Ir a contenido

CONTROVERSIA EN EL PAÍS CENTROEUROPEO

Una manifestación de estudiantes contra el cambio climático abre grietas en Alemania

A pesar de las críticas a su inacción política Merkel apoya la huelga estudiantil y la ministra de Justicia pide ampliar el derecho a voto a los 16 años

Carles Planas Bou

Manifestación contra el cambio climático en Hamburgo, Alemania.

Manifestación contra el cambio climático en Hamburgo, Alemania. / FOCKE STRANGMANN (EFE)

La ola es cada vez más grande. Este viernes hasta miles de estudiantes tomaron las calles de Hamburgo para protestar contra la inacción política frente al cambio climático, el reto más grande de nuestra generación. Hartos, niños y niñas en edad escolar optaron por hacer huelga y sumar su voz crítica a esta manifestación que se repite cada viernes desde hace semanas bajo el lema ‘Fridays for Future’ (Viernes para el futuro).

Este acto reivindicativo contó esta vez con la presencia de la activista sueca de 16 años Greta Thunberg, quien se hizo famosa al denunciar el fracaso político y mediático frente al calentamiento global en la Conferencia por el Clima de Katowice y el Foro Económico Mundial de Davos. Con una protesta en solitario frente al parlamento de Estocolmo puso la primera piedra para esta movilización global.

Aunque la policía aseguró que la protesta reunió a 3.800 personas los organizadores aseguran que fueron hasta 10.000. Más allá de las cifras, esta manifestación, la enésima que se produce en Alemania, ilustra la fuerza del creciente movimiento estudiantil mundial, que aspira a forzar a sus dirigentes a tomar medidas ambiciosas para resguardar su futuro. “Seguiremos de huelga hasta que hagan algo”, remarcó Thunberg.

BRECHA EN EL GOBIERNO

Presionado desde la calle, el gobierno ha empezado a reaccionar. Hasta ahora habían recibido críticas pero este sábado la canciller Angela Merkel ha apoyado que los escolares “tomen las calles y luchen por una mayor protección climática”, algo que ha considerado como una “buena iniciativa”. Aunque ha pedido paciencia a los jóvenes, Merkel contradice así abiertamente a la ministra de Educación, la también conservadora Anja Karliczek, quien rechazó que la huelga afectase al horario de la escuela obligatoria. Esa ausencia si permiso de los estudiantes podría ser sancionada.

Esa pequeña brecha en el ejecutivo alemán también se ha evidenciado con el apoyo a los manifestantes de la ministra de Justicia. La socialdemócrata Katarina Barley ha ido un paso más allá al solicitar una ampliación del derecho a voto hasta los 16 años para dar cabida a esta generación políticamente comprometida, cuyas acciones, asegura, merecen un “profundo respeto”. “Deberíamos estar orgullosos”, ha añadido Svenja Schulze, ministra de Medio Ambiente.

ALEMANIA SIGUE CONTAMINANDO

Más allá de las palabras, los manifestantes exigen medidas completas. Este enero el gobierno alemán fijo el 2038 como fecha límite para abandonar el uso del carbón, un gesto con el que se pretende impulsar las energías renovables y cumplir los objetivos climáticos fijados para el 2030. El año pasado el 40% de la energía utilizada en el país provino de fuentes renovables, superando al carbón por primera vez.

No obstante, el modelo climático alemán también tiene muchas pegas. Alemania sigue siendo el país que más lignito consume, el combustible fósil que emite más dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera. Añadido a que el uso del carbón apenas se ha reducido y a que los incentivos a las energías limpias no han crecido demasiado, los estudios señalan que el país va en la dirección equivocada y no cumplirá sus objetivos de reducción de emisiones contaminantes para el 2020. Hace falta mucho trabajo y los más jóvenes saben que no hay tiempo que perder.