19 sep 2020

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Cohen, una bomba de racimo para Trump

El explosivo testimonio ante el Congreso del exabogado del presidente abre múltiples frentes de investigación para los demócratas

Ratifica un retrato demoledor de los métodos y el carácter del mandatario y apunta a potenciales delitos o faltas

Idoya Noain

Donald Trump y su exabogado Michael Cohen.

Donald Trump y su exabogado Michael Cohen.

No ha trascendido lo que Michael Cohen, durante una década abogado personal de Donald Trump, ha dicho esta semana en dos comparecencias a puerta cerrada ante comités del Congreso. Sus siete horas de testimonio público el pasado miércoles ante el Comité de Control de la Cámara Baja, no obstante, fueron suficiente para lanzar una bomba de racimo contra el presidente de Estados Unidos.

Cohen está lejos de ser el testigo que inspira más confianza o credibilidad. Entrará en prisión en mayo por tres años tras declararse culpable de varios cargos, incluyendo el de mentir previamente al Congreso. Y es lógico cuestionar si habría realizado la advertencia sobre un presidente “racista, estafador y tramposo” y su acto de contrición si no hubiera sido acorralado por la investigación del fiscal especial Robert Mueller y la derivada de la fiscalía federal de Nueva York, que le imputó delitos bancarios y de evasión fiscal.

Aun así, hablamos de un presidente al que un contador que mantiene ‘The Washington Post’ atribuye más de 8.700 mentiras o declaraciones engañosas desde que llegó a la Casa Blanca. Y es precisamente el pasado de Cohen trabajando en el círculo más cercano de Trump y para avanzar sus propios intereses el que le reviste de innegable autoridad para trazar el personal y demoledor retrato que hizo el miércoles del carácter y los métodos del actual presidente.

Está por ver qué profundidad o gravedad tienen las heridas políticas para Trump, especialmente porque la parte más fiel de su base electoral hasta ahora se ha mostrado inmune a los escándalos y el Partido Republicano sigue cerrando filas en torno a su líder. Lo seguro es que se abre una nueva fase de turbulencias en una ya turbulenta presidencia.

INVESTIGACIONES ASEGURADAS

Cohen apuntó a potenciales ilegalidades, la más significativa que Trump hizo pagos, una vez que ya ocupaba el Despacho Oval, para devolver a su abogado lo que había pagado para silenciar a Stormy Daniels, intentando además ocultar los pagos. Pero, sobre todo, abrió las puertas a los demócratas, en control de la Casa de Representantes desde enero, a múltiples frentes de investigación sobre la familia Trump, la Organización y la Fundación con su apellido y el propio presidente.

Al menos seis comités ya investigan la vida empresarial de Trump anterior a la presidencia pero ahora el escrutinio se incrementa. Y aunque prácticamente ningún demócrata quiere hablar de “impeachment” aún y la apuesta es aprovechar la nueva mayoría en la Cámara Baja para potenciar las investigaciones, si sacaran a la luz delitos podría ponerse en marcha el primer paso del complicado proceso.

SOMBRAS CONTABLES Y FISCALES

A Donald Trump, según Cohen, le gustaba presumir del valor de su fortuna y solía inflar los números para ganar publicidad o para negociar con bancos, especialmente de Deutsche Bank, la entidad con que más hizo negocios. En cambio, a la hora de pagar a Hacienda, devaluaba el valor de sus activos para rebajar sus obligaciones. Según el abogado, el empresario usó su propia Fundación (disuelta hace meses tras ser señalada por fraude) como su hucha personal y la empleó, por ejemplo, para comprar retratos de sí mismo; también para recibir ingresos, otra treta para eludir al fisco.

Esas son solo algunas de las sombras contables y fiscales, a las que se suma la de potencial fraude a aseguradoras, que Cohen puso sobre la mesa, en buena parte en respuesta al incisivo interrogatorio de Alexandria Ocasio-Cortez y un puñado de otros congresistas demócratas de la última hornada, que encontraron una vía para intensificar las reclamaciones de las declaraciones de impuestos que Trump hasta ahora se ha negado a hacer públicas, así como cuentas de su organización y su fundación.

Cohen sugirió que la fiscalía neoyorquina ya investiga otros potenciales delitos.

