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DESHIELO

Washington desvela que Pionyang ha prometido destruir todas sus instalaciones nucleares

El anuncio se produce en vísperas de la segunda cumbre bilateral con EEUU

Adrián Foncillas

Prueba de lanzamiento de misiles en Corea del Norte.

Prueba de lanzamiento de misiles en Corea del Norte. / AFP

Corea del Norte se ha comprometido a sacrificar todas sus instalaciones nucleares en las vísperas de la segunda cumbre bilateral con Estados Unidos. Lo ha desvelado Stephen Biegun, enviado especial de Washington al país asiático. La hemeroteca previene contra el fogoso entusiasmo y la fe en los compromisos norcoreanos pero del discurso de Biegun se extrae la saludable certeza de que Washington ha aprendido la lección del fracaso de Singapur.

Pionyang avanzó que “desmantelará y destruirá todas sus instalaciones para la elaboración de uranio y plutonio” que nutren sus bombas. El compromiso, concretó Biegun, llegó en una reunión reciente entre Kim Jong-un y Mike Pompeo, secretario de Estado. El alto funcionario subrayó el listado detallado de todas las instalaciones y armas nucleares que Pionyang nunca ha entregado como punto de partida porque es imposible negociar sobre lo desconocido. “Necesitamos entender por completo la extensión del programa de armas de destrucción masiva  y de misiles a través de una declaración pormenorizada”, añadió.

La falta de garantías y concreciones arruinó la pasada cumbre presidencial en Singapur. Trump la aireó como un triunfo histórico y dio por concluido el asunto norcoreano pero los problemas alertados por los expertos pronto empezaron a emerger. El acuerdo eran cuatro vaporosos compromisos que no contemplaba la entrega del listado de las armas e instalaciones nucleares norcoreanas, ni la fiscalización del desarme por inspectores internacionales, ni un calendario con plazos concretos. El escrutinio desde el espacio del suelo norcoreano ofrece periódicas revelaciones de complejos secretos. Ocurrió el mes pasado: los satélites mostraron lo que se parece mucho a una base de misiles que nunca había sido revelada por el régimen.

La base de Sino-ri está a unos 200 kilómetros al norte de la Zona Desmilitarizada y ocupa 18 kilómetros cuadrados, según el think tank estadounidense Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos. Sirve de almacén para los misiles Norong, cuyo medio alcance los faculta para ataques nucleares y convencionales a Corea del Sur, Japón o la base estadounidense en la isla de Guam. Asegura el CSIS que es sólo uno de los aproximadamente veinte centros del programa nuclear y misilístico que no han sido declarados. El 'think tank' dice haber identificado ya 13. El énfasis de Biegun y Pompeo sugiere que Trump no firmará otro acuerdo sin la información y las garantías imprescindibles.

Sanciones económicas vigentes

El alto diplomático también reiteró que Washington no levantará las sanciones económicas hasta que no se certifique la completa desnuclearización. Ese asunto también torpedea cualquier acuerdo. Corea del Norte se siente comprensiblemente decepcionada porque el amontonamiento de gestos unilaterales (moratoria de lanzamiento de misiles y ensayos nucleares, destrucción del principal silo nuclear y otras instalaciones icónicas…) no ha sido premiado aún por Washington.

Biegun vislumbró una solución en las medidas que Washington podría aprobar como alicientes para acelerar el proceso. Aludió a la llegada de ayuda humanitaria o la exploración con otros países de posibilidades de inversión en una economía estrangulada por las sanciones. Biegun negó las paralizantes exigencias que muchos le achacan a Washington: “No estamos diciendo que no haremos nada hasta que ellos lo hayan hecho todo”. Esa es, exactamente, la sensación que comparten Pionyang y muchos analistas internacionales.

El mensaje de la diplomacia estadounidense ha virado hacia un medido realismo después de aquel optimismo desbordado que veía a Pionyang tirando todas sus armas nucleares al río al alba. Biegun aseguró que Washington está preparada para finiquitar un conflicto de 70 años pero asumió que “hay más trabajo por delante del que ya hemos hecho”.

Trump desvelará la semana próxima la fecha y el lugar de la segunda cumbre presidencial. Las filtraciones apuntan a Hanoi en la última semana de febrero. El presidente ha repetido el “tremendo progreso”. “Ellos desean esta reunión y creo que quieren hacer algo, ya veremos”, dijo el jueves. Sus servicios de inteligencia no lo ven tan claro. En un informe presentado recientemente al Senado calificaban de “muy improbable” que Corea del Norte sacrifique su carta nuclear.