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Atentado terrorista

Duque reactiva órdenes de captura contra negociadores del ELN en Cuba

El Gobierno colombiano le atribuye al esa guerrilla el atentado con coche-bomba contra la Escuela de Cadetes de la Policía

Las consecuencias de la acción terrorista amenazan con ser regionales e implicar a La Habana y Caracas

Abel Gilbert

Iván Duque ofreciendo una rueda de prensa.

Iván Duque ofreciendo una rueda de prensa. / AFP

El atentado terrorista contra la academia de policía bogotana que provocó más de 20 muertos y 70 heridos amenaza con transformarse en un conflicto regional que, además, puede averiar seriamente la arquitectura del proceso de paz que alcanzaron en La Habana el Estado colombiano y las FARC en 2016. El presidente Iván Duque no solo apuntó contra el Ejército de Liberación Nacional (ELN) después que todas las responsabilidades de la acción terrorista recayeran sobre esa fuerza insurgente que en los años sesenta tuvo un origen en el guevarismo. “He ordenado el levantamiento de la suspensión de las órdenes de captura a los 10 miembros del ELN que integraban la delegación de este grupo en Cuba y he revocado la resolución que creaba las condiciones que permitan su permanencia en ese país. Esto significa la terminación inmediata de todos los beneficios otorgados a ellos en el pasado por el Estado y la activación de las circulares rojas de la Interpol”. El mandatario añadió: “agradecemos la solidaridad expresada por el Gobierno de Cuba el día de ayer y hoy les pedimos hacer efectivas las capturas de los terroristas que se encuentran en su territorio y entregarlos a las autoridades policiales colombianas”. Desde mediados de los años sesenta, el castrismo fue un condescendiente padrino del ELN. En distintos momentos del conflicto armado colombiano, sus principales líderes se refugiaron en la isla que tuvo un papel relevante en el acuerdo entre las FARC y el Gobierno de Juan Manuel Santos. Todos los ojos de los analistas apuntan ahora hacia la mayor de las Antillas, a la espera de la respuesta oficial al pedido del presidente de Colombia. Lo que diga u omita tendrá innegables consecuencias políticas.

Las actividades del ELN en la frontera con Venezuela han sido a la vez otro motivo de roce entre Bogotá y Caracas. La percepción de que la tragedia que enluta a Colombia ha empezado a trasvasar los límites de ese país la dio nada menos que el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. “Nos gustaría que Venezuela no diera guarida, protección, a esos terroristas del ELN”, dijo el líder de la ultraderecha, quien ya tiene su propia refriega verbal y diplomática con Nicolás Maduro.

UN GUERRILLERO OPUESTO A LAS NEGOCIACIONES

De acuerdo con el diario El Epectadior, Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, a quien las autoridades y el ELN llaman “Pablo” o “Pablito”, estaría detrás del atentado. Quinchia es uno de los dirigentes de la última guerrilla en actividad en Colombia que se opone a iniciar conversaciones con el Gobierno de derechas para abandonar la lucha armada y firmar su propio acuerdo de paz. El Espectador consignó que “Pablito” es señalado de tener nexos con José Aldemar Rojas Rodríguez, el conductor que se inmoló con el coche bomba en la escuela policial. “Su zona de influencia es en Arauca, departamento donde el vehículo realizó, según las autoridades, su última revisión técnico-mecánica” antes del atentado. En este contexto, las fuerzas de seguridad capturaron a Ricardo Andrés Carvajal Salgar por su presunta participación en el ataque. Una conversación telefónica interceptada los llevó a su casa en el sur de la capital. Carvajal se declaró inocente al llegar a los tribunales.

EL HORIZONTE DE PAZ DAÑADO

Los 80 kilos de pentolita que llevaron la muerte y el dolor a un país que en parte recela de los resultados de las anteriores tratativas con las FARC, hicieron llegar su onda expansiva hacia todos aquellos que creen que Colombia un recrudecimiento de la vía contrainsurgente. “La responsabilidad de la acción criminal de ayer no puede atribuirse al proceso de paz que se ha llevado en los últimos años, como pretenden algunos. Por el contrario, quienes perpetraron esa masacre -sea cual sea su origen ideológico o sus motivaciones- buscan hacer daño a la paz”, dojo el senador de izquierdas, Iván Cepeda.

Al asumir la presidencia, el pasado 7 de agosto, el delfín de Álvaro Uribe dijo que revisaría la conveniencia de seguir negociando con el ELN. La sangre derramada en la academia policial le ha permitido concluir que  el ELN no tiene ninguna genuina voluntad de paz”. Los colombianos han experimentado “un dolor similar” al que debieron atravesar en el pasado “Madrid, Nueva York, París, Londres, Buenos Aires y otras tantas sociedades que encontraron en la unidad y en la contundencia la mejor línea de defensa contra el terror”.  El presidente no cerró por completo la posibilidad de una eventual conversación con la insurgencia. No obstante reconoció  que decisiones como la que ha tomado hoy traen implicaciones y desafíos para toda Colombia.