Ir a contenido

PROTESTAS EN FRANCIA

Los 'chalecos amarillos' salen a la calle pese al diálogo con Macron

Las protestas, sin incidentes destacados, se extienden por toda Francia

El Periódico

Varios  chalecos amarillos  forcejean con gendarmes galos mientras aguardan la llegada del presidente frances  Emmanuel Macron  a un debate con alcaldes de una zona rural del sur este viernes en Souillac.

Varios  chalecos amarillos  forcejean con gendarmes galos mientras aguardan la llegada del presidente frances  Emmanuel Macron  a un debate con alcaldes de una zona rural del sur este viernes en Souillac. / GUILLAUME HORCAJUELO (EFE)

Decenas de miles de 'chalecos amarillos' se han manifestado por décimo sábado consecutivo en toda Francia, a pesar de los contactos mantenidos por el presidente Emmanuel Macron con el colectivo para intentar apaciguar una crisis que dura ya más de dos meses. Los autoproclamados portavoces de los chalecos amarillos" desacreditaron este debate nacional y llamaron incrementar las manifestaciones.

Gritos como 'Renuncia Macron' pudieron ser escuchados en la concentración de 7.000 manifestantes en París.  'Gran debate, gran estafa', fue otra de las consignas escuchadas en referencia al ofrecimiento de diálogo de Macron.

El número de participantes en las manifestaciones,  solo un poco más bajo que el sábado anterior, sirve como un indicador de la efectividad del gran debate nacional lanzado por el presidente Macron para frenar la crisis, la peor desde su elección en el 2017. 

80.000 policías

Las autoridades francesas organizaron un gran despliegue policial para evitar disturbios. Unos 80.000 agentes fueron movilizados en todo el país, 5.000 de ellos en París, principal escenario de las protestas.

Los principales monumentos de la capital estuvieron rodeados de un importante dispositivo antidisturbios para evitar que se repitan las imágenes de enfrentamientos y degradaciones del espacio público de jornadas anteriores.

La oposición ya ha comenzado a criticar los debates planteados por Macron y acusa al presidente de temer el contacto directo con la ciudadanía de a pie, por lo que se refugia detrás de reuniones con los alcaldes, y considera que los temas están dictados desde el Elíseo.

La ultraderechista Marine Le Pen consideró el debate como "una vasta operación de comunicación" a pocos meses de las europeas, mientras que para el izquierdista Jean-Luc Mélenchon se trata de "una estafa".

Tampoco los conservadores moderados y los socialistas han ahorrado críticas a Macron; los primeros sostienen que el presidente busca darse baños de masas mientras los segundos le acusan de no poner encima de la mesa la suspensión del impuesto a los más ricos que el presidente eliminó en el inicio de su mandato.