Ir a contenido

TORMENTA EN WASHINGTON

Trump cuestiona el acuerdo para evitar otro cierre la Administración de EEUU

El pacto entre demócratas y republicanos le daría el presidente una cuarta parte de los fondos que reclama para el Muro

Ricardo Mir de Francia

Trump, durante su mitin en El Paso (Texas).

Trump, durante su mitin en El Paso (Texas). / AFP

Demócratas y republicanos han alcanzado un principio de acuerdo para evitar un nuevo cierre parcial de la Administración a solo cuatro días de que expire el plazo para seguir financiando con normalidad el entramado institucional. El pacto cocinado en el Congreso incluye fondos para expandir el vallado en la frontera con México, pero la cantidad acordada representa solo una cuarta parte de lo que reclamaba el presidente Donald Trump. El optimismo es la tónica dominante en el Capitolio, pero la última palabra la tendrá el inquilino de la Casa Blanca, quien ya ha arrojado muchas dudas sobre el futuro de la propuesta. “No puedo decir que esté contento ni entusiasmado”, ha dicho el dirigente republicano sin llegar a afirmar que vetará el acuerdo. 

Este último pulso político llega menos de tres semanas después del final del último cierre parcial de la Administración, el más largo en la historia del país, 35 días que dejaron a 800.000 funcionarios temporalmente sin sueldo y paralizaron una parte substancial de los servicios que presta el sector público. Pocos quieren que se repita. Ni siquiera el presidente. “Espero que no vuelva a haber un cierre”, ha señalado desde la Casa Blanca tras cuestionar el acuerdo. El potencial castigo electoral preocupa a los legisladores, conscientes del hartazgo de una ciudadanía que se siente presa de la tendencia de sus políticos a priorizar sus intereses partidistas sobre el interés general.  

De ahí que esta vez ambos partidos hayan hecho los deberes con un acuerdo que contempla casi 1.400 millones de dólares para sellar con estacas metálicas otros 88 kilómetros de la frontera mexicana, una cifra que está sin embargo muy lejos de los 5.700 millones que demandaba el presidente. Aun así, es bastante más de lo que Trump consiguió hace tres semanas: ni un solo dólar para su “hermoso Muro”. En cualquier caso, el pacto no es del todo malo para los intereses republicanos. Les permitiría aumentar el espacio dedicado a encerrar a los inmigrantes indocumentados en los centros de detención. Las 49.000 camas diarias con las que cuenta actualmente el sistema, podrían incrementarse hasta las 58.000. Los demócratas aspiraban a que quedaran en 35.000, la cifra media que imperó durante el mandato de Obama. 

Desde que Trump comenzó a vender la propuesta estrella de su programa político, ha ido haciendo concesiones. Ya no dice que México pagará la construcción del proyecto y tampoco aspira a una mole de hormigón como la construida por Israel en Cisjordania para encerrar a los palestinos en pequeños bantustanes. Se conforma con barreras metálicas y estacas, no muy distintas a las que ya existen a orillas del río Grande desde que el demócrata Bill Clinton empezó a blindar la frontera en los años noventa. 

De los 3.144 kilómetros de confín entre ambos países, patrullados por 16.000 agentes de la Guardia Fronteriza, las vallas cubren actualmente un tercio de su recorrido, según datos oficiales. Principalmente el perímetro de las grandes ciudades, poblaciones que viven del comercio con México, uno de los motivos que explica el escaso apoyo que el Muro genera en la frontera. Trump lo quiere blindar todo y, aunque hasta ahora solo ha conseguido plata para 22 kilómetros, está vendiendo la idea de que la barrera está en marcha. En su mitin del lunes en El Paso, una de las ciudades fronterizas de Tejas, el eslogan “Acabemos el Muro” suplantó a ese otro de “Construyamos el Muro” en muchos carteles. 

La derecha más fiel al trumpismo le aprieta para que no se rinda. “Cualquier republicano que apoye este acuerdo basura, tendrá que dar explicaciones”, dijo el lunes Sean Hannity en su programa de Fox News.