29 feb 2020

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CRISIS EN EL PAÍS CARIBEÑO

Ni las estatuas quedan en pie en Venezuela

Robadas más de 6.800 esculturas y bustos de bronce por los aprietos económicos

Unas 297 toneladas se han fundido en el extranjero, unas pérdidas de 1,5 millones de euros

Abel Gilbert

Tránsito de personas cargadas de enseres y alimentos en el puente  Simón Bolivar que une la ciudad colombiana de Cúcuta con Venezuela.

Tránsito de personas cargadas de enseres y alimentos en el puente  Simón Bolivar que une la ciudad colombiana de Cúcuta con Venezuela. / AFP

Bustos. Monumentos ecuestres y réplicas de las espadas de Simón Bolívar. La crisis no deja nada en pie ni siquiera el recuerdo forzado de tantos hombres uniforme y a caballo cuyo culto el Estado se dedica a preservar.  El equipo de IAM Venezuela (Monumentos y bienes institucionales, según sus siglas en inglés) ha contabilizado el robo de 6.812 piezas de estatuas en 12 estados del país. Esto representa 297 toneladas de bronce. El kilogramo  fundido se paga a seis dólares (unos 5,30 euros) en Cúcuta, la ciudad fronteriza colombiana desde donde, bajo la supervisión de EEUU, se busca iniciar la ayuda humanitaria que horade al Gobierno de Nicolás Maduro. Hasta noviembre pasado, las pérdidas materiales llegaron a los 1,5 millones de euros .

Venezuela tiene una especial predilección por las figuras y efigies de militares. Esa profusión de esculturas conmemorativas de personajes armados guarda relación con el fuerte predominio castrense a lo largo de la historia como república. Entre 1830 y 1958, el año en que es derrocado el dictadorzuelo con rango de general Marcos Pérez Jímez y comienzan los años de la democracia representativa o "puntofijista", según la calificación despectiva del chavismo, los civiles apenas gobernaron diez años. Es el tiempo durante el cual la piedra y el bronce tomaron la forma de generales y coroneles, golpistas e insurrectos, de nombres insignes y de traidores, para ocupar un lugar en el espacio público.

El movimiento bolivariano añadió su propia cuota de monumentalismo. Las estatuas de Hugo Chávez se levantaron en diversas zonas del país como recordatorio de la "eternidad" del comandante. Sus enemigos ya se ensañaron con dos de ellas. 

Pillaje

La debacle económica ha multiplicado la violencia y los robos. El pillaje de objetos acompañó la lógica de la hiperinflación. Primero se saquearon lápidas funerarias, luego iglesias y vestigios coloniales. Los ladrones no se demoraron en encontrar un negocio en los cables telefónicos. Y el bronce sin oropeles llevó al bronce de la gloria. Así fue que los maleantes empezaron a desmontar estatuas ecuestres, bustos, cuerpos completos, placas: parte de la memoria colectiva fue sometida al trasiego del contrabando.

En el estado de Mérida se han llevado el 40% de sus estatuas. El metal no solo viaja de manera ilegal a Colombia. También se vende en Trinidad y Tobago, Curazao y hasta en el mercado asiático. Todavía desconcierta el modo de operar de los ladrones. Muchos se preguntan cómo es posible que 300 kilos de bronce se esfumen en la ciudad sin que mediara antes una intervención policial.

Las estatuas de civiles son minoría en Venezuela. Pero quedan igualadas en la ola de sustracciones. Los centenares de kilogramos que se utilizaron para rendir homenaje al fray Juan Ramos de Lora, el primer obispo de Mérida y fundador de la Universidad de Los Andes, corrieron la misma suerte que el poeta y dramaturgo Udón Pérez. El autor de La voz del alma murió en 1926 de un derrame cerebral. "Todo se me va", fueron sus últimas palabras, tan actuales en el presente. De su estatua de dos metros en Maracaibo solo quedó el pedestal.