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democracia cristiana

El nuevo jefe de los aliados bávaros de Merkel es un halcón antiinmigración

Markus Söder releva a Seehofer, ministro del Interior y enemigo íntimo de la cancillera, en la presidencia de la CSU

"Es un provocador y ha crecido dentro del partido intentando emular a los ultraderechistas", explica el analista Delle Donne

Carles Planas Bou

Markus Söder (izquierda) y Horst Seehofer, su antecesor en la presidencia de la Unión Social Cristiana (CSU), durante el congreso del partido, celebrado el 19 de enero del 2019 en Múnich.

Markus Söder (izquierda) y Horst Seehofer, su antecesor en la presidencia de la Unión Social Cristiana (CSU), durante el congreso del partido, celebrado el 19 de enero del 2019 en Múnich. / AFP / CHRISTOF STACHE

Cambios en el conservadurismo alemán. Markus Söder se ha convertido este viernes en el nuevo presidente de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU). Reunidos en un congreso especial celebrado en el parque Olímpico de Múnich, el primer ministro del estado de Baviera ha obtenido una rotunda victoria con un 87,42% de los votos a favor, menos del 90% que se puso como objetivo. “Hemos pasado por momentos difíciles […] Debemos adaptarnos a los nuevos retos”, ha asegurado ante los delegados del partido.

Söder sucede así a Horst Seehofer, ministro federal del Interior y quien comandaba la presidencia de los conservadores bávaros desde el 2008. Crítico con la política migratoria de la cancillera Angela Merkel, el adiós de Seehofer podría ser visto con buenos ojos, pero en Berlín no están como para tirar cohetes.

Nacionalista y antiinmigración

Desde la segunda fila, Söder buscaba ese cargo desde hacía tiempo. Miembros de facciones rivales dentro del mismo partido, el pasado marzo ya le ganó la partida a Seehofer al ser nombrado líder del ejecutivo regional. Al joven político le tocaba esperar una nueva crisis y esa llegó con el golpe electoral sufrido en las elecciones bávaras, su peor resultado en más de 60 años.

Más carismático y popular que su predecesor, Söder comparte su ambición y su tono marcado por exabruptos nacionalistas e islamófobos. Mientras el ministro celebraba su 68 aniversario con la deportación de 68 refugiados afganos su joven aprendiz hacía instalar cruces cristianas en todos los centros públicos de Baviera. “Es un provocador, así ha crecido dentro del partido intentando emular a los ultraderechistas”, explica Franco Delle Donne, analista y consultor político residente en Baviera.

Con el adiós de Seehofer la renovación del partido queda en manos de Söder y en la que también tendrá un papel importante Manfred Webercandidato a la presidencia de la Comisión Europea como representante del grupo popular. Ellos deberán tejer una nueva relación con su partido hermano, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), y su nueva líder, Annegret Kramp-Karrenbauer, quien ha asistido al congreso bávaro. “Es difícil pensar que quien lideró una campaña tan desastrosa solvente ahora la crisis de identidad del partido”, apunta Delle Donne. A pesar del rejuvenecimiento de la CSU, Merkel seguirá teniendo a un gran enemigo entre sus filas.

Adiós a Seehofer

Seehofer, quien pasará ahora a ser presidente honorario de la CSU, es también uno de los políticos más impopulares del país. Rodeado constantemente por la polémica y las críticas a la política migratoria de su propio gobierno, el enemigo íntimo de la canciller dio a conocer su paso atrás dos semanas después de que ella anunciase su adiós a la presidencia de la CDU.

Como en la de Merkel, la renuncia de Seehofer se debe a los malos resultados electorales de su partido. A pesar de que Söder era el candidato de la CSU, la pérdida de hasta 10 puntos y de la mayoría absoluta en Baviera fue achacada al endurecimiento retórico del ministro, que, intentando captar el voto ultraderechista alienó a su electorado más centrista y cristiano. El ultimátum lanzado en julio contra su propio gobierno amenazando con cerrar las fronteras de Alemania unilateralmente y su férrea defensa del controvertido jefe de la inteligencia doméstica contribuyó a ello.

Según la prensa alemana, Seehofer también aseguró a sus correligionarios que seguramente abandonará el ministerio antes del 2021, cuando termina la legislatura. Tan solo un 29% de los alemanes quiere que siga en el gobierno, una cifra que se dispara al 75% si solo se pregunta a los votantes de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).