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GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO

Asad intensifica los bombardeos sobre Idleb mientras la campaña contra el EI termina

Desde que se firmó el alto el fuego en la región, en setiembre de 2018, 156 civiles han muerto en ataques aéreos del régimen y de su aliado, Rusia

Adrià Rocha Cutiller

sospechosos de ser combatientes grupales de IS del Estado Islámico caminan juntos hacia un punto de detección para los recién llegados dirigidos por las Fuerzas Democráticas Sirias respaldadas por Estados Unidos donde se sospecha que los yihadistas

sospechosos de ser combatientes grupales de IS del Estado Islámico caminan juntos hacia un punto de detección para los recién llegados dirigidos por las Fuerzas Democráticas Sirias respaldadas por Estados Unidos donde se sospecha que los yihadistas / DELIL SOULEIMAN / AFP

Mientras, en el este de Siria, las milicias kurdosirias terminan con los restos de los últimos miembros del Estado Islámico (EI) —y mientras el mundo y toda la prensa internacional mira hacia allá— el régimen de Bashar al Asad ha intensificado los ataques aéreos sobre la región de Idleb, la última en el país plenamente controlada por la oposición a Damasco.

Fue casi instantáneo: hasta hace dos semanas, en la región, imperaba un alto el fuego firmado por Vladímir Putin y Recep Tayyip Erdogan —los presidentes de Rusia y Turquía, respectivamente— en setiembre del año pasado. El alto el fuego había sido respetado casi al completo hasta enero de 2019, cuando Hayat Tahrir al Sham, la filial de Al Qaeda en Siria, se hizo con el control casi total de Idleb.

Después de ello, y tras las protestas airadas de Putin, hubo algunos bombardeos y combates esporádicos; pero fueron poca cosa. Ahora, sin embargo, se han vuelto diarios, todas las mañanas, y esta última oleada empezó justo al mismo tiempo que la operación, en el este, contra el EI. Los lobos muerden cuando nadie mira.

«Las violaciones al alto el fuego entre Erdogan y Putin continúan en cuatro provincias. Son hechas por bombardeos del régimen sirio», ha dicho, este jueves, el Observatorio Sirio por los Derechos Humanos: «Documentamos la muerte de 11 personas este miércoles: siete milicianos y cuatro civiles. Este jueves, un hombre ha muerto en un bombardeo en un mercado en el oeste de la provincia de Idleb. En el mismo ataque han resultado heridas otras ocho personas, entre ellas tres niños», explica la organización, con sede en Londres pero observadores en la zona.

Problema del alto el fuego

En total, desde que, en setiembre de 2018, Putin y Erdogan firmaran ese alto el fuego que no ha servido para mucho ni parado las hostilidades, han muerto 156 civiles en bombardeos del régimen de Asad y se su aliado, Rusia. Entre estos 156 civiles hay 60 niños y 30 mujeres.

El mayor problema del alto el fuego, así, es a qué grupos incluye. Cuando lo firmaron, ambos presidentes dejaron fuera a Hayat Tahrir al Sham, antes conocida como Jabhat al Nusra. En esa época, el grupo controlaba solo una parte de Idleb.

Ahora la controla toda y, precisamente eso —su amplia presencia en la región—, es la excusa perfecta para que ni Asad ni el Ejército ruso respeten el alto el fuego. Eso, por supuesto, deja a la población de Idleb completamente desprotegida: en la actualidad, según la ONU, en la región hay unos tres millones de civiles. La mayoría, entre todos ellos, son desplazados de guerra: gente que ha huido de los avances militares y bombardeos del Ejército de Damasco y del presidente sirio, Bashar el Asad.

Nueva crisis de refugiados

Hasta ahora, Turquía ha estado luchando a muerte para parar la más que posible ofensiva de Asad sobre la región: Erdogan teme que, una operación allí a gran escala, provoque una nueva crisis de refugiados hacia la frontera turca. Ya sería la segunda: Turquía, ahora mismo, es el país que acoge a más refugiados del mundo (unos 3,4 millones).

De hecho, según explica la prensa turca, la presión sobre la frontera ya ha empezado: muchos habitantes de Idleb huyen de los bombardeos hacia el norte, hacia la península Anatolia. De momento, la valla que separa Turquía de Siria está cerrada: nadie la puede cruzar.

Cerca del final del Estado Islámico

Lejos de Idleb, cerca de la frontera entre Siria e Irak, el último territorio del Estado Islámico cuenta sus últimas horas y minutos. Las milicias kurdosirias, quienes lideran la ofensiva contra el EI, aseguran que, en los pocos metros que le quedan al grupo yihadista, aún quedan varios miles de civiles; y unos pocos cientos de milicianos del EI.

Desde mediados de febrero, cuando dicha ofensiva empezó, las estimaciones dicen que de la región han escapado unas 17.000 personas: la mayoría yihadistas, sus mujeres y niños. De ellos, muchos son extranjeros: gente que viajó a Siria para matar y dejarse morir por el Estado Islámico.

«Esperamos una batalla muy dura cuando las evacuaciones de civiles terminen —ha dicho este jueves el portavoz de las milicias kurdosirias, Mustafá Balli—, ya que los que se queden serán los más convencidos en la ideología yihadista y para los que rendirse no es una opción».