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YIHAD GLOBAL

Una de las adolescentes británicas captada por el Estado Islámico pide volver a casa

Un periodista del diario 'The Times' descubre a la fugada hace cuatro años en un campo de refugiados de Siria

Begoña Arce

Foto de Shamima Begum, mostrada por su hermana Renu, en una rueda de prensa en el 2015.

Foto de Shamima Begum, mostrada por su hermana Renu, en una rueda de prensa en el 2015. / AFP / LAURA LEAN

Shamima Begum era una de las tres alumnas de la escuela de Bethnal Green en el Este de Londres, que, en febrero del 2015, tomaron un avión rumbo a Turquía para unirse a un grupo yihadistas de Estado Islámico. La fuga de las menores fue un auténtico shock para sus familias y para la sociedad británica.  La adolescente y otra de las fugadas, Amira Abase, apenas tenían 15 años. La mayor del grupo, Kadiza Sultana, sólo 16. Dos meses antes otra estudiante del mismo centro escolar había partido para Siria.  

Muerte de dos hijos

Ahora, a los 19 años, esperando su tercer hijo, Shamima quiere volver al Reino Unido. “Llévenme a casa”, le pidió al reportero del diario The Times, Anthony Loyd, que la localizó en un campo de refugiados es el norte Siria, donde se agolpan 39.000 personas. A punto de dar a luz, la joven había huido  dos semanas antes de Baghuz, al Este del país, el último reducto del califato, después de que su marido se rindiera a los miembros de las Fuerzas Democráticas Sirias, sin que se sepa de su suerte. ”Al final simplemente no podía aguantar más. No podía soportarlo por más tiempo”.

Kadiza Sultana (izquierda),  Shamima Begum (centro) y Amira Abase, captadas por una cámar de seguridad del aeropuerto londinense de Gatwick. /POLICÍA METROPOLITANA DE LONDRES vía ap

En los últimos meses, durante el derrumbe del califato, había perdido a sus dos hijos de corta edad. Uno de ellos, un niño de ocho meses, pereció por desnutrición, la niña de año y medio, falleció un mes más tarde. En el hospital de Hajin, la ciudad donde se hallaba en el aquel momento y donde están enterrados ambos, “no había medicinas ni suficiente personal”.  Su prioridad es que el bebé, a punto de llegar en cualquier momento, no corra la misma suerte.  

Cabeza cortada

A pesar de las penalidades vividas Shamima no se arrepiente, ni reniega de aquella decisión de viajar a Siria.  Cuatro años después, la quinceañera que se unió al califato es una mujer endoctrinada. “No lamento haber venido”, afirma. Al llegar a Raqqa  estuvo en una casa con otras ‘novias’ recién llegadas. “Pedí casarme con un luchador que hablara inglés, de entre 20 y 25 años”. Diez días más tarde estaba casada con un holandés de 27 años convertido al islam. Con él ha permanecido durante todo este tiempo.  En Raqqa, “la vida era normal. La vida que se veía en los videos de propaganda. Todo el mundo sabe que había bombas y cosas así, pero aparte de eso…”. Lo que había también eran ejecuciones en masa, algo que no parecía quietarle el sueño. “Cuando vi por primera vezuna cabeza cortada en un bidón, no me alteró para nada. Era un combatiente capturado en el campo de batalla, un enemigo del islam. Sólo pensé en qué le habría hecho a una mujer musulmana si hubiera podido.

Difícil dilema

Las cuatro escolares británicas acabaron casadas con soldados de Isis.  Una de ellas, Kadima Sultana, murió, según su familia en el 2016 en un ataque aéreo de Rusia. Amira Abase y Sharmeena Begun, optaron por quedarse en Baghuz. “Son fuertes, yo respeto su decisión. Se avergonzarían de mí si sobreviven a la batalla y supieran que me marche". Pero en sus respuestas a Loyd se percibe cierto desencanto. “El califato está acabado. Había tanta opresión y corrupción que no creo que merezcan la victoria”.  "Sólo quiero volver a casa y tener a mi niño. Eso es todo lo que quiero. Haré lo que sea para poder volver a casa y vivir tranquilamente con mi hijo”.  

La ‘reaparición’ de Shamima y su petición plantea un difícil dilema al gobierno británico y los servicios de inteligencia. Su propia familia ha pedido “tiempo y espacio para asimilar lo que ha pasado”.  El Secretario de Estado para la Seguridad, Ben Wallace, no quiso comentar el caso particular de la joven británica, pero advirtió en la BBC que “podría ser procesada en el Reino Unido”.  Cualquier británico que haya ido a Siria a luchar con la yihad o apoye grupos terroristas, señaló Wallace, debe  saber que será interrogado, investigado y, posiblemente  procesado, si retorna al Reino Unido. Además reconoció que no tratará de recatar a la refugiada. “No voy poner en peligro la vida de los británicos yendo a buscar terroristas o antiguos terroristas en un Estado en quiebra”. 

Dal Babu, antiguo Inspector en Jefe de la Policía Metropolitana, cree que todos deben recordar que, Shamima fue captada cuando era una niña y fue víctima de “un lavado de cerebro”. Otro antiguo jefe de la policía, Peter Fahy, que estuvo al frente del programa de prevención del terrorismo cuando las menores huyeron a Siria, afirmó que el gobierno no tiene “interés particular” en facilitar su retorno. “Si la mujer hubiera mostrado completo remordimiento, podría ser completamente diferente”.