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CRISIS EN HELSINKI

El Gobierno de Finlandia dimite por su fracaso en la reforma sanitaria

El primer ministro, Juha Sipila, ofrece su renuncia a falta de cinco semanas de las elecciones

Carles Planas Bou

El primer ministro finlandés Juha Sipila.

El primer ministro finlandés Juha Sipila. / FRANCOIS LENOIR (REUTERS)

Sorprendente dimisión en Finlandia. Este viernes el primer ministro, Juha Sipila, ha comunicado su renuncia al frente del Gobierno después de fracasar su proyecto de reforma sanitaria, un gesto que se produce a cinco semanas de que el país nórdico celebre nuevas elecciones parlamentarias. "Soy un hombre de principios y en política hay que asumir la responsabilidad", ha querido remarcar.

Aunque el líder del Partido de Centro consiguió sellar un acuerdo de mínimos con los miembros de su coalición formada por centristas, conservadores y ultraderecha, la propuesta final fue tumbada por el comité parlamentario de asuntos constitucionales al considerar que no respetaba la igualdad de derechos de todos los finlandeses. Su propuesta constaba con la centralización de los servicios sanitarios así como un impulso al sector privado, ambos puntos muy discutidos.

A pesar de haber entregado su dimisión al presidente finlandés, Sauli Niiniströ, Sipila seguirá al frente del ejecutivo en funciones hasta el próximo 14 de abril, cuando se celebran los comicios.

Llegado al poder en 2015 tras dar el salto de la empresa privada a la política, Sipila hizo de esa reforma uno de sus pilares electorales, consciente de que es necesario reducir los costes de tratamiento de una sociedad cada vez más vieja.

Envejecimiento social

El envejecimiento de la población finlandesa es un problema crucial para un país de 5,4 millones de personas donde los mayores 65 años de edad se dispararán hasta un 26% para el 2030, según los estudios, una de las tasas de envejecimiento más rápidas de todo el continente.

Ese declive social, también afectado por una baja tasa de natalidad, supondrá una mayúscula para mantener la sostenibilidad de las finanzas públicas a largo plazo. Ese envejecimiento se está traduciendo en un fuerte aumento del gasto en sanidad y en seguridad social. Aunque todos los partidos coinciden en que hay que impulsar una reforma discrepan en su aplicación, unas diferencias sobre el modelo que han atragantado esta necesaria medida durante una década.

Debacle electoral

El gesto de resignación del primer ministro ha inquietado a la oposición, que ve en ello un posible movimiento electoralista. En un país que ha hecho bandera de la salud de su Estado del bienestar las políticas de austeridad y los recortes aplicados en el sistema de ayudas sociales por la coalición conservadora encabezada por Sipila se paga caro. Así, el Partido de Centro que lidera apunta a tan solo un 15% de los votos, una caída de seis puntos que le llevaría a ser tercera fuerza del país.

El principal partido de la oposición, el Partido Socialdemócrata, aspira a echar a la coalición de centroderecha del gobierno. Las encuestas le dan un 20,6% de los sufragios, siendo el más votado. Su líder, Antti Rinne, ha calificado el movimiento del primer ministro de “extraño”.

Los otros dos miembros del actual gobierno obtendrían resultados opuestos. La derechista Coalición Nacional mejoraría ligeramente sus resultados instalándose como segundo partido del país con un 18,5% de los votos mientras que la ultraderecha recibiría un duro revés electoral. Tras entrar por primera vez en el gobierno de Helsinki en 2015, la elección en 2017 del neofascista Jussi Halla-aho como líder de Verdaderos Finlandeses quebró el consenso de la coalición gubernamental y al propio partido. Varios miembros arribistas, entre los cuales su antiguo presidente Timo Soini, se aferraron a su cargo y crearon la escisión Reforma Azul para seguir formando parte de un gobierno que ahora se hunde.