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TENSIÓN EN EL REINO UNIDO

May se reúne de nuevo con Juncker para intentar salvar el pacto del 'brexit'

La primera ministra británica se desplaza in extremis a Estrasburgo a horas de la primera votación en el Parlamento de Westminster

En otra semana crucial para la petición de divorcio del Reino Unido, el Parlamento británico se enfrenta a tres votaciones que pueden cambiar su rumbo

Begoña Arce / Silvia Martinez

La primera ministra británica Theresa May, el 10 de marzo del 2019. 

La primera ministra británica Theresa May, el 10 de marzo del 2019.  / Daniel Leal Olivas (AFP)

A menos de veinticuatro horas de una nueva ronda de votaciones clave en Londres, la primera ministra británica, Theresa May, ha vuelto a cruzar de nuevo –por undécima vez desde el inicio de las negociaciones- el Canal de la Mancha para intentar salvar su pacto del ‘brexit’. La cita ha sido esta vez en Estrasburgo donde se ha reunido con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, con un objetivo: obtener garantías adicionales de que la salvaguarda para la frontera de Irlanda será temporal y que el Reino Unido no quedará atrapado indefinidamente en la unión aduanera y sellar el pacto que le permita evitar in extremis una nueva derrota esta semana en la Cámara de los Comunes

“Se han proporcionado algunas garantías adicionales para el Reino Unido en relación con la salvaguarda, incluido el hecho de que no quedarán atrapados en la unión aduanera en contra de su voluntad así que esperamos que al final de hoy seamos capaces de llegar a un acuerdo”, ha explicado este lunes el vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis. May, de nuevo en visita relámpago, llegaba a la sede de la Eurocámara en la capital alsaciana a las nueve de la noche y las negociaciones proseguían pasadas las once.

También la cancillera alemana, Angela Merkel, ha hecho referencia desde Berlín a la “muy importante oferta” realizada durante el fin de semana por el negociador europeo, Michel Barnier, que este lunes ha informado a los embajadores de los 27 del estado de las negociaciones, tras un nuevo fin de semana de intensos contactos, llamadas de teléfono y hartazgo evidente entre los dirigentes europeos. “Es difícil dar una mano a la gente que está con las dos en los bolsillos”, ha reprochado el primer ministro danés, Lars Loekke, ante las continuas dificultades para desencallar esta crisis política. 

La oferta de Barnier

La propuesta planteada por Barnier para desbloquear la negociación incluye una declaración interpretativa para reforzar las garantías de que la UE hará el máximo esfuerzo posible para encontrar alternativas al mecanismo de salvaguarda irlandés. Ambas partes realizarían además declaraciones unilaterales recalcando la naturaleza temporal de la salvaguarda. La clave, sin embargo, estará de nuevo en Londres y si las nuevas garantías serán suficientes para convencer a la Cámara de los Comunes de que deje de desbloquear el pacto.

“Espero que pueda haber progresos, si es posible, porque un brexit sin acuerdo sería catastrófico”, ha indicado este lunes el coordinador de la Eurocámara para el brexit, Guy Verhoftstadt, que también se reúne esta noche en Estrasburgo junto con el presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani, con la premier británica. En un mensaje en las redes sociales el liberal flamenco ha dejado claro que la cámara estará al lado de Irlanda y que la salvaguarda es esencial para proteger los acuerdos de paz de Viernes Santo. En Dublín, de hecho, el gobierno irlandés  ha celebrado una reunión de urgencia, tras conocerse el desplazamiento de May a Estrasburgo y el primer ministro, Leo Varadkar, ha retrasado el viaje que tenía previsto a Washington para esta tarde. 

Votación confirmada

Que la primera ministra británica haya realizado el viaje para tratar de salvar el pacto indica que confía en lograr alguna modificación relevante en el acuerdo, que mañana pueda presentar a votación en la Cámara de los Comunes. De lo contrario el desplazamiento rebajaría aún más su ya escasísima credibilidad política. Sin un cambio convincente en el pacto, May se expone a otra gran derrota, quizás definitiva.

Un portavoz en Downing Street confirmó a media tarde que la votación sigue adelante, atajando los rumores de una suspensión. May y su equipo deben presentar la moción antes de las 10.30 de esta noche hora local. Los diputados se han quejado del poco tiempo que tendrán para estudiarla y presentar las enmiendas que consideren convenientes. El portavoz de la Cámara, John Bercow, ha indicado que el debate este martes puede retrasarse para otorgar más tiempo a los parlamentarios.

