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GOBIERNO SUECO

Suecia bloquea a la ultraderecha para formar Gobierno

El primer ministro socialdemócrata Stefan Löfven obtiene la abstención de centristas, excomunistas y liberales para revalidar su Ejecutivo en minoría con los verdes

El acuerdo permite al país nórdico mantener el cordón sanitario a la formación antiinmigración Demócratas Suecos, partido con raíces neonazis

Carles Planas Bou

El socialdemócrata Stefan Löfven, primer ministro sueco.

El socialdemócrata Stefan Löfven, primer ministro sueco. / JESSICA GOW (AP)

Suecia ya tiene Gobierno. Tras 131 días de desencuentros y negociaciones, este viernes el Parlamento nórdico ha dado luz verde a que el socialdemócrata Stefan Löfven revalide su mandato para seguir como primer ministro del país al frente de un Gobierno de coalición en minoría entre su partido (SAP) y los verdes (MP) que bloquea a la ultraderecha.

Casi cuatro meses después de unas elecciones que dificultaron aún más el juego de equilibrios sueco, el nuevo Gobierno ha salido adelante con 153 votos a favor, 115 en contra y hasta 77 abstenciones. Para ello ha sido necesaria la colaboración de liberales (L), centristas (C) y de la izquierda poscomunista (V), tres partidos más pequeños.

Este fin de semana Löfven decidirá los nuevos miembros de su gabinete y el lunes dará a conocer esos nombres así como el programa de un gobierno de centro-izquierda que apuntará claramente a la derecha.

BLOQUEO A LA ULTRADERECHA

Su abstención permite a Löfven seguir al frente del país, ya que en Suecia el primer ministro puede seguir en el Gobierno siempre y cuando no haya una mayoría en contra de él. Eso es lo que intentaron infructuosamente durante meses los conservadores del Partido Moderado (M) y los cristianodemócratas (KD), abiertos a romper el tradicional bloqueo político a la ultraderechista Demócratas Suecos (SD) para llegar al poder.

El pasado 9 de septiembre la formación encabezada por Jimmie Åkesson obtuvo el 17,7% de los votos, unos grandes resultados que le permitieron reforzar su posición como tercera fuerza del país. A diferencia de sus vecinos nórdicos, Suecia sigue manteniendo el cordón sanitario frente a este partido anti-inmigración con raíces neonazis. En noviembre el líder conservador Ulf Kristersson obtuvo su apoyo para intentar ser primer ministro pero su votación fracasó.

CONCESIÓN A LA DERECHA

La negativa de los otros partidos a pactar con SD ha dificultado aún más llegar a un acuerdo especialmente frágil. Para seguir en el cargo, el viernes pasado Löfven llegó a un pacto para ganarse el apoyo de dos tradicionales socios conservadores, los centristas y los liberales, que exigen dejar a la izquierda “sin influencia”.

Para ello, el primer ministro aceptó una agenda más derechista en la que se incluye un recorte de impuestos así como una reforma del mercado laboral, políticas a las que se han opuesto durante años y que disgustan notablemente a los sindicatos. “Tenemos un acuerdo con cuatro partidos y pienso cumplirlo”, ha asegurado Löfven. De no hacerlo sus nuevos socios podrían dejarle en la estacada.

GOBIERNO MUY FRÁGIL

Consciente de que las últimas elecciones impulsaron a la derecha Löfven ha decidido seguir los mismos pasos. Eso no ha gustado nada a la izquierda, que durante la pasada legislatura prestó apoyo externo al gobierno en minoría y que ahora les ha prestado una abstención para volver a bloquear la ultraderecha.

Sin embargo, el líder izquierdista Jonas Sjöstedt sabe que su apoyo es clave para el nuevo gobierno y no ha dudado en asegurar que retirará su ayuda si el primer ministro opta por una flexibilización del mercado laboral que agilice los despidos así como una desregulación de los alquileres.

Presionado por ambos flancos, Löfven deberá hacer equilibrios si quiere mantener el poder y evitar que Suecia vuelva a elecciones. No será fácil.