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UN DIVORCIO COMPLICADO

El Reino Unido reducirá un 87% los aranceles si hay 'brexit' sin acuerdo

Londres asegura que no llevará a cabo un control de aduanas con Irlanda para evitar una frontera física

Bruselas replica que no actuará de forma recíproca y que aplicará el régimen arancelario que estipula la Organización Mundial del Comercio

Begoña Arce

Una pancarta ante la sede parlamentaria británica sostiene que ya se ha alcanzado el mejor pacto posible sobre el ’brexit’.

Una pancarta ante la sede parlamentaria británica sostiene que ya se ha alcanzado el mejor pacto posible sobre el ’brexit’. / LEON NEAL (GETTY IMAGES)

El Reino Unido reducirá drásticamente los aranceles aduaneros en caso de 'brexit' sin acuerdo y no llevará a cabo controles de aduana en su frontera con Irlanda, para evitar de esa manera una frontera física. El plan, ideado para reducir los riesgos de una salida desordenada, exime de aranceles a un 87% de las importaciones (frente al 80% actual) llegadas sobre todo de países fuera de la Unión Europea (UE) y fue anunciado por el Gobierno británico, después de que el Parlamento británico rechazara por segunda vez el martes  plan del 'brexit' de Theresa May. 

Período de doce meses

El nuevo régimen aduanero entraría en funcionamiento la noche del 29 de marzo en caso de ausencia de un acuerdo de divorcio con la UE o de un aplazamiento de 'brexit', y permanecería en vigor por un período de hasta doce meses, a la espera de la introducción de un régimen aduanero permanente. "Si dejamos (la UE) sin acuerdo, eliminaremos la mayoría de nuestras tarifas, si bien las mantendremos para algunas de las industrias más sensibles", afirmó el Secretario de Estado de Política Comercial, George Hollingbery. "Este enfoque equilibrado ayudará a respaldar los empleos británicos y evitará un alza potencial de precios que afectará a los hogares", agregó.

Productos españoles afectados 

En la mayoría de los casos, los aranceles de ciertos productos alimenticios, como la carne de res, cordero, cerdo, pollo y ciertos productos lácteos, se reducirían, pero no se eliminarían, a fin de proteger a los productores británicos. Con respecto al sector de la automoción, el Gobierno anunció que los fabricantes, "no estarían sujetos a aranceles aduaneros adicionales sobre las partes importadas de la UE para evitar la interrupción de las cadenas de suministro". Productos españoles como la cerámica de Porcelanosa, o Zara, Mango, Desigual en el sector textil, jamón, arroz, queso, azúcar y legumbres en el de la alimentación y los más de 60.000 coches que Seat (filial española de Volkswagen) distribuye cada año en el mercado británica, se verían afectados con nuevas tasas.  

El nuevo régimen no se aplicaría a las importaciones de países con los que el Reino Unido ya ha firmado un acuerdo de libre comercio, así como a unos 70 países en desarrollo que tienen acceso preferencial al mercado del Reino Unido. El Gobierno calificó la medida de, “modesta liberalización” diseñada para “minimizar los costes para empresas y consumidores, así como para proteger a sectores vulnerables”. Los aranceles no se aplicarían a las mercancías que pasaran por la frontera de Irlanda del Norte, donde tampoco se llevarán a cabo controles aduaneros.

Sin tiempo para prepararse

El gobierno ha diseñado el plan sin contar con el sector empresarial. "Lo que estamos escuchando es el mayor cambio en términos comerciales que este país haya afrontado desde mediados del siglo XIX,  sin consultar con la empresa y sin tiempo para prepararse. Esta no es la manera de dirigir un país", declaró la directora general de la Confederación de la Industria Británica (CBI), Carolyn Fairbairn, a la BBC.  Las medidas, añadió, supondrían, “un mazazo para la economía”.

El plan no se aplicará en caso de que el Reino Unido deje la Unión Europea de forma pactada. En ese escenario habrá un periodo de transición hasta el 2021, durante el cual se mantendrá el libre acceso actual con los países comunitarios. Terminado en ese periodo, las nuevas reglas quedarán estipulados en el nuevo tratado comercial con la UE. “Nuestra prioridad es garantizar un acuerdo con la UE que permita evitar perturbaciones de nuestras relaciones comerciales globales”, indicó Hollingbery. “No obstante debemos estar preparados para cualquier eventualidad”.