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ESCANDALO PRESIDENCIAL

El Senado denuncia fallos graves del Elíseo en el caso Benalla

Un demoledor informe sostiene que la seguridad de Macron se vio afectada por el exceso de confianza hacia este excolaborador

La comisión pide que se traslade el análisis a la fiscalía tras constatar que el exjefe de seguridad del pesidente mintió a la Cámara

Eva Cantón

Alexandre Benalla.

Alexandre Benalla. / BERTRAND GUAY (AFP)

El ‘caso Benalla’ no habría existido si el Elíseo hubiera sancionado convenientemente al antiguo colaborador de Emmanuel Macron grabado ‘in fraganti’ pegando a unos manifestantes el Primero de Mayo del 2018. Pero no lo hizo y desató una cadena de irresponsabilidades -fruto del nerviosismo palaciego por controlar lo que iba a ser el mayor escándalo del mandato- que terminó sacando a la luz graves fallos de funcionamiento en la cúpula del Estado.

Las 120 páginas del informe presentado este miércoles por la comisión del Senado –cámara de mayoría conservadora- tras siete meses de investigación sobre el papel del ex jefe de seguridad de Macron son demoledoras. Sus conclusiones son una acusación en toda regla, casi una declaración de guerra al Elíseo por haber permitido que un individuo de dudoso pasado gozara de unos niveles de confianza tales que le permitieron encargarse de la seguridad del presidente de la quinta potencia mundial.

La recriminación parlamentaria no se detiene ahí porque acusa a tres altos responsables del Elíseo, entre ellos al director del Gabinete de Macron, Patrick Strzoda, de haber omitido o dado información incoherente y contradictoria a la comisión.

Petición a la Fiscalía

Además de una lista de recomendaciones para evitar un nuevo fracaso del aparato del Estado, los senadores quieren que la fiscalía tome cartas en el asunto al considerar que Alexandre Benalla mintió cuando fue interrogado en la cámara y bajo juramento sobre su permiso para llevar armas, sus pasaportes diplomáticos o sus contratos con un oligarca ruso próximo a Vladimir Putin.

“Hay suficientes elementos para estimar que la seguridad del presidente de la República ha sido afectada”, ha dicho ante la prensa Philippe Bas, senador del partido conservador Los Republicanos y presidente de la comisión.

La investigación ha descubierto un rosario de anomalías, desde sanciones insuficientes hasta evitar poner los hechos en manos de la justicia pasando por dar un permiso de armas irregular, llevar armas en presencia del presidente, no respetar las reglas deontológicas sobre conflicto de intereses, conservar un teléfono cifrado después de haber sido despedido y cuatro pasaportes diplomáticos o no dar instrucciones a la policía de fronteras para impedir a Benalla salir del país. “Eso ya es mucho. Lo del 1 de mayo no es más que la punta del iceberg”, ilustró Bas.

Respuesta del Elíseo

El portavoz gubernamental, Benjamin Griveaux, ha contestado el informe senatorial y ha adelantado que el Elíseo aportará respuestas factuales. “Me parece curioso que las asambleas se pronuncien sobre la organización del poder ejecutivo”, ha criticado.

Alexandre Benalla, de 27 años, está desde este martes en detención provisional por haberse saltado el control judicial y todo apunta que el periplo judicial del antiguo guardaespaldas de Macron no ha hecho nada más que empezar.

Papel central en la seguridad

Uno de los ponentes del informe, el senador socialista Jean Pierre Sueur, explicó que lo llamativo de este caso era que, cuando los funcionarios percibían la protección que tenía Benalla por parte de sus superiores ,“todo empezaba a funcionar mal”.

"Desde el Elíseo hasta el Ministerio del Interior, la prefectura de  Policía, el Quai d’Orsay e incluso en las embajadas·, ha dicho, destacando el papel central del ex colaborador del presidente en la organización de su seguridad. "No ejercía solo funciones logísticas, sino que, amparándose en la confianza que depositaron en él y en la ambivalencia de las misiones oficiales, se arrogó un papel central en los servicios de seguridad de la quinta potencia mundial", ha recalcado.

El senador ha añadido que Benalla participó en una célula restringida encargada de definir una nueva estrategia de seguridad de la presidencia cuyo objetivo era marcar  distancias respecto al Ministerio del Interior para funcionar de manera autónoma, algo contrario a la tradición de la V Republica. 

En julio del 2018 Le Monde destapó el escándalo al desvelar la identidad del agente que golpeaba a manifestantes haciéndose pasar por policía. A finales de diciembre, el diario Mediapart publicó que Benalla conservaba sus pasaportes diplomáticos a pesar de haber sido despedido y que había hecho numerosos viajes de negocios a países africanos. Este mismo medio sacó a la luz el pasado enero los vínculos de Benalla con un oligarca ruso con el que había firmado varios contratos.