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Un producto de Hollywood

El carnaval de Río se "convirtió en un espectáculo comercial y elitista"

La escuela de samba Sao Clemente critica la comercialización de este evento ya que dice, perdió su esencia de ser del pueblo y para el pueblo

El Periódico

El sambódromo en el carnaval de Río de Janeiro, Brasil.

El sambódromo en el carnaval de Río de Janeiro, Brasil. / EFE

Con una fuerte crítica a la comercialización tipo "Hollywood" de la samba y del carnaval, la escuela Sao Clemente abrió el último día de los desfiles del grupo especial de Río de Janeiro, la principal atracción de la fiesta más emblemática de Brasil.

En el segundo y último día de desfiles de las escuelas del grupo especial, la Sao Clemente realzó el espíritu original del carnaval, una fiesta que giraba alrededor del pueblo y para el pueblo y que se convirtió en un espectáculo comercial y elitista. "Miren la forma en que la samba quedó, nuestro pueblo quedó fuera de la jugada, sin lugar en las gradas", coreaban los miembros de escuela ante los 72.000 espectadores en el Sambódromo.

Precios exorbitantes

Carros alegóricos mostraron sin tapujos como el carnaval, un espectáculo del pueblo, se transformó en un evento tipo "Hollywood", donde el arte de la samba se comercializó con exuberancias, dejando atrás la tradición y la cultura popular.

Y es que si bien en el carnaval la gente puede danzar y cantar por las calles de manera gratuita con las comparsas, el principal atractivo, que es el desfile de las escuelas de samba por la histórica avenida de la Sapucaí, queda restringido a quien tenga dinero para pagar las costosas entradas del Sambódromo. Los precios de las entradas oscilan entre los 80 y los 850 dólares en las gradas, y pueden triplicarse en los exclusivos espacios acondicionados con todos los lujos y que se conocen como "camarotes".

El "enredo" (argumento) escogido este año por la Sao Clemente es una relectura de su desfile de 1990, pero con un ojo más crítico que también ataca a las élites que se han construido dentro de las escuelas. Entre ellas las famosas passistas, las divas de los desfiles cuyos contratos suman cada vez más ceros y los cotizados carnavalescos (coreógrafos) que se venden al mejor postor, dejando atrás la tradición del trabajo de barrio, que era el que caracterizaba la esencia real de cada escuela.

Las otras escuelas

Además de la Sao Clemente, pasaron por la Sapucaí Unidos de Vila Isabel, que rendirá un homenaje a Petrópolis, la ciudad imperial; la Portela que recordará la importancia y la trayectoria de la cantante negra Clara Nunes y la Unión de la isla cuyo desfile estará inspirado en la nordestina región del Ceará.

La escuela Paraíso do Tuiuti basará su argumento en una leyenda icono de la región, le elección de un chivo como concejal, y la Mangueira narrará las historias de los héroes que nunca fueron reconocidos en Brasil. El cierre de los desfiles del Sambódromo llegará con la escuela Mocidade Independiente del Padre Miguel, con una historia que mostrará la relación entre la humanidad y el paso del tiempo.

La creatividad a la escena

Los desfiles de las escuelas de samba del denominado Grupo Especial, son el resultado del trabajo que un ejército de personas realiza durante todo el año para lograr el mejor resultado y competir por el anhelado primer puesto. Están los que dan vida al "enredo", los que componen la samba para ese argumento y el carnavalesco que tiene bajo su batuta hacer el montaje del tema.

También los que se encargan de los detalles, los que dan vida a los disfraces y creatividad a las carrozas, y los que se someten a arduas jornadas de ensayos para que los bailes y las coreografías tengan la armonía requerida en la presentación.

Cada una de las escuelas tiene entre 65 y 75 minutos para atravesar los 700 metros de la pista del Sambódromo mientras los jurados califican criterios como creatividad, armonía, disfraces o composición. Las calificaciones de los jurados son leídas el miércoles de ceniza, cuando concluye el carnaval y se conoce la nueva escuela campeona de Río de Janeiro.