Tres votaciones en la agenda

El ‘brexit’ vuelve esta semana al Parlamento británico con tres votaciones en la agenda, que pueden cambiar su rumbo. Retorna el debate entre el hastío de ciudadanos y clase política, cansados todos ellos de dar vueltas sobre el asunto sin avanzar un palmo. La decisión vuelve a quedar en manos de los diputados, con la casi certeza de que tampoco está vez el Reino Unido saldrá del callejón tapiado en el que se encuentra desde hace casi tres años. Más cerca cada vez del suicidio que supondría una salida sin acuerdo, la ampliación de la fecha oficial del divorcio, fijada para el 29 de marzo, sería la única solución momentánea para evitar el harakiri de un país que ha perdido su legendario sentido práctico.

Este martes, May someterá por segunda vez a votación el acuerdo negociado por el Reino Unido con la Unión Europea. El pacto fue rechazado el pasado 15 de enero en la Cámara de los Comunes, por un margen de 230 votos, la mayor derrota sufrida por un gobierno en la historia británica. La causa, ya sabemos, es el ‘backstop’, la salvaguarda sobre la frontera entre la República y el Norte de Irlanda. 

Desde aquella fecha, May y su equipo han mantenido “discusiones técnicas” con los funcionarios en Bruselas, intentando modificar los términos del mecanismo, tal y como exigen unionistas norirlandeses y euroescépticos. El gobierno pretende conseguir garantías legales de que esa salvaguarda tendrá una fecha límite, algo rechazado de plano por la UE. May y los suyos no han hecho progreso alguno, lo que permite anticipar que el acuerdo será nuevamente derrotado. Según el ‘Sunday Times’, el apoyo de algunos parlamentarios al pacto está condicionado a que May abandone el cargo en junio, de manera que un nuevo primer ministro se ponga al frente de la segunda fase de las negociaciones con la UE. 

“Si los diputados rechazan el acuerdo no habrá nada seguro. Se abrirá una crisis. Los diputados tendrán que elegir inmediatamente entre otras posibilidades”, ha advertido la ‘premier’, dirigiéndose tanto a sus propios diputados, como a la UE, tratando que unos y otros hagan concesiones. Si el rechazo se confirma, la primera ministra ha prometido un voto el miércoles para aprobar si el Reino Unido puede dejar la UE sin acuerdo. En caso de que, como se espera, los diputados se opongan a esa posibilidad, el jueves, habrá una tercera votación para autorizar la ampliación del plazo de salida, petición que May deberá plantear a Bruselas.

Diferencias sobre amplitud de la prórroga

Nada en el ‘brexit’ es fácil, o claro. La ampliación tendría sus problemas. Dos líderes de los partidarios de ‘brexit’ duro, el conservador, Steve Baker, y el unionista del DUP, Nigel Dodds, advertían en el Sunday Telegraph del “daño incalculable” que supondría para la confianza del público en la política un retraso. La propia primera ministra detesta la idea de una extensión del artículo 50, “que no va a resolver los problemas actuales y corre el riesgo de crear otros nuevos”.  Finalmente ha debido aceptar esa opción, forzada por los miembros proeuropeos de su gabinete, tachados de “traidores” por sus colegas euroescépticos.

May ha especificado que se trataría en todo caso de un periodo, “breve y limitado”, algo que en realidad está por ver. Tampoco en este caso hay acuerdo sobre el periodo de la prórroga, de si se trataría de un mes, tres, seis, o un año.  La ampliación, que espanta a los euroescépticos, debe en todo caso ser aprobada por los países de la Unión Europea y algunos como Francia, han mostrado ya sus reticencias. 

La pregunta de Europa es para qué serviría dar más tiempo a unas discusiones totalmente agotadas. El bloqueo puede desembocar en la convocatoria de unas elecciones anticipadas. Tampoco es descartable la celebración de un nuevo referéndum y dejar la decisión en manos de los votantes. Esa opción carece sin embargo, por el momento, de mayoría suficiente en el Parlamento, si bien el Partido Laborista está dispuesto a apoyarla, no sin controversia entre sus miembros.