cuyo respaldo es imprescindible. May también deberá presentar novedades en el texto que someta a votación según ha exigido el Presidente de la Cámara.