LA TORRE TRUMP EN MOSCÚ

Cuando Cohen mintió al Congreso en 2017 lo hizo sobre las negociaciones para construir una Torre Trump en Moscú, diciendo que acabaron en enero de 2016. Como parte de su acuerdo con Mueller confesó que se extendieron por lo menos hasta junio de ese año. Este miércoles Cohen detalló que “Trump sabía de las negociaciones y las dirigió durante la campaña y mintió sobre ello”. Lo hizo, aseguró, “porque nunca esperó ganar” y porque esperaba sacar “cientos de millones de dólares”.

Cohen no llegó a decir que Trump le instara a él a mentir pero explicó que no hacía falta. “No es cómo opera”, explicó. “Me mira a los ojos y me dice no hay negocios con Rusia, luego sale y miente al pueblo estadounidense diciendo lo mismo. A su manera me estaba diciendo que mintiera”. Es lo que llamó el "código".

El abogado señaló que un abogado de la Casa Blanca, Jay Sekulow, y otro de Ivanka Trump y Jared Kushner, Abbe Lowell, revisaron y editaron su testimonio fraudulento. Según él Trump estaba al corriente de las negociaciones (y entre enero y junio de 2016 le preguntó al menos en seis ocasiones sobre cómo avanzaban). También afirmó que tuvo unas 10 sesiones informativas sobre el proyecto con Ivanka y Donald Jr.

Felix Sater, un empresario nacido en Rusia que trabajó con Cohen en el proyecto en Moscú, está ya convocado para comparecer ante el Congreso el 14 de marzo en una sesión abierta a la que también volverá el abogado.

NUEVOS NOMBRES BAJO LOS FOCOS

El nombre que más repitió Cohen tanto por iniciativa propia como a preguntas de los demócratas, hasta en 30 ocasiones, fue el de Allen Weisselberg, consejero financiero de la Organización Trump, en el que prometen centrarse buena parte de los focos de la investigación en el Congreso. Weisselberg conoce como nadie los entresijos de la empresa. Y está señalado por ayudar a orquestar los pagos a Stormy Daniels y su encubrimiento (firmó con Donald Trump Jr. otro de los cheques para reembolsar a Cohen).

Cohen sugirió también entrevistar a Rhona Graff, la secretaria personal de Trump; a tres ejecutivos de la organización (Matthew Calamari, Alan Garten y Ronald Lieberman) y a los abogados Sheri Dillon y Stefan Passantino, que fue asesor legal en la Casa Blanca para temas éticos y ahora asesora a la organización Trump.

Aunque entre los demócratas predomina la apuesta por proceder con cautela para no ser acusados de acosar al presidente y su familia, crecen las posibilidades de que acaben llamando a declarar a Donald Jr., Ivanka y Kushner. Este último está especialmente señalado tras saberse que Trump instó personalmente a que se le permitiera acceso a la información más secreta, pese a que había reticencias en los estamentos de inteligencia y legales a darle ese acceso pues se le considera más vulnerable a influencia de actores extranjeros por sus negocios.

TÁCTICAS MAFIOSAS

Cohen ratificó la imagen de un personaje y un mundo de negocios, influencia y poder que se han ganado comparaciones casi inevitables con los de Los Sopranos o El Padrino. Explicó, por ejemplo, que las amenazas e intimidaciones formaban parte de la rutina del trabajo para Trump y cifró en “500 veces probablemente” las ocasiones en que las empleó. Como ejemplo habló de las ordenes de Trump para presionar a los centros educativos por los que pasó para que no hicieran públicas sus notas, acusación que el abogado apoyó con copias de esa carta amenazando con demandas civiles y penales.

RUSIA, EN MANOS DE MUELLER

Cohen dijo no tener pruebas de que Trump o su campaña se confabularan con el Kremlin durante la injerencia rusa en las elecciones presidenciales pero sí “sospechas”, citando que el entonces candidato conocía de antemano la filtración de correos de Wikileaks o que estaba al tanto de la reunión de su hijo organizó con una abogada rusa que ofrecía material comprometido sobre Hillary Clinton.

Los demócratas han dado muestras de no querer adelantarse a la publicación del informe final de la investigación sobre el Rusiagate de Robert Mueller, pero están preparados también para jugar un papel una vez que esté listo. El fiscal general nombrado por Trump, William Barr, no se ha comprometido a hacer público el informe completo y quedaría en manos del Congreso asegurarse de que se da a conocer toda la información relevante.

LA CRÍPTICA ADVERTENCIA

Cohen dejó en su comparecencia una frase críptica pero alarmante. “Dada mi experiencia trabajando para el señor Trump”, dijo, “temo que si pierde la elección en 2020 nunca habrá una transición pacífica del poder”.